“Si está aburriendo, logramos el objetivo.” La lectura de uno de los integrantes del colegiado equipo que colaboró en el armado de la estrategia de la exposición de Manuel Adorni sintetiza a la perfección el debut del jefe de gabinete en su primer informe de gestión.
A contramano de lo que se especuló durante semanas, versiones alimentadas dentro del propio gobierno, el ex vocero llegó a la Cámara de Diputados con una actitud dócil y alejada de la altanería que caracterizó su paso por la vocería presidencial. Su alocución, aunque escasa de profundidad, se limitó a cumplir con una formalidad constitucional y no al espectáculo al que acostumbra el gobierno. El resultado quedó pronto a la vista: a la tercera hora de discurso, sólo su hermano Francisco seguía pululando por los palcos.
La primera presentación del ex periodista ante el Congreso tuvo al gobierno en vilo durante los días previos. El lunes, durante la última reunión que la mesa política mantuvo previo discurso en una Casa Rosada vacía de periodistas, los integrantes del círculo íntimo de Javier Milei terminaron de ultimar los detalles de una presentación que fue ensayada hasta el hartazgo por el ministro coordinador para evitar cualquier furcio que pudiese llevarlo a protagonizar un nuevo escándalo que le costase otros dos meses de noticias negras al gobierno que pertenece.
Por semanas, los equipos técnicos del ministro, que integran el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y la jefa de gabinete de Adorni, Aimé “Meme” Vázquez, coordinaron, en sintonía con los equipos del asesor Santiago Caputo, el enfoque de la primera aparición pública del favorito de los Milei, luego de la fallida conferencia de prensa en Casa Rosada en la que el jefe de gabinete se desquitó contra los apenas periodistas que le consultaron sobre su situación patrimonial.
Con este antecedente siempre presente, ambos campamentos entendieron necesario que la actitud del ex vocero debía ser diametralmente opuesta a la que montó semanas atrás. Por eso, y con un acuerdo silencioso con la oposición hambrienta de respuestas, se decidió que cada tanda de preguntas estuviese acompañada por un reducido cuarto intermedio en el que Adorni se trasladaba hacia el detrás del cortinado del recinto, donde sus asesores lo esperaban para diagramar una por una las respuestas mientras el funcionario contaba hasta diez para evitar explotar.
Por más de seis horas, el jefe de gabinete se encargó de seguir los lineamientos que los profesionales de la comunicación le bajaron para evitar caer ante cualquier traspié. Una vez que Martín Menem dio por finalizada la sesión, todos los acompañantes del jefe de gabinete respiraron por primera vez en el día. “Fue muy positivo y a Manu se lo vio muy sólido. El discurso estuvo excelente de punta a punta”, afirmó ante la consulta de Tiempo un ladero del ex vocero.

En este sentido, y abrazados a la estrategia de no responder ninguna pregunta ligada a una causa judicial en curso, dentro de la mesa chica del jefe de gabinete entienden que esta nueva aparición pública servirá para bajar la espuma y descomprimir la agenda mediática que desde hace casi dos meses tiene a Adorni como protagonista exclusivo de diarios, portales y programas de tevé. “Al evitar caer en la chicana, la atención se concentra sólo en las respuesta que dio”, enfatizó otra fuente.
La paciencia y la mesura, sin embargo, no son cualidades con las que el presidente gusta de embanderarse. Minutos antes de ingresar al recinto, mientras dentro del hemiciclo ya se entonaba el Himno Nacional, el presidente pasó frente a la prensa acreditada en el Congreso y en un ya para nada novedoso ataque contra el periodismo volvió a calificar a los comunicadores presentes en el recinto como “chorros” y “corruptos”. Este jueves, se cumple una semana del cierre de la Sala de Periodistas, hecho inédito desde su apertura a mediados de la década de 1940.
Con el Día D superado, se espera que desde ahora toda la atención del gobierno se concentre en los próximos pasos legislativos. En este marco, el oficialismo se abrazará a la promulgación de proyecto como la Reforma política, la ley de propiedad privada, la Ley Hojarasca, entre otras iniciativas que serán anunciadas en el devenir de los días, para recuperar el comando de una agenda que desde hace semanas no le pertenece.

