Dos esculturas escandalosas para su época


La «Taragüí» del correntino Amado Puyau, realizada en 1936 -que obtuviera el primer premio del Salón Nacional- y «El Indio» del escultor chaqueño Crisanto Domínguez realizada en 1938, fueron dos esculturas, que generaron escándalos y afrentas a la moral de su época, en ambas márgenes del río Paraná.
La obra de Crisanto Domínguez, una figura indígena desnuda de tres metros de altura tallada en madera de quebracho, emplazada en un pedestal sobre la avenida 9 de Julio al 450 de Resistencia, generó un importante alboroto, en particular por el tamaño de sus genitales. Un año después de instalada, sufrió la censura de la sociedad. Las crónicas de la época cuentan que primero le fueron capados los genitales, pero aún así seguía generando rechazado por lo que tiempo después la obra fue arrojada al río Negro, donde ser perdió definitivamente. Otra versión indica que fue enterrada en el primer cementerio que tuvo la ciudad, a la vera del río Negro y que hoy ocupa el parque 2 de Febrero.
En la revista «El Heraldo de la Cruz de los Milagros» del jueves 10 de noviembre de 1938, una publicación exigía la desaparición de la estatua «La Taragüí» de la Costanera, monumento que representaba a la mujer guaraní. A través de la revista se convocaba a los creyentes correntinos a seguir el ejemplo de los chaqueños que, por aquellos días de 1938, habían hecho desaparecer la estatua de otro indio. La nota expresaba: «Muchos resistencianos se consideraban afrentados con la exhibición de un ‘tape‘ estatuario en lo mejor y más público de su avenida de acceso. Tal era la estatua que personificaba al Chaco. Y no dejaba de haber razón para incomodarse así los vecinos que se veían representados por un indio inmundo. De felicitarlos es pues el caso de que ahora no esté el indio… Nosotros tenemos también nuestro regalo: una negra indecente, una vergüenza pública, una bofetada a nuestros sentimientos cristianos en el mejor de nuestros paseos, en la avenida Costanera. Que ese adefesio desaparezca, que vuelva a las fuentes, que siga las huellas del Tape Chaqueño», impulsaban. Por fortuna, aquello no ocurrió para la Taragüí. Lo positivo es que los tiempos cambian y 85 años después, se instalará un gemelo digital del David de Miguel Ángel, en el mismo lugar donde desaparecieron al David de Crisanto Domínguez.



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