Curuzú Cuatiá se posiciona con el avistaje del Cardenal Amarillo


Norma Achereiteguy lo cuenta desde su propia vivencia, con la sencillez de quien descubrió algo nuevo y decidió hacerlo crecer en comunidad. La idea nació casi como una sorpresa, después de escuchar que en otros lugares del mundo hay personas capaces de esperar horas para ver un ave. «Hay otra gente, otro mundo que nosotros no conocíamos», recuerda. Ese asombro fue el punto de partida.

Junto a sus hermanos, y mientras recuperaban la casa familiar sin un destino claro, apareció una posibilidad: transformar ese espacio en un lugar de encuentro con la naturaleza. Así nació Yellow Cardinal Lodge, casi sin saber que allí mismo habitaba una de las especies más buscadas por observadores de aves: el cardenal amarillo.

«Nos guiaron, nos enseñaron, y descubrimos que lo teníamos acá», cuenta Norma. Y en esa frase se resume mucho más que un proyecto turístico: hay aprendizaje, cooperación y una mirada que se amplía.

Hoy, la propuesta se consolida como una forma de turismo sostenible, donde cada visitante no solo observa aves, sino que se conecta con la tranquilidad del entorno, con la vida rural y con quienes habitan ese lugar. «No es solo la actividad, es la familia que te recibe, la paz del lugar», explica.

Curuzú Cuatiá, con su diversidad de especies y su identidad rural, encuentra en estas iniciativas una manera genuina de crecer. Desde el Municipio acompañan este desarrollo, entendiendo que cuidar el ambiente y fortalecer la economía local pueden ir de la mano.

Norma lo dice sin grandilocuencias, pero con claridad: «Estamos comenzando». Y en ese comienzo hay algo valioso: la convicción de que otro tipo de turismo es posible.

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