Estafa con terrenos en Santa Ana: un empresario detenido por orden judicial 

La Justicia prosigue con la pesquisa por la causa de las estafas con terrenos en la zona de Santa Ana de los Guácaras, luego de los re­sonantes allanamientos en la Dirección de Catastro y el Registro de la Propiedad Inmueble, que terminaron con sus máximas autorida­des presas. Ahora se sumó el arresto de un empresa­rio local, que de acuerdo a la acusación que sostiene el fiscal de Instrucción Nº 6, Gustavo Roubineau, ha­bría tomado participación directa en un tramo del complejo proceso criminal -calificado por el represen­tate del Ministerio Público como asociación ilícita- or­questado por dos escriba­nas cercanas al poder po­lítico (una de ellas prófuga hasta el momento) y fun­cionarios del Poder Ejecu­tivo, puntualmente emplea­dos de dichas reparticiones y sus respectivos directores: Narciso Toffoletti y María Demetrio.

En una reciente resolu­ción, la jueza de Instrucción Nº 3, Josefina González Ca­bañas, dispuso la detención de otro de los implicados en la causa Catastro y Registro de la Propiedad. «Se trata de Gerardo Berman», asegura­ron informantes con acceso al expediente. De lo infor­mado surge que Berman estaría acusado de «adulte­ración de documentación pública en la causa que se investigan irregularidades en la Dirección de Catastro y Registro de la Propiedad».

Hace dos semanas, agen­tes de la Prefectura Naval Argentina allanaron por orden de la magistrada la sedes gubernamentales, así como algunos domici­lios particulares, en total fueron cinco allanamien­tos y siete aprehendidos. Al día siguiente, ante la jueza González Cabañas, seis se ampararon en el derecho constitucional de abstener­se a declarar en su contra, pero una acusada decidió declarar y rechazar plena­mente los cargos: la doctora Mercedes Arostegui, jefa de Legales de Catastro. Meses antes, en febrero, al iniciar la causa la jefa del Depar­tamento Jurídico Adminis­trativo de la misma área, la doctora Liliana Ortiz, había sido detenida junto a otras personas, entre ellas la no­taria Gladys Báez, quien ya contaba con antecedentes en otros casos resonan­tes de corrupción. Ambas habían sido alojadas en el Instituto Pelletier de la ciudad de Corrientes, donde funciona la Uni­dad Penal Nº 3, cárcel para mujeres. En tanto otros imputados perma­necen en libertad, el más conspicuo sin duda es el fis­cal ante el Tribunal Oral Pe­nal Nº 2, Gustavo Schmitt, quien persiste en su cargo.

La causa tomó estado pú­blico a principios de 2022 cuando la jueza González Cabañas ordenó a la PNA los primeros allanamien­tos, donde se produjeron una serie de detenciones, entre ellas la de Ortiz y Báez. El caso fue escalando y se filtró parte de la docu­mentación probatoria que motivó al fiscal Roubineau a profundizar en la inves­tigación y llegar a acusar a su colega Schmitt y a las máximas autoridades de dos importantes estamen­tos estatales. Las pruebas hasta ahora reunidas dan un grado de certeza impor­tante respecto a maniobras fraudulentas entre distintas esferas gubernamentales, así como del sector priva­do para poner constituir la «asociación ilícita» que fac­turó millones de pesos con la venta de terrenos con tí­tulos de propiedad apócri­fos pero certificados y au­tentificados por Catastro y el Registro de la Propiedad, tal como el propio doctor Schmitt lo resaltó en su de­fensa pública en mayo. s

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