“Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”. La frase la dijo el presidente Javier Milei ante empresarios en el Consejo de las Américas, durante un pasaje de su discurso en que el culpabilizó a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo por el fenómeno de la baja de natalidad y la crisis previsional: “Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre nos está costando caro en términos de crecimiento y ni les cuento en el sistema previsional”.
Esa crítica al aborto legal fue apenas un fragmento del discurso que Milei desplegó en el foro empresarial que se realiza en el Hotel Alvear de la Ciudad de Buenos Aires en el que, además, defendió su gestión al frente del Poder Ejecutivo y aseguró que cumplirá el mandato de bajar la inflación y hacer crecer la economía.
El ataque a la ley del aborto la realizó al vincular la baja de la tasa de crecimiento poblacional con la afectación de la expansión de la economía y el sistema previsional. Antes había defendido su mandato.
“Mi mandato es bajar la inflación y hacer crecer la economía y lo voy a cumplir”, aseguró el jefe de Estado. Su discurso fue luego de que la mitad de su gabinete habló ante el establishment defendiendo lo hecho por el gobierno y reclamando por apoyo para sostener el rumbo.
Previo a la participación del presidente subieron al atril, el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el viceministro de Economía, José Luis Daza (Luis Caputo no participó por problemas de salud); el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el canciller Pablo Quirno.
La argentina imaginaria de Milei
En sus primeras palabras ante los empresarios, el presidente embistió contra la “pobreza analítica” de los economistas “en los análisis que hacen” de los datos y cuestionó la comparación de “encuestas de mil casos” contra las estadísticas oficiales del gobierno, para negar la información negativa sobre la situación económica del país.
Inmediatamente destacó que “la inflación bajó un 85%” e insistió con que “la mayorista arrancó con cero siendo 0,8%”.
“Cuando yo me presentaba en los debates decía que era economista y que soy especialista en crecimiento con y sin dinero y acabo de bajar la inflación porque sé cómo hacerlo”, remarcó.
Luego recalcó que la “economía está creciendo” y que durante su mandato lo hizo en 8,3%, con lo cual afirmó: “También sé hacer crecer la economía”.
“Y si limpiamos el arrastre que nos dejó el kirchnerismo, en los dos primeros años acumulamos una expansión de más de 10 puntos porcentuales”, añadió.
Milei calificó de “imbecilidad” y de “monumento a la ignorancia” el concepto de “crecimiento a dos velocidades” y enfatizó: “Esto es de una precariedad intelectual grosera”.
“Nosotros venimos de atrás y no somos una economía que se repite porque ya están en equilibrio; eso no es para nosotros”, dijo.
“El proceso de crecimiento no es armónico. Así como desaparecen empresas, aparecen otras y eso sucede porque cambiaron las condiciones de la economía. Se produce una reasignación de recursos”, aseguró el presidente.

La foto horrible
Milei esbozó una minúscula autocrítica al señalar que “la foto es horrible”, pero al instante se autoelogió: “Pero la película sigue siendo la mejor de la historia argentina”, dijo.
Y se entusiasmó: “Del lado de enfrente hay políticos que quieren romper todo. Sigo confiando en los argentinos que no quieren volver al pasado y convertirse en Cuba”.
Asimismo, consideró “una estupidez decir que ‘la gente no llega a fin de mes’ o que el proceso tecnológico destruye empleo”, y negó que eso sea lo que se desprende de los datos.
En el mismo sentido, afirmó que Argentina sigue siendo una economía muy cerrada y la graficó como “una cárcel” e insistió en la necesidad de la reconversión de los sectores que entraron en competencia con el mercado internacional.
Milei dijo que el progreso tecnológico mejorará el acceso de las personas a bienes a precios más baratos y de mayor calidad, lo cual provocará “ahorros” que luego pueden volcarse a otros sectores ampliando el desarrollo.
