El ginecólogo Dahse, preso por violar a paciente, estará encarcelado hasta por lo menos 2030


En un desenlace que marca un precedente ineludible para la justicia de la provincia de Corrientes, el médico ginecólogo Gerardo Alejandro Dahse ha comenzado a cumplir de manera efectiva su condena. Tras una prolongada etapa de incertidumbre procesal y diversas instancias de apelación, el Tribunal Oral Penal número uno ordenó la inmediata detención del profesional de la salud, luego de que la sentencia por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante adquiriera firmeza. El traslado al establecimiento penitenciario se concretó este último sábado, momento en el que el condenado fue puesto bajo la custodia directa del Servicio Penitenciario Provincial, cerrando así uno de los capítulos judiciales más seguidos por la opinión pública local en los últimos años.

EL PROFESIONAL DE LA SALUD FEMENINA FUE ALOJADO EN LA UNIDAD PENAL 6 DE MANERA PROVISORIA.

El proceso que llevó a Dahse tras las rejas fue complejo y estuvo signado por una intensa batalla legal. El médico había sido hallado culpable en octubre del año dos mil veintitrés, recibiendo una pena de siete años de prisión de cumplimiento efectivo y la inhabilitación absoluta para el ejercicio de la medicina. A pesar de la gravedad de la condena, el profesional permaneció en libertad durante meses mientras sus abogados defensores agotaban los recursos previstos por la ley. Sin embargo, la situación cambió radicalmente cuando el Superior Tribunal de Justicia de Corrientes rechazó los recursos de casación y declaró inadmisible el recurso extraordinario federal interpuesto por la defensa, dejando la sentencia sin más instancias ordinarias de revisión.

Ante la inminencia de la detención, los abogados del ginecólogo intentaron una última maniobra legal al alegar que recurrirían en queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. No obstante, el tribunal presidido por la jueza Ana del Carmen Figueredo desestimó el planteo de forma tajante. En su resolución, la magistrada recordó que la mera interposición de un recurso de queja ante el máximo tribunal del país no posee efecto suspensivo sobre la ejecución de una condena, a menos que sea la propia Corte Suprema quien así lo disponga de manera expresa. De este modo, y con sustento en la jurisprudencia y el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, se ratificó que el proceso debía seguir su curso natural hacia la etapa de ejecución.

La detención también respondió a un pedido enérgico de la querella, que solicitaba el encarcelamiento inmediato del profesional para garantizar el derecho de la víctima a una justicia efectiva y evitar cualquier riesgo de elusión. Una vez que se formalizó la orden, Dahse se presentó inicialmente en la Comisaría Primera de la ciudad antes de ser derivado a la unidad de San Cayetano. Con el inicio de su reclusión, el Juzgado de Ejecución de Condena comenzó el cómputo oficial de los plazos. Según lo prescribe la ley, el condenado podrá obtener el beneficio de la semilibertad al cumplir las dos terceras partes de su condena. Bajo este marco legal, se estima que hacia 2030.

El caso cobró una visibilidad pública masiva debido a la naturaleza del delito, cometido en el ámbito de una consulta médica, un espacio donde la relación entre profesional y paciente debe estar basada en la confianza y el respeto absoluto. El reclamo constante de las víctimas por obtener precisiones sobre el paradero del médico y la efectividad de la sanción impuesta fue un motor clave en la presión social y mediática que rodeó al expediente. La reciente difusión de la primera imagen del ginecólogo dentro del establecimiento carcelario terminó por confirmar ante la sociedad el cumplimiento del fallo.

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