El astro argentino Lionel Messi fue ovacionado el sábado a la noche por la hinchada de Boca, que le ofreció un

particular pedido de disculpas y también una solicitud especial para que se vistiera de azul y oro durante la despedida de Juan Román Riquelme, realizada en una Bombonera repleta.
En una Bombonera colmada por los hinchas, uno de los máximos ídolos de la historia xeneize brindó su última función en la cancha acompañado de invitados de lujo, en un encuentro que enfrentó a los integrantes del Boca de Carlos Bianchi que se impusieron por 5-3 ante los de la selección argentina.
A pesar de los goles de Barijho en dos ocasiones, Pablo Ledesma, el mismo Riquelme y Sergio «Manteca» Martínez para Boca, Messi, «Lucho» González, doblete de Messi y Fernando Gago para la selección, el resultado fue anecdótico absolutamente.
Sin considerar al ídolo agasajado, el capitán del seleccionado argentino fue el centro de atracción de los 57.000 asistentes, que le regalaron una emocionante bienvenida cuando fue presentado por los conductores como el último de los invitados al partido festivo.
«La 12», de todos modos, dejó en claro que se trataba de la noche del otro 10 con un mensaje inequívoco desde la cabecera de Casa Amarilla: «Messi, Messi, Messi, Messi, nos tenés que perdonar, en La Boca el más grande, el más grande es Román».
Los aplausos acompañaron al astro en cada una de sus intervenciones en el primer tiempo, que jugó para la selección junto a Leonardo Franco; Lionel Scaloni y Diego Placente; Lucho González, Esteban Cambiasso y Leandro Paredes; Pablo Aimar; Javier Saviola y Ángel Di María, otro de los más reconocidos.
Antes del segundo tiempo, la hinchada de Boca comenzó con un insistente pedido para que Messi cambiara de bando. «Ponete la de Boca, que te queremos ver…», fue el ruego popular que se mantuvo hasta su salida el campo de juego en el minuto 58.
Un ratito antes, Leo había marcado el descuento para Argentina (2-4), luego de desparramar al «Mono» Carlos Navarro Montoya, y durante el festejo levantó los brazos para saludar el público que no cesaba en su anhelo de verlo con la camiseta auriazul.
Posterior al juego, Riquelme habló y repartíó agradecimientos por doquier.
«El señor llegó en el 98. Usted es el culpable de que todos los bosteros pensemos que ganar la Copa Libertadores es fácil. Si la gente nos tiene cariño a todos nosotros es porque nos enseñó a competir. Sabe que lo quiero mucho, me siento parte de su familia‘ dijo sobre Carlos Bianchi y los hinchas explotaron con una ovación al Virrey a la que se prendió el propio Riquelme.
«Quiero agradecerles a todos los entrenadores y compañeros que tuve en el club. Me han ayudado, me han hecho disfrutar y que les caiga bien a ustedes. Soñaba de chiquito ser futbolista. Cuando corría en Don Torcuato quería ser el Beto Márcico, Maradona, el Manteca Martínez. Después los tuve de compañeros», agregó.
