Florencio Randazzo declaró este martes en el juicio oral de la causa Cuadernos y defendió dos decisiones tomadas durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que fueron eficientes para evitar hechos de corrupción. Se trata del ex ministro del Interior y Transporte, que también afirmó que nunca recibió órdenes para favorecer a empresarios ferroviarios.
Randazzo fue el primer testigo en abrir la ronda de declaraciones de este martes. Durante su exposición recordó que asumió como ministro del Interior en 2007, con la llegada de la ex mandataria al poder, y que en 2012 incorporó a su órbita la gestión del transporte, a partir de la tragedia de Once.
“Llegamos a tener una situación crítica, con una infraestructura devaluada y muchos problemas”, fue lo que dijo tras repasar el deterioro estructural del sistema ferroviario metropolitano producto de décadas sin inversiones que fueron la base sobre la cual se profundizó el proceso de concesiones que hubo en los años 90.
Randazzo relató que cuando absorbió Transporte, una de las áreas en la que profundizó su trabajo fue la mejora en la prestación de servicios ferroviarios y, en ese marco, puntualizó sobre el cálculo de subsidios. En ese marco, dijo que hasta 2014 los cálculos de explotación a través de los cuales se determinaban los subsidios que le daba el Estado a las empresas concesionarias tenían un margen importante de discrecionalidad, que se redujo fuertemente.
Fue a partir de la firma de las resoluciones 1603 y 1604, de 2014, que se establecieron nuevos criterios para actualizar los subsidios. Las medidas contemplaron ocho componentes, entre ellos los costos de personal, mantenimiento y energía, cuyos valores se calculaban a partir de índices específicos. Según explicó Randazzo, los subsidios se ajustaban cuando alguno de esos componentes registraba una variación superior al 6% o cuando, de manera acumulada, alcanzaba ese porcentaje, lo que activaba una cláusula gatillo.
Tras esa explicación, la fiscal Fabiana León le preguntó al ex funcionario si esas medidas fueron eficientes para evitar hechos de corrupción. “Si, creo que avanzamos muchísimo en esa materia. Creo que la aplicación de herramientas tecnológicas sirve muchísimo para transparentar el manejo de empresas públicas”, respondió Randazzo. Y recordó: “Pusimos en marcha una web en la que subíamos todos los meses la cantidad de recursos destinados a cada línea ferroviaria y cómo se desglosaba. Lamentablemente después se terminó sacando”.
Rápida de reflejos, la fiscal le preguntó cuándo se dio de baja ese registro público. “Creo que se sacó en la gestión de (Mauricio) Macri”, respondió.
Randazzo también destacó la implementación del Sistema Único de Boleto Electrónico (Sube) que “nos permitió calcular cuántas personas viajaban, por ejemplo”, o la instalación de GPS para calcular el combustible, datos que antes aportaban los concesionarios. También destacó la renovación de material rodante por medio de la compra de trenes de última generación “a un costo muy bajo”.
Foto: Claudio Fanchi / NA
Randazzo mencionó que mientras fue ministro participó de reuniones periódicas de más de 40 personas que se hacían en el Salón de los Escudos del Ministerio del Interior. En esas reuniones, recordó, participaban empresarios ferroviarios como Gabriel Romero y Aldo Roggio, acusados en el juicio de los cuadernos. Dijo que había un clima cordial pero que cada uno defendía sus intereses. Varias veces le preguntaron si había mantenido encuentros con los empresarios fuera del ámbito oficial. Dijo que no lo recordaba, pero que podrían haber existido con otros funcionarios, aunque exhortó a no poner mantos de sospecha sobre eso.
Los dos empresarios mencionados antes están acusados de haber pagado coimas a funcionarios como los ex secretarios Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi a cambio de beneficios y subsidios.
A propósito de este punto, el abogado de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, fue directo al grano. Le preguntó si en algún momento recibió una instrucción política para favorecer a determinadas empresas en la asignación de subsidios. El ex ministro lo negó de manera rotunda. “Nunca, jamás. Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión. Siempre me sentí apoyado por la presidenta de la Nación en todo lo que llevé adelante. No tengo absolutamente nada para decir de eso”, afirmó.
La importancia del testimonio de Randazzo no tiene que ver únicamente con el rol preponderante que cumplió como funcionario público, sino también radica en el contexto político. Hace casi una década que se rompió su relación con Cristina, a la que llegó a criticar con dureza en múltiples oportunidades.
