Un informe difundido por The New York Times reveló ayer que más de 100.000 niños fueron separados de sus padres como resultado de la política migratoria implementada durante la administración Trump. Este dato, aportado por el think tank estadounidense Brookings Institution, supera ampliamente los registros oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y anticipa un impacto creciente sobre familias de inmigrantes en Estados Unidos debido a la reciente asignación presupuestaria del Congreso para ampliar la capacidad de detención. El estudio fue elaborado por la economista Tara Watson, de Williams College, y la profesora de políticas públicas Maria Cancian, de la Universidad de Wisconsin-Madison. De acuerdo con sus hallazgos, cerca de tres cuartas partes de estos menores (es decir, aproximadamente 75.000) son ciudadanos estadounidenses que quedaron al cuidado de conocidos o familiares. Las cifras oficiales del DHS solo reconocen la detención de los padres de 60.000 niños estadounidenses durante el mismo periodo.
Según The New York Times, esto representa un subregistro que duplica las estimaciones iniciales, ya que los registros anteriores situaban la cifra alrededor de 30.000 menores, ahora comprobada, según el medio periodístico, como insuficiente.
El informe de la Brookings Institution, calcula que, desde el inicio del mandato de Trump, la detención de padres inmigrantes potencialmente afectó a 205.000 menores, de los cuales 145.000 son ciudadanos estadounidenses. El cálculo considera el análisis estadístico de la población detenida, variables sociodemográficas, datos del Censo y arrestos de Inmigración y Control de Aduanas. Los investigadores advierten, además, que la cifra podría crecer tras la aprobación en el Congreso de una partida de USD 45.000 millones para expandir la infraestructura de detención. Estos datos evidencian una magnitud de separaciones familiares aún mayor que la registrada durante la política de «tolerancia cero» de 2018, cuando se documentó la separación de unos 5.500 niños recién cruzada la frontera sur. Watson enfatizó: «La mayoría son ciudadanos estadounidenses». También indicó que hay decenas de miles de niños que experimentaron la detención de un progenitor desde el inicio de la actual administración.

