Una inmensa pared de viento y cenizas

Un temporal de viento acompañado de cenizas de los campos quemados azo­tó durante la tarde de ayer varias localidades del norte de Corrientes y también Mi­siones. Las fuertes ráfagas de vientos afectaron a Itu­zaingó, Itá Ibaté, Loreto, Be­rón de Astrada, Gobernador Virasoro y Santo Tomé.

Como consecuencia los vientos levantaron los res­tos de los incendios recien­tes generando una pared de polvo y cenizas que se mezcló en el aire causando pérdida de la visibilidad y oscureciendo la jornada. Las imágenes que circula­ron por las redes sociales resultaron impactantes. Esa columna de cenizas llegó incluso a Asunción y a las ciudades costeras de Para­guay.
Todo comenzó pasado el mediodía, cuando en el ho­rizonte comenzó a formarse lo que sería una tormenta de gran magnitud y que afectó no solo a las localidades co­rrentinas sino además en la provincia de Misiones, con ráfagas de hasta 65 km/h.

Según los expertos, el fe­nómeno se dio por el viento fuerte de ese momento, y las cenizas de los incendios de los últimos días, que for­maron una inmensa pared de cenizas que se pudo divi­sar en algunas localidades. Esa pared redujo conside­rablemente la visibilidad y oscureció las ciudades a tal punto de que pareciera de noche.

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En la siesta de ayer el temporal de viento funda­mentalmente y luego de lluvia se desató sobre la ciu­dad balnearia de Ituzaingó y provocó serios destrozos. Como consecuencia de las ráfagas, muchos árboles fueron derribados, tam­bién ramas, carteles, postes y hasta el techo de un club voló por el aire.

Inclusive, en algunas zo­nas de la ciudad los usua­rios del servicio eléctrico sufrieron cortes de más de dos horas, en algunos ba­rrios todavía no vuelve el suministro eléctrico.
En el caso de la cancha del club de fútbol Iberá, se voló todo el techo del sa­lón que los integrantes del club habían levantado con esfuerzo. El presidente del club dijo: «En cuestión de minutos el viento se llevó el trabajo de todo un año». El viento también tiró un árbol añejo sobre un carrito ubi­cado en la plaza San Martín de esa ciudad.

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