La inflación bajó al 2,6%, pero una familia necesitó casi $1,5 millones para no ser pobre


La inflación de abril fue del 2,6% y marcó una desaceleración respecto al 3,4% registrado en marzo. Así lo informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que además señaló que el Índice de Precios al Consumidor acumuló un incremento del 12,3% en lo que va del año y del 32,4% en los últimos doce meses.

Aunque el dato fue celebrado por el Gobierno nacional como una señal de estabilización económica, la realidad cotidiana continúa mostrando el fuerte impacto del costo de vida sobre los hogares argentinos. En paralelo al índice inflacionario, el Indec difundió los valores de la Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza, y los números reflejan que una familia tipo necesitó en abril $1.469.768 para no ser considerada pobre.

Al mismo tiempo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, alcanzó los $665.053 para un hogar de cuatro integrantes. Es decir que miles de familias debieron destinar más de medio millón de pesos solamente para cubrir necesidades alimentarias mínimas.

La desaceleración inflacionaria se apoyó principalmente en la baja de la inflación núcleo, que pasó de 3,2% a 2,3%, y en una moderación de los precios de alimentos y bebidas, que subieron 1,5%. Sin embargo, otros rubros siguieron presionando sobre el bolsillo. Transporte encabezó las subas con un aumento del 4,4%, impulsado por combustibles y tarifas, mientras que Educación avanzó 4,2%.

SEGÚN LAS MEDICIONES DEL INDEC, UNA PERSONA SOLA NECESITÓ $475.653 PARA NO ESTAR BAJO LA LÍNEA DE POBREZA, MIENTRAS QUE UN HOGAR DE TRES PERSONAS -COMPUESTO POR UNA MUJER DE 35 AÑOS, SU HIJO DE 18 Y SU MADRE DE 61- REQUIRIÓ $1.170.106 EN ABRIL PARA NO SER POBRE.

El dato de abril fue el más bajo desde noviembre del año pasado y cortó una racha de diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria. Aun así, las proyecciones privadas estiman que el índice continuará en torno al 2% mensual durante buena parte del año, lejos todavía de las metas oficiales planteadas en el Presupuesto nacional.

Para muchos hogares, la desaceleración no alcanza todavía a traducirse en alivio. El incremento constante de servicios, alquileres, combustibles y alimentos mantiene elevada la presión sobre los ingresos, especialmente en sectores medios y trabajadores informales.

Según el informe oficial, una persona necesitó en abril $475.653 para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que una familia de cinco integrantes requirió más de $1.545.000 mensuales. Los números vuelven a mostrar la magnitud de una crisis económica que, aunque desacelera en sus índices generales, continúa condicionando la vida diaria de millones de argentinos.

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