En las últimas horas, la causa sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que María Inés Gómez, madre del desaparecido, formalizara una denuncia por amenazas directas contra su otro hijo. Según el relato de la mujer, Lautaro González, hermano menor de Axel, fue intimidado en la vía pública por Sergio Gómez, quien fuera ex cuñado de la víctima e hijo de Ramón «Cuno» Gómez, el único sospechoso que permanece tras las rejas por el caso.
El incidente, ocurrido cerca de un local comercial, habría consistido en un gesto inequívoco: Sergio Gómez habría simulado con los dedos de su mano un disparo hacia el joven, un acto que la familia interpreta como una advertencia directa y una continuación de las prácticas amedrentadoras que ya habían padecido antes de la desaparición de Axel. «No le voy a dejar pasar una. Si a mi hijo le pasa algo, el responsable será Sergio Gómez», declaró con firmeza María Inés ante los medios locales, ratificando su profunda desconfianza hacia el círculo íntimo de la expareja de su hijo.
La madre de Axel no solo apuntó contra la familia política, sino que intensificó sus cuestionamientos hacia el desempeño de las fuerzas de seguridad provinciales. Gómez ha denunciado reiteradamente la falta de avances significativos y la posible implicancia de efectivos policiales que habrían estado presentes la fatídica noche en que Axel fue visto por última vez junto a su amigo Ariel Lázaro. En un reclamo cargado de dolor y desesperación, emplazó al jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, para que esclarezca la actuación de su personal, y al gobernador Leandro Zdero para que brinde respuestas sobre el paradero del joven. La causa, que comenzó bajo la sombra de una persecución policial supuestamente sin motivos, se ha transformado en un calvario de denuncias cruzadas, donde la familia busca desesperadamente una verdad que parece esquiva entre la desidia institucional y el miedo a represalias de quienes, según las sospechas de la madre, estarían detrás de la desaparición.
