El espejismo de la economía


 El mercado proyectó lo que quiere creer. Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA de septiembre, 2026 cerrará con in­flación del 30% y un dólar a $1.614 promedio en diciembre. Inflación estable y dólar más barato que el mes pasado. La foto de la estabilidad.
Pero si miramos el detalle, la foto está movida.
Primero, la inflación. Los analistas ajustaron al alza septiembre a 1,9%, una décima más que el REM ante­rior. Se rompe la tendencia bajista de los últimos me­ses y nos acercamos de nuevo al 2%. El núcleo, que saca estacionales, también sube a 1,8% y 28% anual. El camino que proyectan es 1,9% en septiembre, 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,8% en diciembre. Es decir, cerramos el año sin perforar el 1,5% y con la interanual todavía en 33,5% en agosto, bajando apenas 3,5 pun­tos en cuatro meses.
30% anual suena bien compa­rado con el 117% de 2024, pero si­gue siendo una de las inflaciones más altas del mundo. Es estable en el nivel equivocado. Es como festejar que la fiebre bajó de 41 a 39.
Segundo, el dólar. El mercado lo corrigió a la baja: $1.545 para octubre, $20 menos que antes, y $1.614 para fin de año, $15,3 menos. Implica una variación interanual de solo 11,5% respecto a diciembre 2025. Mientras los precios suben 30%, el dólar sube 11,5%. Atraso cambiario liso y llano. El Top 10 de analistas que más aciertan lo ve aún más bajo: $1.602.
Es el mismo mercado que hace un mes proyectaba $1.630 y hoy dice $1.614. Mañana puede decir $1.580. No porque haya fundamentos, sino porque hay inter­vención, liquidación de cosecha y emisión de deuda corporativa en dólares que traen oferta artificial.
Tercero, lo que nadie festeja: la actividad. El REM re­cortó 0,6 puntos la expectativa de crecimiento y ahora espera que 2026 cierre con apenas 1,5% de expansión sobre 2025. Proyecta contracción del 1% en el tercer trimestre y un rebote del 1,8% en el cuarto. Creci­miento mediocre, con recesión en el medio. Además, sube el desempleo: 7,5% en el tercer trimestre y 7,7% en el cuarto.
Superávit fiscal primario de $15 billones, $400 mil millones menos que el mes anterior. Superávit co­mercial de US$25.701 millones por exportaciones de US$101.200 millones e importaciones que caen a US$75.499 millones. Vendemos mucho afuera y com­pramos poco adentro porque no hay consumo.
Esa es la clave: inflación estable y dólar barato no es un plan, es una anestesia. Si el tipo de cam­bio sube menos que la inflación, el peso se aprecia en términos reales. Eso abarata importaciones, golpea al textil, a la construcción, a la industria. El empresario lo ve claro: el 57% cree que la economía estará mejor en doce meses, pero solo el 20% cree que su rentabili­dad mejorará y apenas el 31% au­mentará inversión.
El mercado proyecta lo que le conviene para cerrar balances. Pero la gente no vive en el REM. Vive con morosidad récord de 12,9%, con ventas textiles que caen 22,6%, con empleo en construcción 11,5% abajo del prome­dio histórico.
¿De qué sirve un dólar a $1.614 si no hay a quién venderle? ¿De qué sirve inflación de 1,6% si es porque nadie compra?
La estabilidad sin crecimiento y sin empleo no es es­tabilidad. Es estancamiento caro, y de esa situación la Argentina está sumida desde hace varios años. 
Esa cuesta es cada vez mas complejas para el consu­midor, con ingresos (que en muchos casos no llegan a la consideración de sueldo) cada vez mas escasos para afrontar la realidad.

Deja una respuesta