Las escuelas públicas de la Ciudad se encuentran atadas de pies y manos. La falta de docentes en materias específicas, en especial vinculadas a las ciencias duras; junto a la imposibilidad de contar con herramientas dinámicas que permitan ocupar los cargos de docentes que se encuentran con licencia médica, es una de las problemáticas más acuciantes del sistema educativo.
El discurso del oficialismo porteño y algunos medios aliados apuntan al ausentismo docente como una de las problemáticas que provocó la crisis educativa en la Ciudad. Una premisa que hizo carne en gran parte de la sociedad, incluso en aquellos sectores supuestamente privilegiados, cultural e intelectualmente, que repiten una y otra vez que “los docentes faltan mucho”.
Pero el tema es mucho más complejo. La cantidad de horas libres que las y los estudiantes porteños tienen cada semana, es consecuencia de una decisión política que tiene como horizonte el recorte constante en la educación pública.
En líneas generales, existe una especie de déficit programado de docentes por parte del ministerio de Educación porteño, que se da como consecuencia de magros salarios, de una precarización constante en el sector y la negativa sistemática, por parte de las autoridades, a agilizar los trámites burocráticos para una suplencia de docentes rápida y efectiva.
Mientras el Ejecutivo porteño se niega a agilizar este punto, se escuchan discursos futuristas de una escuela moderna, brillante y efectiva que acompaña los procesos tecnológicos para una Argentina resplandeciente. En ese marco, en las últimas el ministerio de Educación de la Ciudad, difundió una gacetilla donde informaba “incorpora la inteligencia artificial a la currícula obligatoria de las escuelas”.
Esta medida alcanza a estudiantes de primaria y secundaria y propone una incorporación gradual de contenidos para aprender a comprender, utilizar y cuestionar las herramientas de inteligencia artificial. La iniciativa también aborda riesgos como las alucinaciones, los sesgos algorítmicos y las deepfakes.
Si bien la iniciativa es relevante, ninguna medida educativa puede ser efectiva con una precarización docente que se profundiza año tras año.
La carencia de docentes en la Ciudad es un problema histórico que la gestión PRO no pudo o no quiso solucionar. Incluye todos los niveles y se profundiza semana a semana en los llamados a coberturas de cargos.
Según cifras oficiales de la web de “Acto Público” de CABA, hay un promedio diario de 450 vacantes de docentes que no se cubren. Son asignaturas sin nadie que las dicte. Sobre el final del mandato de Mauricio Macri como jefe de Gobierno porteño, comenzó el descalabro, con decisiones políticas que afectaron la falta de continuidad: en octubre de 2015 la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaba que el Gobierno de la Ciudad no quería «dar continuidad a los Docentes Itinerantes». Un cargo que los gremios lograron conformar en 2013 y que permitía a las escuelas cubrir los distintos grados ante la carencia de maestros.
El Ministerio de Educación porteño discute estas cifras y sostiene que el porcentaje de cobertura es alto, atribuyendo los faltantes temporales a licencias o complejidades en los listados. Si bien la problemática no inició en la gestión actual, Jorge Macri profundizó la ausencia de docentes en las aulas y todo indica que la modificación del Estatuto docente agravará la situación.
En 2022, se estimaba que en la Ciudad de buenos Aires había alrededor de 35 mil docentes sin titularizar. Por entonces, sobre el final de cada Acto Público, la cantidad de vacantes vacías es abrumadora.
Bajos salarios y despidos de docentes
Cuando era posible obtener datos oficiales de la inscripción de los actos semanales, Tiempo realizó un relevamiento como muestra concreta de una situación general, por ejemplo: el 31 de mayo de ese año hubo 482 ofertas sin cubrir; el 2 de junio, 380; el 7 de junio, 558; y el jueves 9, casi 400.
Las mayores dificultades para cubrir cargos y horas cátedra se concentran en el nivel secundario y en áreas específicas de especialidad. Las materias más afectadas son inglés, informática, física-química y matemática. En el nivel primario, la mayor carencia se registra en la cobertura de maestros de grado.
Entre los principales reclamos de los gremios se encuentran: los bajos salarios y la suma de tareas, que desmotivan el interés por la profesión, la falta de difusión de las carreras docentes en los Institutos de Formación; la inestabilidad laboral reflejada en una gran cantidad de cargos interinos y suplentes sin titularizar.
Mientras el Ejecutivo porteño se sigue resistiendo a agilizar la suplencia de docentes, profundiza la crisis en el sector con el despido de maestros.
En la edición impresa del domingo 22 de febrero, Tiempo contó que el jueves pasado mientras se trataba la reforma laboral, el GCBA tomó la decisión de despedir al 20% de las trabajadoras y trabajadores del programa Maestro+Maestro. Un total de 50 docentes que se dedicaban a alfabetizar niños y niñas en las escuelas más postergadas de la Ciudad, una política educativa iniciada en 1998. Muchas de las maestras despedidas estaban con licencia médica y otras con licencia por maternidad.
Si bien el GCBA se niega a brindar datos oficiales sobre la cantidad de docentes que quedan activos dentro del programa de alfabetización, de acuerdo a un relevamiento realizado por los trabajadores del sector, se estima que, tras los despidos, quedan alrededor de 220 docentes en funciones, apenas entre 100 y 130 fueron titularizados y quedan entre 90 y 100 maestros precarizados.
La versión del Gobierno
El Ministerio de Educación porteño anunció cambios en la carrera docente modificando el estatuto unilateralmente. Estos “cambios” incluyen una evaluación para los ingresantes a los profesorados, residencias pagas para los mejores estudiantes y nuevos criterios en la evaluación de desempeño.
La medida forma parte del plan Buenos Aires Aprende y se anuncia en un contexto marcado por la caída de las vocaciones docentes en CABA. Aunque este año los ingresantes a los profesorados crecieron 5,9%, la tendencia de los últimos años muestra que en los últimos seis años la cifra de nuevos estudiantes cayó 24% y la cantidad de egresados se redujo 30% entre 2021 y 2024. Solo el 28% de los estudiantes logra completar la carrera en el tiempo previsto (4 años), según datos del ministerio.
