Marchamos porque no se aguanta más la política de endeudar a las familias


Endeudarse para comer. Endeudarse para pagar el alquiler. Endeudarse para pagar las expensas. Endeudarse para pagar los medicamentos. Endeudarse para viajar al trabajo. Endeudarse con el banco. Endeudarse con las billeteras virtuales. Endeudarse no es un problema individual, es un problema de nuestra clase trabajadora. Pero no es un problema que cayó del cielo: lo generó este gobierno que debutó con una devaluación brutal que pegó de lleno en nuestros salarios y jubilaciones. 

Nos licuaron los salarios y jubilaciones y, sobre esa base, aumentaron los costos del transporte, las tarifas de los servicios públicos, de los alimentos. Subió todo menos los salarios. Y por todo eso es que vamos a salir a la calle con la CGT, las otras centrales obreras y movimientos sociales porque el gobierno de Milei no sólo profundizó el endeudamiento con el FMI, también aplica una política que obligó al endeudamiento de nuestras familias para poder sobrevivir. 

Hay 19,7 millones de personas endeudadas y todos los estudios y encuestas de los últimos tiempos alertan sobre esta problemática: el Banco Central informó que la mora en préstamos a individuos trepó en abril del 3 al 12,1% en un año. Es el nivel más alto en los últimos 20 años. Y en mayo, esa morosidad subió al 12,8%.

Foto: Secretaría de Prensa y Comunicación – CGT

El endeudamiento afecta particularmente a las mujeres y diversidades, especialmente a las jefas de hogar que también cargan con las tareas de cuidado de sus hijos o de personas enfermas y los adultos mayores. Son ellas quienes deben afrontar los gastos más básicos e indispensables para sostener la vida cotidiana. 

Además, esta realidad hace estragos entre los menores de 25 años: casi 4 de cada 10 registran atrasos en el pago de su deuda, según el Mapa de la Deuda publicado recientemente por el del Centro de Estudios para la Ciudad junto a la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung. El dato revela otra problemática: la deuda se coló también entre quienes aún no se incorporaron al mercado de trabajo o trabajan de manera informal.

Es decir: mientras mayor es la situación de precarización, las deudas se contraen de manera más informal, con lo que el nivel de endeudamiento es mucho mayor y más riesgoso. La situación en los barrios populares se agrava aún más. Los prestamistas o incluso el narcotráfico terminan convirtiéndose en una salida ante las urgencias de las familias y la imposibilidad de acceder al sector financiero formal.

Pero, más allá del endeudamiento, el problema de fondo a resolver es la pulverización de los ingresos, los despidos masivos y la precarización laboral. Ahí están los resultados principales de las políticas que aplica el gobierno nacional. Sobre esa base, hacen negocios los usureros, que festejan la desregulación financiera que lleva adelante el gobierno de Milei.

Por eso, impulsamos esta iniciativa, pensada desde la Secretaría de Géneros y otras Secretarías como la de Defensa al Consumidor, como campaña contra las políticas de pobreza y de endeudamiento que lleva adelante este gobierno. Una campaña que comienza con actividades callejeras de volanteadas, afiches y confluirá con una gran movilización al Ministerio de Economía para este jueves 20 de agosto. 

Esos son nuestros primeros pasos. Pero haremos todo lo posible para profundizar esta lucha para que ninguna fuerza política pueda estar al margen de esta problemática. De nosotros depende ponerla en agenda y exigir que se resuelva. Y no se puede resolver como el FMI pretende “resolver” la deuda ilegítima que contrajo nuestro país por culpa de planes económicos de determinados gobiernos neoliberales, “refinanciando”, para que estemos condenados eternamente. 

Como dijo Néstor Kirchner: “Los muertos no pagan las deudas”. Necesitamos discutir un modelo económico de país que recomponga los ingresos de la mayoría. Porque los salarios de pobreza son la principal causa de un endeudamiento que ya es estructural. Además, se necesitan políticas concretas para regular las billeteras virtuales, porque los Galperin son los que se enriquecen con nuestras deudas. 

Por último, debemos discutir todo el sistema financiero de la mano con un proyecto de país inclusivo, donde la justicia social sea el eje ordenador. Porque no es un problema individual ni entre privados, como nos quiere hacer creer este gobierno. Es un problema estructural profundizado por la política de este gobierno y afecta a todo nuestro pueblo trabajador.



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