El refinamiento facial con Bichectomía


«Con la técnica quirúrgica que denominamos Bichectomía conseguimos reducir el volumen de la grasa que se acumula de manera natural en las bolas de Bichat y, consecuentemente, afinamos la anatomía facial en aquellas personas que muestran una cara redondeada», explica el Dr. Gonzalo de la Peña Varela, médico estético de la Clínica Imema de Madrid.

«Las bolas de Bichat se localizan en la zona media de las mejillas, por debajo de los pómulos, en ambos lados de la cara. A los dos compartimentos grasos, que forman parte de todos los seres humanos, se accede a través de la mucosa Yugal, tejido blando de la cavidad oral», describe el cirujano maxilofacial.

Estas dos prominencias de tejido adiposo interior, «que se desarrollan en cada persona en mayor o menor medida, sin perjuicio alguno para su salud»-aclara-, se pueden proyectar hacia el exterior provocando la apariencia de una cara ovalada, de mejillas carnosas, sin definición de los pómulos y la mandíbula.

Las mejillas, situadas debajo de los ojos y a los lados de la nariz y la boca, se apoyan principalmente en el hueso maxilar y en el arco cigomático, anatomía que define el contorno del rostro y refuerza la expresión de nuestra cara.

Los músculos de las mejillas, a la vez, son importantes para la sonrisa, la masticación, particularmente en la etapa infantil, o para soplar las velas en un cumpleaños, por ejemplo.

La grasa y el colágeno de esta zona facial nos ofrecen a todos y todas un escaparate de juventud: con la llegada de la vejez se pierde la elasticidad y se alcanza la flacidez, aumentando también la presencia de los surcos nasogenianos.

Cirugía de Bichectomía en La Consulta de EFEsalud

Aroa es una mujer joven que desea y quiere tener unos pómulos más definidos y, por tanto, unas mejillas desinflamadas por debajo del hueso cigomático o malar, donde se hace más evidente la grasa interior de las bolas de Bichat.

«La Bichectomía es la única técnica que podemos elegir en Medicina Estética para eliminar este depósito de grasa, sin función estructural en la etapa adulta de las personas, y perfilar el volumen de las mejillas», asegura el Dr. Gonzalo De la Peña.

Ya tumbada en la camilla del quirófano y bajo los efectos de la anestesia local (inoculada mediante inyección en la zona operativa del interior de la boca), Aroa nos dice que está deseando ver y sentir su nueva cara perfilada, sin redondez, puesto que siempre se puede ser «más guapa».

Los pómulos prominentes y definidos se asocian con un óvalo facial horizontal, más juvenil.

El Dr. De la Peña realiza entonces un corte mínimo de un centímetro o centímetro y medio con el bisturí eléctrico en la mucosa Yugal izquierda. Accede a la bola de Bichat, tracciona con unas pinzas la grasa acumulada y la extrae con eficacia.

«Es una cirugía relativamente sencilla», subraya.

La enfermera especialista en quirófano, Jennifer, que aplica suero fisiológico estéril en la zona y lo succiona junto a los restos del tejido graso y algo de sangre, prepara y seca la herida con gasa estéril mientras el cirujano se dispone a suturar el corte.

«Voy a dar tres puntitos con hilo absorbible… Aroa no necesitará una cita para su extracción y la herida cicatrizará estupendamente», comenta el Dr. Gonzalo de la Peña.

Aroa, algo tensa por la molestia de mantener la boca abierta y percibir el instrumental junto a sus dientes, se concentra cerrando de nuevo los ojos antes de que el cirujano entre en el interior de su mejilla derecha.

«Vamos a hacer exactamente lo mismo que en el lado izquierdo para que la cara quede bien simétrica, es decir, con armonía facial», apunta antes de aclararnos que cada bola de Bichat suele acumular la misma cantidad de grasa en el mismo paciente.

Y cuando el doctor De la Peña extrae la porción de grasa de la segunda bola de Bichat le preguntamos por el postoperatorio: ¿Cuánto tiempo estima para la recuperación de la Bichectomía?

«Aroa sentirá un poquito de inflamación en la zona durante una semanita o más días. No será algo llamativo. Aún así, no se puede descartar alguna infección en la zona tratada por la propia naturaleza y funcionalidad de la cavidad oral», concreta.

Su paciente volverá a la rutina en tres o cuatro días, alimentándose hasta la recuperación con una dieta blanda, llevando a cabo una higiene bucal estricta, aplicándose protección solar suficiente en la cara y evitando la práctica del ejercicio físico intenso.

Aroa nos despide con un adiós leve de sus ojos mientras el cirujano le cierra la segunda heridita con otros tres puntitos de nada. Desde la puerta del quirófano notamos, una vez más, la trascendencia de la Medicina en la vida diaria de las personas.

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