
El caso del periodistas correntino Daniel Brítez, a quien un adolescente intentó matar durante un robo cuando salía a su casa para trabajar, tuvo una novedad, esperable pero molesta: la jueza a cargo del caso decretó el sobreseimiento del acusado. La razón: su condición de inimputable. Más allá de eso, el desfasaje que hay entre la normativa jurídica y la percepción cotidiana de la vida en la sociedad no hace más que ensancharse porque el agresor no mostró ningún tipo de arrepentimiento, de hecho se fugó tres veces desde que fue arrestado por este hecho, que no fue el primero, y dada la facilidad con la que la institución judicial ha resuelto la cuestión tiene al menos un año más para hacer de las suyas en la zona del barrio La Chola de la Capital. ¿Acaso alguien piensa que se detendrá una vez cumplidos los 18?
Ayer, Brítez recorrió las principales radios -el tipo de medios en el que desenvuelve sus labores desde hace dos décadas- para expresar la indignación con la opinión pública respecto a la decisión de la jueza de Menores, Pierina Ramírez, de declarar a B.C. absuelto de culpa y cargo de atacarlo con un cuchillo, por tener 15 años. «A mí la Justicia nunca me preguntó cómo me sentía, física y psicológicamente, si puedo dormir a la noche y si tengo miedo. No les preguntan a las víctimas. Entiendo lo que me explicaron, pero no me pidan que me parezca razonable, porque lo que yo viví fue real, como les pasa a tantas otras víctimas. Y me cambió la vida y la cabeza. Me siento fuera del sistema, sin opciones», expresó durante una de sus intervenciones recibiendo fuerte respaldo de sus colegas.
La magistrada Ramírez llevó adelante la causa y aplicando el Derecho determinó que B.C. no recibirá castigo punitivo por contar con una protección especial tal como rezan los tratados Internacionales a los que Argentina se ha suscripto y que tienen rango constitucional. La incongruencia entre el aspecto abstracto de la ley y la materialidad de la vida civil es ostensible pero no alcanzó para buscar otro remedio, no al menos para esta jueza. «Pensé que me citaron para concretar la rueda de reconocimiento que por un pedido del abogado defensor se suspendió anteriormente. Creo que informó esa vez que estaba enfermo con covid, no recuerdo bien, pero se había suspendido. Y pensé que finalmente se iba a realizar. Sin embargo, estuve durante una hora ante la jueza, quien me explicó todo lo que ella dispuso en lo penal y por qué el chico no puede ser juzgado», contó Brítez. «Ella me preguntaba si yo comprendía las generales de la ley, que los menores son inimputables, no punibles y que pasado un cierto tiempo, no puede continuar la causa penal y que por lo tanto debe cerrarse. Para la Justicia es una víctima, para mí es la persona que intentó matarme. Ahora se cierra la causa y él queda limpio en lo penal», lamentó el trabajador de la comunicación. Con anterioridad su hijo -también un adolescente- fue atacado por otros delincuentes de la misma zona cuando iba al colegio, no se logró el arresto de ningún acusado en ese hecho.
La última novedad del caso había sido la tercera fuga de B.C. de un lugar de detención en Riachuelo, a donde la jueza Ramírez lo había mandado de nuevo luego de haberse escapado del mismo lugar. La propia Policía salió a aclarar que el lugar no dependía de su órbita y que se lo dispuso en ese sitio debido a los problemas de consumo de sustancia tóxicas del adolescente. Pero igual fue la Policía la que tuvo que salir a buscarlo y lo encontró un par de semanas más cuando participaba de una trifulca en su vecindario, donde es miembro de una pandilla que asolaba la zona, en especial la remisería de la 237. s
