El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que el fusilamiento del Mayor Nidal Hasan será «público» y que se asegurarán «de que la gente pueda verlo» el 3 de diciembre, fecha pautada para la ejecución.
Días atrás, el presidente Donald Trump aprobó la ejecución por pelotón de fusilamiento de Hasan, condenado a muerte por el asesinato de 13 personas en la base militar de Fort Hood (Texas). Se tratará de la primera ejecución realizada por las fuerzas armadas de Estados Unidos desde 1961. El anuncio se produjo días después de la ejecución fallida de Christa Pike en Tennesse, la mujer que sobrevivió a dos dosis de pentobarbital.
Hegseth adelantó detalles sobre el fusilamiento de Hasan. Aseguró que será en Fort Hood, el lugar donde el condenado perpetró un tiroteo masivo en 2009. «Y lo haremos un jueves, a la una en punto, que es cuando él lo hizo», agregó el funcionario de Trump, que subrayó que «serán soldados con rifles los que lleven a cabo el fusilamiento».
El secretario de Guerra habló este jueves a bordo del USS Abraham Lincoln, que volvió a los EE.UU. tras un despliegue récord de casi 10 meses que incluyó Medio Oriente. «La gente tiene que entender que este tipo de cosas acarrea graves consecuencias», justificó la decisión de que el fusilamiento sea público.
«Fue un atentado terrorista islamista radical, con uniforme, desde dentro de las filas, por lo que va a recibir un pelotón de fusilamiento formado por soldados, como debe ser», señaló el secretario.
Consultado sobre si Hasan había hecho algún pedido final, Hegseth respondió: «No me importa. Lo veremos el 3 de diciembre«.
Hasan nació en EE.UU. pero es de origen palestino. Fue condenado a muerte por un jurado militar en 2013 por perpetrar el tiroteo masivo inspirado por Al Qaeda.
El 5 de noviembre de 2009, Hasan entró con una pistola con mira láser a un edificio médico, que funcionaba como punto de concentración para el despliegue de soldados en zonas de combate, y abrió fuego al grito de «Allahu akbar» (Dios es grande, en árabe). El hombre, que era psquiatra en el Ejército estadounidense, dijo que su intención era impedir que las tropas fueran a matar a sus hermanos musulmanes en Afganistán.
Como resultado del ataque, trece personas murieron y treinta resultaron heridas. Hasan fue alcanzado por los disparos de una agente de la policía civil quedó parcialmente paralizado.
El psiquiatra se definió a sí mismo como «un soldado que había cambiado de bando»: se oponía a las ocupaciones en Irak y Afganistán y tenía conversaciones online con una presunta figura de Al Qaeda, el clérigo radical Anwar al Awlaki, un ciudadano estadounidense que murió en un ataque con dron de EE.UU. en Yemen en 2011.
Durante el proceso, Hasan optó por ejercer su propia defensa durante el juicio, pero no llamó a ningún testigo ni declaró, y no negó los cargos. Los abogados defensores designados por el tribunal expresaron preocupación de que buscara su propia ejecución.
Las condenas a muerte son extremadamente poco frecuentes en la justicia militar, y las ejecuciones, aún más. Cuatro hombres, entre ellos Hasan, se encuentran actualmente en el corredor de la muerte militar de Fort Leavenworth, en Kansas.
El soldado de primera clase del Ejército Ronald Gray es que más tiempo ha estado en Leavenworth, desde 1988, condenado por dos asesinatos y otros crímenes en Fayeteville (Carolina del Norte). En 2008, George W. Bush autorizó su ejecución, pero un juez la suspendió. Por su parte, el sargento Hasan Karim Akbar fue condenado por el asesinato de dos oficiales y heridas a otros militares durante un ataque en Kuwait en 2003. Y el sargento primero Timothy B. Hennis fue condenado por el asesinato de una mujer y sus dos hijas en Carolina del Norte en 1985.
La última ejecución realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses fue hace 65 años: el soldado raso John Bennett, ahorcado por violar a una niña de 11 años.
