Es un movimiento de la opinión pública que se consolida y que por ahora no se detiene. Entre los argentinos predomina una suerte de ‘antimileísmo social’, una voluntad mayoritaria de que la presidencia del outsider Javier Milei no continúe más allá de 2027. “¿Te imaginás cuatro años más de Milei? ¿Aguantarías cuatro años más de Milei?”, son preguntas claves para los estudios cualitativos de focus group. Alimentada por angustias y preocupaciones cotidianas, esta determinación -que es visible en todas las encuestas- explica las decisiones más recientes del peronismo. O más bien de todo el arco opositor.
Quienes se imaginan precandidatos -los que están lanzados y los que se preparan para hacerlo- saben que la disyuntiva entre ‘continuidad’ y ‘cambio’ parece resuelta, a favor de una alternancia. Se proponen, entonces, representar esa demanda.
Este clima colectivo, el deseo de limitar la experiencia mileísta al período 2023-2027, aparece como rasgo clave de los últimos sondeos. Al menos por ahora. El director asociado de la consultora Proyección, Santiago Giorgietta, lo explicó de este modo: “Venimos viendo un crecimiento del antimileísmo. En el mes de agosto ese crecimiento ya está por encima del 4% intermensual.”
Analista político y encuestador, Giorgietta relacionó su diagnóstico con el agravamiento de la crisis económica y el deterioro social. “Ya en julio, ese antimileísmo había superado al antiperonismo por primera vez. El 41% de los argentinos nos dice que está dispuesto a votar a cualquier candidato con tal de que no gane Javier Milei”, se explayó en diálogo con el programa Doble Fondo de FM La Patriada.
Ese porcentaje del 41% es el electorado que está dispuesto y añora un cambio significativo, sin demasiadas vueltas: los potenciales candidatos del arco opositor lo consideran un punto de partida para luego ir a buscar otros votantes, también descontentos (pero quizá más oscilantes o con ciertas prevenciones hacia el principal partido opositor).
Este contexto es el telón de fondo que explica la cumbre del Hotel Emperador de la semana pasada. Allí se acordó que todos los sectores se comprometían a mantener las PASO como instancia fijada por ley para la selección -a través del voto- de la fórmula presidencial del peronismo.
En esa reunión quedó en evidencia otra cosa: la percepción de que Milei tenía la reelección asegurada -una lectura que algunos miembros del PJ deslizaban bajo cuerda meses atrás- parece haber entrado definitivamente en crisis.
Esa constatación de que el ‘antimileísmo social’ se va imponiendo, progresivamente y desde abajo, incide en decisiones de los últimos días: el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por caso, seguirá con sus visitas a provincias, sus charlas sobre Keynes y la polarización con Milei, pero desde cuestiones concretas y de todos los días.
Su foco está puesto en los problemas que atraviesan la experiencia diaria de millones de argentinos, como el endeudamiento y la morosidad con bancos, tarjetas, plataformas de pago, billeteras virtuales, prestamistas. “Axel (Kicillof) se despegó en las encuestas en los últimos meses”, sostuvo en diálogo con Tiempo un cuadro del PJ bonaerense que vive en el segundo cordón del Conurbano y que transita todos los días la Primera Sección (norte y oeste del GBA).
Ese afianzamiento, por ahora, no tiene rival directo en las filas del PJ. Es probable que lo tenga, pero hacia final de año. Mientras tanto, Kicillof sigue visibilizando su propuesta con viajes a las provincias, presentaciones públicas, participación en foros internacionales; también con las movidas de su propio espacio -el Movimiento Derecho al Futuro- que viene realizando plenarios en distintos puntos de la PBA: se organizan por temáticas o por región.
Entre los intendentes bonaerenses que adhieren al MDF -suman 44 sobre 84 municipios gobernados por el PJ- dicen observar un proceso que se multiplica, un interés cada vez mayor de dirigentes peronistas de otras provincias que piden acercarse, que inician contactos, que buscan charlar.
Una actividad reciente pareció aportar una seña en ese sentido. Fue la presencia del vicegobernador de Salta, Antonio Marocco, en el seminario “Peronismo por peronistas: propuestas para una transformación nacional”. Ese evento, con Kicillof de orador de cierre, tuvo lugar el jueves en la sede del PJ de La Plata.
Otro participante de la misma jornada fue el porteño Juan Manuel Abal Medina, del Movimiento Evita. Habló en una de las charlas, que fue coordinada por la vicegobernadora Verónica Magario y el platense Julio Alak. Consultado por este diario, Abal Medina vaticinó que el acuerdo al que se arribó en la cumbre del PJ -sostener las primarias- será cumplido por todos los sectores.
“La PASO va a ser respetada por todos. Y si el gobierno logra voltearla, lo que espero no ocurra, vamos a estar obligados a armar una interna abierta o un procedimiento similar. Ningún sector va a poder sacar los pies del plato de un esquema con unidad, diversidad y discusión”, subrayó. Y agregó: “Unidad con debate y voto popular, es la única manera. Es tan grande el enojo por el internismo ante el desastre de Milei que el que saque los pies de plato, por más argumentos que tenga, va a pagar un costo gigantesco.”

Quizá el principal mensaje que surgió del Hotel Emperador fue -así sonó, así se leyó- una suerte de advertencia: era el aviso de que si algún mandatario provincial afín al PJ llegaba a colaborar con la suspensión de las PASO recibiría como devolución de gentilezas una lista ‘muletto’ del peronismo. Dicho de otro modo: una lista alternativa que le complique la estrategia en la elección local (en la puja por la categoría gobernador).
De concretarse tal hipótesis se dividirían los votos peronistas (lo que podría hacer perder al oficialismo local). La advertencia circuló por las provincias. Hubo voces molestas ante lo que consideraron un supuesto ‘doble estándar’ que se reflejaría en un trato más duro con Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) y con más contemplaciones hacia Martín Llaryora (Córdoba).
Respecto a la conversado en el Hotel Emperador, la peronista jujeña Carolina Moisés demandó que esa “mesa política” se amplíe con otros miembros. También pidió que tenga continuidad y que el temario se vincule “con los problemas de la gente y las necesidades de las provincias”. “El peronismo puede construir una estrategia opositora más equilibrada y eficiente, como supo hacerlo durante el gobierno de Macri”, señaló a Tiempo.

La senadora, además, reprochó el tono recriminatorio enviado por elevación a ciertas provincias. “Es un poco incoherente exigir una posición a todos los gobernadores (del PJ) si la forma es la amenaza”, afirmó. Se refería a los mandatarios provinciales que suelen pendular entre el apoyo y el rechazo a los proyectos de Milei, siempre pragmáticamente y por casos puntuales.
Así, entre mensajes cruzados, y con el radar puesto en la mayoría social que demanda un giro político que le alivie la vida cotidiana, el peronismo observa -casi de reojo- un último factor: el debate por el espacio del «centro moderado». Ese lugar intermedio asoma asociado a un estilo singular de candidato: el «outsider» (o «insider») que aparece en la recta final, promovido desde usinas del establishment.
Sin despejar todas las incógnitas, el banquero Jorge Brito (h) parece a punto de levantar el perfil. Como parte de una saga de reuniones reservadas con legisladores y representantes de organismos internacionales, el titular del Banco Macro y de la empresa energética Genneia hará escuchar su voz en un foro iberoamericano que incluye a España y Portugal.
Será el jueves 27 de agosto próximo: disertará en formato híbrido -entre Puerto Madero y ciudades de habla lusoespañola- sobre “lecciones del mundo empresarial y el deporte para transformar realidades”. Su conferencia será un nuevo capítulo de un espacio de formación que organiza todos los años el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). El vicepresidente de ese organismo financiero regional se llama Christian Asinelli y es argentino. Doctor en Ciencias Políticas con posgrado en Economía Urbana, tiene una larga trayectoria en el Partido Justicialista de CABA.
