Duro golpe para Rodrigo Paz, que ahora busca despegarse de su “jefe político en las sombras”


El gobierno de Rodrigo Paz Pereira en Bolivia no podrá esquivar el tsunami político que significa el caso que involucra a su hasta ahora asesor estrella, Fernando Cerimedo, “un jefe político en las sombras”, detenido en un penal de Santa Cruz de la Sierra, acusado de ser el principal instigador del atentado femicida contra la dirigente Nadia Beller.

A pesar de su intento por despegarse del consultor argentino que participó también de las campañas de Javier Milei y tuvo estrecha relación con su gobierno y su esquema de comunicación, el presidente Paz sufrirá las consecuencias de haber otorgado a Cerimedo un lugar privilegiado en su centro de poder, según leen los analistas en Bolivia.

El golpe puede desestabilizar al gobierno al punto de llevarlo al límite de la disolución, según consideran algunos analistas. “El gobierno viene en nueve meses desgastándose debido a sus propios errores, a las incoherencias en declaraciones, a la persecución política judicial contra diversos dirigentes. En este momento la imagen de Rodrigo Paz ha disminuido a su nivel más bajo: cerca del 25% de aceptación”, comparte el consultor Gabriel Campero.

Muy cercano a Milei y artífice en parte de su estrategia digital, Cerimedo está asociado con las campañas sucias en Internet y las granjas de trolls. Fue uno de los fundadores de La Derecha Diario, un sitio dedicado a instalar los temas principales de la batalla cultural de la extrema derecha, con la verdad o sin ella. Se vinculó también con el brasileño Jair Bolsonaro. Una causa originada en Brasil lo relacionó con la instalación en la opinión pública de la posibilidad de un fraude en las elecciones de 2022 en la que ganó Lula da Silva, lo que desencadenó el intento de golpe por el que está condenado y preso el expresidente Bolsonaro. La fiscalía no pudo imputar a Cerimedo por no poder atribuirle la afirmación taxativa del supuesto fraude en las máquinas electorales, lo cual no es necesario para generar un clima de sospecha.

Luego asesoró a Milei para la campaña de 2023, y posteriormente a José Antonio Kast, en Chile, y al hondureño Nasry Asfura, en 2025. En medio de ese raid, conoció al hoy presidente boliviano.

Cerimedo también participó de otros actos como la recepción del Rey de España.

Foto: Presidencia de Bolivia / Prensa

Sus nexos en Bolivia

Según testimonios recogidos por Tiempo, la relación comenzó a través de la hija de Paz Pereira, Catalina, formada en Ciencias de los Medios y Sociología en Estados Unidos, y uno de los pilares de la campaña de su padre. Cerimedo habría dado unas clases a las que asistió Catalina Paz y a partir de esa relación, su madre, la esposa del presidente, María Elena Urquidi, propuso acercar a Cerimedo al dispositivo.

Pero la primera opción del acusado no había sido Paz, sino Andrónico Rodríguez, el dirigente cocalero cercano a Evo Morales que terminó haciendo su camino propio. Esa relación no prosperó y Cerimedo comenzó a trabajar en la campaña por la segunda vuelta, que se realizó el 17 de agosto de 2025, casualmente un año exacto antes del atentado contra su expareja.

Luego del triunfo que llevó a Paz a la presidencia, se convirtió en el principal asesor de gobierno y fue asumiendo poco a poco niveles de poder y manejo del entramado gubernamental sin precedentes. Semejante a la figura de un Santiago Caputo, en Argentina, es decir un funcionario con plenos poderes sin nombramiento formal, Cerimedo asumió el “poder total”, según refirieron a Tiempo.

Desde su oficina al lado del despacho presidencial, en el piso 23 de la Casa Grande del Pueblo, el edificio de gobierno en La Paz, Cerimedo “manejaba todo el protocolo del presidente y su agenda, determinaba a quién recibía y a quién no, participaba en reuniones de Gabinete y hasta daba órdenes a los ministros”, relató una fuente con diálogo con funcionarios. Todo eso sin figurar formalmente en la plantilla oficial y solamente con “una tarjeta de asesor”.

Registros de diversos eventos oficiales en visitas oficiales como la del Rey Felipe VI de España o los nombramientos de ministros, lo muestran cerca del presidente. Semioculto tras otras personas, o tras bambalinas, vestido de forma discreta, pero siempre en actitud de tener el control. Las imágenes coinciden con el comentario recibido para esta nota de que en la propia ceremonia de asunción era quien se encargaba de distribuir los pases de acceso. El manejo excede la agenda y  alcanza la comunicación oficial, pasando por encima de los funcionarios nombrados para esa tarea.

Duro golpe para Rodrigo Paz, que ahora busca despegarse de su “jefe político en las sombras”
Cerimedo está detenido en Bolivia.

Doctrina del caos

Se le atribuye, además, aplicar la doctrina del caos en el manejo político de los conflictos. Por ejemplo, la crisis de junio pasado en la que sectores populares se manifestaron contra las políticas económicas y pidieron el fin de la escasez de combustible y la renuncia del mandatario, habría sido “fogoneada” desde el gobierno para crear un clima de descontrol, conforme a lo que dicta la ingeniería del caos. Cerimedo habría sido “el ideólogo” de esa estrategia, según confiaron fuentes desde La Paz..

También se le consigna orquestar o profundizar campañas de persecución judicial contra dirigentes populares, como los expresidentes Evo Morales y Luis Arce. “Por otro lado se empieza a tener conocimiento de que Cerimedo estaría detrás de la elaboración y revisión de los decretos de Rodrigo Paz, que viene gobernando dejando de lado a la Asamblea Legislativa Plurinacional debida”, comentó Campero.

La caída en desgracia del asesor principal empieza a generar una ruptura de doble vía. Por un lado, empiezan a asomar las broncas de muchos funcionarios que padecían a diario el poder de Cerimedo, no sólo porque centralizaba las órdenes y la agenda, sino porque, dicen, propiciaba un trato agresivo y desagradable, dejando lucir su “soberbia”. Broncas que, se espera, se manifestarán públicamente en los próximos días con intensidad.

La otra ruptura es más sistemática e impacta en toda la estructura gubernamental. Analistas y dirigentes coinciden en que los errores del presidente llevaron a una situación de debilidad en que no podrá contener el impacto del caso. Todos señalan a octubre como el momento del estallido. Se trata de un mes en que históricamente ha habido cambios dramáticos en el país, pero no solo por eso. “En septiembre va a finalizar el estado de excepción, por tanto a partir de octubre vamos a tener una serie de movilizaciones del movimiento popular que se va a reorganizar para exigir sus derechos”, adelantó Campero a esta diario.

La posible crisis social más la ruptura interna del frente de derecha, cuyo sector más extremo verá en ello la posibilidad de retomar sus ambiciones de gobierno de la mano del excandidato Jorge “Tuto” Quiroga, podrían derivar en el peor de los casos en una destitución o renuncia presidencial. Al menos, en su opción menos grave, en una crisis sin precedentes.  «



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