
Hace menos de una semana se conocía la nueva embestida de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) contra monotributistas, por los gastos efectuados con tarjetas de crédito o débito para comprar entradas para el Mundial de Fútbol que se realizará a partir del mes próximo en Qatar. Es parte del celoso operativo de caza de presuntos «evasores» que lleva adelante el organismo tributario y que ya tuvo varios capítulos. Seguramente habrá otros de aquí hasta que comience a rodar la pelota. En tanto, ayer la empresa Aerolíneas Argentinas presentó el avión que transportará a los hinchas de la selección nacional que asistirán a Qatar, se trata de una aeronave especialmente ploteada con los colores de la bandera argentina y fotos de los jugadores. Aunque resulte contradictorio, es el mismo Estado el que persigue a los que van al Mundial y además el que prepara un avión bien decorado para viajar al Mundial. Así las cosas, la pregunta es obligada: ¿la idea es que la gente viaje a Qatar o que no vaya?
En resumidas cuentas ¿se puede o no se puede? Quizás la idea del Gobierno del Frente de Todos es discriminar quien tiene permiso y quienes no, para viajar y gastar en el exterior los dólares que aquí faltan. Es como el dilema que se le estampó en la cara a la ex ministra de Economía de la Nación, hoy presidenta del Banco Nación, Silvina Batakis, quien fue descubierta en Nueva York, Estados Unidos, en aparente viaje particular. Como se recordará, una de las frases celebres de Batakis en su breve paso por la cartera económica fue decir que los dólares que se gastan en turismo colisionan con el derecho a la producción.
Hasta donde se sabe la funcionaria no tenía misión oficial en el país del Norte. Es decir que su viaje colisionó frontalmente contra el derecho a la producción.
Ya en su momento la ex ministra protagonizó una brutal contradicción, porque cuando le bajó el pulgar a los dólares turísticos su hijo estaba en Inglaterra en un viaje de estudios organizado por el colegio privado al que asiste.
El kirchnerismo tiene estas curiosidades, que resultarían anécdotas simpáticas si no fuese porque el país está quebrado económicamente a causa de su impericia para la gestión pública, y además atravesado por un sinfín de inequidades. Por eso, la pregunta que abre pasó a esta columna es pertinente: ¿todos pueden viajar al Mundial? ¿Hay dólares suficientes?
De otro modo no se explica cual es la razón para que el Estado ponga empeño en montar un avión publicitario para volar hasta Qatar. Además, qué efecto concreto puede tener en el mercado mundial este tipo de campaña.
Es verdad que la Afip está cumpliendo con su trabajo cuando sale a intimar a los monotributistas de las categorías A y B -que son los más bajos del régimen-, por haber realizado compras de entradas al Mundial que no se corresponden a su declaración de ingresos para pagar impuestos; sin embargo, no es novedad que el organismo tiene agujeros monstruosos por donde se cuelan aquellos que deberían ser los grandes contribuyentes.
En el caso de la intimación a monotributistas con intenciones de ir al Mundial parece funcionar aquella máxima del Martín Fierro, cuando comparó al sistema judicial como la telaraña que solamente atrapa a los pequeños.
La noticia es que la Afip notificó a 181 monotributistas que adquirieron entradas a Qatar y no podían justificar esas compras, realizadas con tarjetas de crédito o débito en el país y en el exterior. Mientras se espera el anuncio de un «Dólar Qatar», ayer Aerolíneas junto con la AFA y Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) presentó su avión ploteado. ¿A quién llevará?
