Diez minutos antes de las ocho de la mañana de este martes 20 de octubre, varios agentes de la Policía de la Ciudad arribaron a la estación Rosas de la Línea B de subtes. A esa hora, los metrodelegados iniciaban un levantamiento de molinetes como medida de fuerza en rechazo a la suspensión de un trabajador.
Minutos después, la Policía porteña avanzó contra los manifestantes. En el operativo fueron detenidos los metrodelegados Facundo Heredia, Claudio Dellecarbonara y Néstor Segovia, quienes permanecieron bajo arresto durante varias horas. Posteriormente, las fuerzas de seguridad dispersaron a los referentes sindicales, políticos y trabajadores que se concentraban en la intersección de las avenidas Triunvirato y Franklin D. Roosevelt, en el barrio de Villa Urquiza.
En paralelo a estos hechos, trabajadoras del Centro de Salud y Acción Comunitaria de Villa Soldati (CeSAC 24) sufrieron agresiones durante un robo dentro del propio establecimiento. No es una coincidencia forzada; por el contrario, refleja claramente cuáles son las verdaderas prioridades de gestión del gobierno de turno.
“Estas situaciones ocurren todos los días y cada vez peor, porque somos la cara visible de un sistema que se cae a pedazos. Sobretodo quienes trabajamos en barrios vulnerados”, dijo a Tiempo Ivanna Álvarez, enfermera del Cesac 24
Mientras las fuerzas de seguridad porteñas estaban abocadas a la detención de los trabajadores del subte, dos encapuchados entraron al Office del centro de salud, robaron suministros y medicamentos y violentaron a dos trabajadoras del lugar.
“Ya ni podés estar seguro en tu lugar de trabajo, ni para desayunar. Entraron por una puerta de emergencia en el preciso momento que el CeSAC comenzaba la jornada de trabajo. La verdad agradecemos que solo haya sido un puñetazo en el pecho porque podrían haberles hecho cualquier cosa”, agregó.
Desde el Sindicato de trabajadores de Enfermería (SITRE), señalan que los hechos de inseguridad en los centros de salud de los barrios más vulnerados de la Ciudad se están volviendo cada vez más recurrentes.
“El personal se encuentra con situaciones de violencia, ya sea por situaciones desencadenadas por una crisis de salud mental que sufre algún paciente, o un hecho delictivo o encontrarse en medio de enfrentamientos entre delincuentes y policías. Estas situaciones se han repetido varias veces durante este año”, detalló Christian Acosta, Secretario General del SITRE.
“No solo fue la agresión física a las colegas, les robaron el celular a una de ellas y las pertenencias en general a las dos y luego se fueron corriendo del centro de salud. Todo esto ocurría en medio de un operativo policial de Macri para criminalizar la protesta sindical utilizando cientos de efectivos a lo largo y ancho de la ciudad en todas las bocas del subte”, agregó Acosta.
El ajuste en los CeSAC
Las cifras detalladas por los informes del Observatorio Económico de la Ciudad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reflejan una contracción sostenida en el financiamiento de la salud pública en la Ciudad de Buenos Aires, impactando de forma directa en el primer nivel de atención que componen los CeSAC.
De acuerdo al último relevamiento del Observatorio Contracción histórica frente a años previos: Evaluando un espectro más amplio de ejecución, la función Salud acumula un retroceso real del 10,3% en comparación con los niveles de 2023 y un 6% respecto a 2022.
La atención en los CeSAC depende estructuralmente del recurso humano (médicos generalistas, pediatras, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales). Los datos reflejan que, el gasto en personal de salud, registra una caída real del 16% respecto a 2023. Esto equivale a una pérdida de $258.000 millones menos destinados a los salarios del equipo de salud del sistema público.
Mientras los centros barriales sufren el deterioro edilicio crónico y falta de insumos médicos básicos por caídas de partidas de bienes de consumo, los informes de Ejecución Presupuestaria de CEPA exponen que la Ciudad mantiene un esquema que favorece las obras de infraestructura urbana concesionada por encima del mantenimiento del equipamiento de los centros de salud de nivel 1
