Enfermedad de Tay-Sachs: en qué consiste esta patología rara


Héctor, el niño extremeño conocido por las iniciativas solidarias y campañas de solidaridad impulsadas por sus padres, ha fallecido a los 4 años a causa de la enfermedad de Tay-Sachs, una enfermedad ultrararra que afecta al sistema nervioso y provoca un deterioro progresivo de capacidades motoras y cognitivas.

Aunque nació aparentemente sano, el diagnóstico llegó en agosto de 2023 tras meses de pruebas médicas, que se iniciaron después de sufrir una crisis cuando apenas tenía seis meses y era uno de los pocos casos detectados en España.

Desde entonces, sus padres, Tamara Blanco y Juan José Rincón, impulsaron distintas iniciativas solidarias y campañas de visibilización para dar a conocer una enfermedad prácticamente desconocida para gran parte de la sociedad y reclamar más apoyo a la investigación de las enfermedades raras.

La salud del menor se había deteriorado en los últimos días y su fallecimiento ha provocado numerosas muestras de condolencia y apoyo en su pueblo Casar de Cáceres y en n otros puntos de Extremadura, donde su caso se había convertido en símbolo de la lucha de las familias afectadas por patologías minoritarias.

Tay-Sachs, una enfermedad generada por no eliminar los residuos tóxicos

La enfermedad de Tay-Sachs está causada por la ausencia de una enzima esencial (la beta-hexosaminidasa) cuya función es descomponer los residuos tóxicos que la actividad cerebral va dejando. Al no realizarse esa tarea de limpieza, esos residuos se acumulan en el cerebro provocando el deterioro del sistema nervioso central y deriva en desórdenes neurológicos progresivos.

Según la Clínica Mayo, la enfermedad de Tay-Sachs es un trastorno hereditario de origen genético de baja prevalencia. Se produce por una mutación en el gen HEXA, presente en ambos progenitores, que afecta la producción de la enzima beta-hexosaminidasa A.

Esta enzima es clave para descomponer los gangliósidos GM2, unas sustancias grasas que, al acumularse en el sistema nervioso central, dañan progresivamente las neuronas.

La cantidad de enzima funcional que el organismo logra producir determina la edad de aparición de la enfermedad y la severidad de los síntomas.

Imagen mostrada en uno de los expositores de la reunión de la Academia Americana de Neurología celebrada en San Diego (EEUU). EFE/ase

Síntomas de la enfermedad de Tay-Sachs

Según la Clínica Mayo, la enfermedad de Tay-Sachs se presenta en tres formas: infantil, juvenil y de inicio tardío o adulta, con variaciones en la edad de aparición, la gravedad y la progresión de los síntomas.

1. Forma infantil

Es la variante más frecuente y grave. Los primeros síntomas suelen aparecer entre los tres y seis meses de vida. La esperanza de vida, en estos casos, es limitada a pocos años. Entre los signos más característicos destacan:

  • Sobresalto exagerado ante ruidos fuertes
  • Manchas de color rojo cereza en la retina
  • Pérdida progresiva de habilidades motoras como girarse, gatear o sentarse
  • Debilidad muscular con evolución hacia la parálisis
  • Dificultades en el movimiento
  • Convulsiones
  • Pérdida de visión y audición, hasta llegar a la ceguera y sordera
  • Problemas de deglución
  • Deterioro cognitivo y falta de respuesta al entorno
  • Macrocefalia progresiva (aumento anormal del tamaño de la cabeza)

2. Forma juvenil

Menos frecuente que la anterior, aparece durante la infancia y su evolución puede prolongarse hasta la adolescencia. Según la Clínica Mayo, los síntomas incluyen:

  • Alteraciones del comportamiento
  • Pérdida progresiva de habilidades motoras
  • Infecciones respiratorias recurrentes
  • Deterioro visual y del habla
  • Disminución de la capacidad de respuesta y funciones mentales
  • Convulsiones

3. Forma de aparición tardía o adulta

Es la forma más infrecuente y presenta un curso más lento. Los primeros síntomas pueden manifestarse desde la infancia tardía hasta la edad adulta, con un impacto variable en la calidad y expectativa de vida:

  • Debilidad muscular
  • Problemas de coordinación y torpeza motora
  • Espasmos musculares y temblores
  • Dificultades para caminar
  • Trastornos del habla y la deglución
  • Alteraciones psiquiátricas
  • En algunos casos, deterioro cognitivo progresivo

Según la Clínica Mayo, mediante un análisis de sangre es posible identificar a los portadores de la mutación genética. En caso de resultados positivos, se recomienda la orientación con un equipo de genética médica.

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