Sandra: «He sufrido 20 años de dolor por el lipedema»


Tenía 13 años y su madre la llevó al médico. Sandra sentía dolor diario en las piernas, con sensación permanente de cansancio, más aún en verano, cuando las extremidades se inflaman hasta desbordar las gomas de los calcetines o los hematomas se hacían vívidos al rozarse con el tablero de su mesa de estudios.

«Nunca, nunca perdía peso por mucha dieta extrema y deporte que practicase. Siempre, siempre con celulitis. Mis piernas estaban absolutamente desproporcionadas en comparación con el resto de mi cuerpo», nos cuenta esta mujer de 33 años, que ahora sonríe sin cortapisas emocionales.

«Mi día a día consistía en tomar mi ración de pastillas antiinflamatorias cada ocho horas para aguantar el dolor insoportable de las piernas… Y estéticamente, además, me veía horrible y me sentía fatal. Incluso tenía que aguantar a quienes me tildaban de exagerada», dice cargada de razones.

Sandra padecía lipedema, enfermedad crónica que no supieron diagnosticar un buen número de médic@s y especialistas a los que pidió ayuda. Lo confundían con el desarrollo dispar y hormonal de la adolescencia o lo achacaban a su alimentación, el sedentarismo o a la mismísima genética.

En 2022, y no por casualidad, recibió una noticia muy desesperanzadora. Sandra destacaba ya su obesidad mórbida. Y se sometió a una cirugía de reducción de estómago en la Clínica FEMM, centro médico que le habían recomendado.

«Como también padezco síndrome de ovario poliquístico, otro causante del exceso de peso, decidí operarme. Conseguí bajar en la báscula más de 60 kg, pero el dolor en mis piernas continuó machacándome. Los mismos síntomas persistían en todo mi cuerpo», dice a cámara y micrófono de EFE.

A lo largo de los años siguientes, Sandra confía en la Clínica FEMM y se realiza otras cirugías complementarias para eliminar el exceso de piel en brazos, abdomen y muslos. A la vez, se establece un tratamiento del lipedema mediante cirugía de liposucción.

Un momento clave en la vida de Sandra: después de la cirugía bariátrica con manga gástrica se comprueba que gran parte de los abundantes nódulos de tejido adiposo en piernas, glúteos o brazos se origina por el lipedema, enfermedad infradiagnosticada: algún estudio indica que alrededor del 10 % de la población mundial femenina, más de dos millones en España, desconoce que esta patología corporal. Vídeos y fotografías de Marta Gradit.

Dra. Cecilia Rufino Cano, ¿cómo se manifiesta el lipedema en las mujeres?

«El lipedema se observa por la acumulación constante de grasa o tejido adiposo en las extremidades, brazos y piernas, aunque también puede afectar a glúteos y caderas», señala la médica estética de la Clínica FEMM y de la Institución Gournay.

«Es una enfermedad crónica e inflamatoria que ocasiona cierta limitación funcional, perdiendo movilidad y agilidad. Nunca será un problema estético que se solucione con dieta y ejercicio«, subraya la Dra. Rufino, también especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, además de experta en nutrición y antienvejecimiento.

«Aunque el lipedema es incurable, de momento, sí disponemos de tratamientos que permiten mejorar enormemente la calidad de vida de aquellas mujeres que sufren a diario esta patología del tejido adiposo localizado», destaca.

Dra. Rufino, ¿pero cómo es la grasa corporal que se acumula en brazos y piernas?

«No es una grasa normal que se pueda reducir a través de los estímulos habituales, como la alimentación saludable y el ejercicio físico diario, sino que tiene su origen en las hormonas femeninas: el tejido adiposo patológico en brazos y piernas dispone de un mayor número de receptores estrogénicos», explica.

Los receptores estrogénicos en la grasa corporal intervienen de forma decisiva en la regulación del metabolismo y la distribución de la grasa: en la época fértil de la mujer, la grasa se acumula en caderas y glúteos, mientras que en la menopausia, con menos estrógenos, la grasa se acumula en la zona abdominal, como sucede en los hombres.

¿Y qué síntomas específicos reconocibles genera el lipedema?

«El lipedema da la cara con dolor constante y pesadez en las piernas, cansancio, gran sensibilidad al tacto, y fragilidad de los ganglios linfáticos y los vasos sanguíneos, origen de múltiples hematomas y acumulación de mayor fluido corporal», relaciona.

«El gran volumen de las extremidades, cargadas de grasa en nódulos, incluso en pacientes jóvenes o con afectación moderada, evidencia, a su vez, una imagen corporal que puede afectar gravemente a la autoestima de las pacientes», completa.

Doctora, ¿el lipedema obedece más a las hormonas o a la genética?

«Ambos mediadores son fundamentales -contesta-. La genética se hace patente en el 60-80 % de los casos con antecedentes familiares, siendo lo que carga la pistola de la enfermedad. Las hormonas disparan esa pistola cargada, por eso afecta especialmente a las mujeres», expone.

«Nosotras sufrimos intensos cambios hormonales, ya sea por el inicio de la menstruación, un embarazo o la menopausia; detonantes vitales que inciden en este tipo de células grasas, haciendo que se dispare la enfermedad y tengamos más síntomas», resalta.

Lipedema.

Dra. Cecilia Rufino, ¿cómo se diagnostica el lipedema en un caso como el de Sandra?

«El diagnóstico es clínico y eso quiere decir que no existe una maquinaria tecnológica de precisión que nos confirme la expresión de la enfermedad. Lo esencial es la anamnesis o historial médico de la paciente y escucharla con suma atención», asegura.

«Después de explorar su cuerpo y la grasa nodular localizada, siempre dolorosa y en evolución, confirmaremos con una ecografía, prueba diagnóstica mínimamente invasiva, la inflamación, es decir, la gran cantidad de líquido acumulado en las zonas engrosadas», apunta.

El infradiagnóstico del lipedema («Lipedema: Progress, Challenges and the Road Ahead. Obesity Reviews«, de V. Cifarelli, 2025) debe alertar de la incorrecta interpretación de los síntomas o de la confusión con otras comorbilidades, como la obesidad.

«El lipedema requiere un tratamiento especializado y multidisciplinar con un seguimiento personalizado a largo plazo, combinando un tratamiento conservador y la cirugía más eficaz, adaptando los objetivos al control de los síntomas, a reducir la inflamación y mejorar la funcionalidad de cada paciente», recalca.

El tratamiento del lipedema… Y de Sandra

Sandra ha necesitado un tratamiento integral. Primero, conservador, de base, ante la cronicidad, que se tendrá que mantener de por vida. Y después, cirugía plástica con liposucción, última opción del proceso terapéutico.

A la dieta alimenticia antiinflamatoria, consciente y estructurada, junto con una hidratación adecuada, se añade ejercicio adaptado, priorizando el entrenamiento de fuerza de bajo impacto.

Cualquier ejercicio debe buscar la movilidad funcional y el retorno linfático: caminar, gimnasia acuática para fortalecer los músculos de las piernas y el sistema cardiovascular, yoga y pilates.

Simultáneamente, se deben aplicar técnicas de drenaje linfático, como la presoterapia, o los tratamientos no quirúrgicos dirigidos al tejido adiposo localizado, como la mesoterapia, la hidrolipoclasia y la carboxiterapia.

«El conjunto terapéutico conservador intentará controlar con la mayor eficacia posible tanto la inflamación como el dolor y la progresión del lipedema, un enfoque clave en la preparación de la cirugía con liposucción», constata la Dra. Rufino Cano.

Lipedema.

¿La cirugía con liposucción es una terapia final o preventiva?

«En realidad, la liposucción es un tratamiento final que usamos en pacientes con un grado avanzado de la enfermedad, como era el caso de Sandra; mujeres con un gran malestar psicológico y un alto nivel de frustración», especifica la doctora.

Este tipo de liposucción no es cualquier liposucción estándar, sino que «respeta al máximo los vasos linfáticos y los vasos sanguíneos, también alterados por la enfermedad», indica.

«La liposucción en lipedema es muy detallista con cada estructura corporal que no sea el tejido lipídico patológico, evitando daños innecesarios en el cuerpo de la paciente», atestigua Cecilia Rufino.

«En la cirugía empleamos vibroliposucción, incluso agua, para desprender y aspirar esa grasa de manera suave, sin agresividad añadida; lo que permitirá un mejor resultado frente a la inflamación», puntualiza.

Esta técnica reduce el trauma tisular, los hematomas yel sangrado, logrando contornos más armónicos y disminuyendo las irregularidades.

La cirugía plástica con liposucción se lleva a cabo por profesionales altamente cualificados. En el caso de Sandra, su médico ha sido el Dr. Ismael González, cirujano plástico de la Clínica FEMM.

«Es un tratamiento quirúrgico que previene la evolución de la enfermedad y concede a estas mujeres no sólo una mejor calidad de vida, sino una estética normalizada sin cargas imprevistas o no deseadas», dice la Dra. Rufino Cano.

«Aún así, debemos reiterar que el lipedema es crónico y, por tanto, la liposucción no es un tratamiento curativo. Sólo previene que la enfermedad no esté descontrolada».

Cirugía de lipedema en brazos.

¿Quiere decir usted que las mujeres jóvenes con síntomas de lipedema no deben esperar a tener un diagnóstico tardío?

«Efectivamente. Comprobamos una y otra vez que el lipedema está asociado a otras muchas comorbilidades, como la obesidad, o a diferentes alteraciones hormonales, con el ovario poliquístico. De ahí gran parte del infradiagnóstico», aclara.

«No es una buena estrategia esperar a que el lipedema machaque nuestra salud y nuestro aspecto exterior, puesto que el tiempo juega a favor de la grasa patológica dificultando el éxito del tratamiento», aconseja la Dra. Rufino Cano.

¿Y en cuánto tiempo se recupera la paciente tras la liposucción?

«Como es lógico, depende, en parte, de cada mujer; pero el postoperatorio, más allá de las clásicas molestias y algo de dolor soportable, abarca un periodo de dos o tres semanas; tiempo de recuperación en el que se establecen medidas especiales de compresión y se aplican masajes linfáticos, que ayudan a reducir el edema quirúrgico», aclara.

Sandra, ¿cómo te encuentras después del tratamiento integral con cirugía de liposucción?

«Muy bien… Puedo hacer deporte todos los días… Le he dado la espalda al ibuprofeno… Y mis piernas han mejorado muchísimo. Ha desaparecido el dolor«, dice satisfecha.

«Y me compro pantalones de talla ajustada a mi cuerpo, no como antes de la cirugía, que necesitaba una talla de cintura enorme para que mis muslos se adentraran por las perneras», nos comenta.

Y ahora, ¿te miras en el espejo con gusto?

«Totalmente. Estoy muy contenta, la verdad. El tratamiento integral con liposucción ha sido un antes y un después en mi vida, y no sólo a nivel estético, que es lo que piensa gran parte de la gente. Simplemente, poder hacer mi día a día sin dolor es una auténtica fantasía«, reafirma Sandra con una felicidad contagiosa.

Doctora, ¿cuál es el pronóstico de Sandra?

«Sandra es una paciente excepcional, por lo que su pronóstico es muy, muy bueno. Pero si en algún momento la enfermedad volviese a progresar, ya sea por un cambio hormonal o un posible embarazo, procederemos a mantener a raya todos los síntomas del lipedema subyacente», afirma.

Lipedema.

Doctora, además de médica, es usted mujer, ¿cómo valora el lipedema desde el punto de vista emocional?

«Es prioritario dar visibilidad a una enfermedad, como bien ha dicho Sandra, que se confunde muchas veces con otras patologías o se le resta importancia», plantea.

«Debido a esta ausencia de foco sanitario y mediático, estas mujeres sienten que están haciendo algo mal y que no saben o no quieren bajar su peso corporal, o tal vez que son más quejicas de lo que debieran ser», razona.

«Y realmente, nos encontramos ante una patología silenciosa que pasito a pasito no sólo acaba dañando a las mujeres a nivel físico, sino que merma su autoestima y la seguridad en sí mismas. Debemos diagnosticar el lipedema de forma precoz y aplicar tratamientos eficaces y preventivos», completa.

Dra. Cecilia Rufino Cano, ¿cómo ve usted a su paciente Sandra antes y después del tratamiento integral frente al lipedema?

«Sandra era una joven con poca autoestima, desanimada y, los más importante, con un dolor crónico impropio en una mujer de su edad.

Ahora reluce con su actividad y su dinamismo… Es chica estupenda, con menos síntomas, sin dolor hiriente, más a gusto consigo misma y feliz», concluye uniendo su sonrisa a la de su paciente con una complicidad digna de un buen final informativo.

Deja una respuesta