Alopecia femenina, tres casos recurrentes


«La calvicie común o androgenética, la alopecia por déficit de hierro (anemia) y la alopecia frontal fibrosante son tres causas frecuentes de pérdida capilar que impactan gravemente en la calidad de vida de las mujeres», señala el Dr. Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.

La alopecia androgenética, ocasionada por la predisposición genética o alteración hormonal andrógina, es un problema dermatológico aparentemente leve, pero llega a ser una patología grave al afectar no sólo a la calidad de vida de l@s pacientes, sino a su autoestima, de ahí los vínculos con la ansiedad y la depresión.

La pérdida de pelo en el cuero cabelludo por alopecia androgenética se ceba en las diferentes zonas donde se desarrollan los 100.000 ó 150.000 bulbos pilosos que lucimos en nuestra cabeza.

La calvicie común en mujeres se inicia generalmente a nivel de la línea media de la parte superior del cuero cabelludo, conservando incluso la línea de implantación frontal en estadios avanzados.

Esta calvicie es un trastorno dinámico y progresivo. Su incidencia aumenta con la edad, afectando al 25-30 % de la población femenina caucásica en algún momento de sus vidas, a diferencia de los hombres, con cifras del 80 % a los ochenta años.

La pérdida de pelo en las mujeres debido a la disminución de los depósitos de hierro corporal se presenta con una pérdida difusa y adelgazamiento capilar. Este mineral es esencial para producir hemoglobina y transportar oxígeno. Su déficit provoca anemia ferropénica.

«El hierro es vital para la síntesis del ADN en los folículos pilosos. Esta carencia hace que el pelo no encuentre uno de los nutrientes fundamentales para formar la queratina, que es la viga estructural del pelo», apunta el dermatólogo.

La alopecia frontal fibrosante (AFF), que se desarrolla en la zona de implantación capilar frontotemporoparietal se origina por una inflamación sistemática de los folículos pilosos afectados, lo que provoca su completa destrucción y su irreversible sustitución por un tejido cicatricial.

«Observamos un pérdida capilar en toda la línea de implantación anterior, una especie de diadema, de retroceso de esa línea de implantación que puede profundizar de tres a cinco centímetros en los casos más intensos, provocando una frente cada día más amplia», describe López Bran.

«Esta alopecia del cuero cabelludo se suele acompañar de la pérdida de pelo en las cejas, afectando al marco de los ojos, de la mirada, con un alto impacto psicológico añadido», completa.

La AFF se diagnostica, especialmente, en mujeres posmenopáusicas, de una edad media de 60 años, aunque también en mujeres más jóvenes y en varones.

“La alopecia frontal fibrosante ofrece un cuadro clínico muy difícil de tratar, más aún cuando las mujeres nos piden solventar este problema cosmético tan hiriente para su autoestima y su belleza”, subraya el Dr. Eduardo López Bran, microcirujano capilar de prestigio mundial.

Este trío de alopecias, entre otras, obligan al sistema sanitario a buscar todos los factores desencadenantes que las generan, especialmente si hablamos de la alopecia ferropénica.

«No podemos perder de vista que la calvicie suele ser un reflejo exterior de una enfermedad interior, sistémica, que necesita siempre un abordaje individualizado», dice el Dr. López Bran.

Carmen, Ángeles, Isabel, María, Mercedes y Maricarmen responden casi al unísono que «no» sufren alopecia, «si acaso alguna calva en el casco, sin parecido alguno con la típica imagen masculina», que ellas disimulan con un peinado adecuado. Imágenes de Esther Adame.

Tratamientos de la alopecia femenina

La dermatología dispone de tratamientos eficaces para intentar detener la pérdida de pelo en las pacientes afectadas por la alopecia androgénica, como el minoxidil y los antiandrógenos: fortalecen el pelo en aquellos casos donde se haya iniciado el debilitamiento capilar.

En los casos de alopecia ferropénica, que se visualiza con cabellos más finos, quebradizos y sin brillo, «se tendrá que instaurar una terapia secuencial», que suele incluir suplementos de hierro oral, a veces intravenoso, y cambios dietéticos, siempre bajo supervisión médica.

«Aunque sea una alopecia reversible, la detección temprana mediante análisis sérico evitará la bajada de los niveles de hierro, ya que una vez que se produce esa disminución mineral el daño sobre el pelo no se podrá evitar», destaca.

Las causas principales de la ferropenia sin anemia en mujeres se debe a la menstruación abundante, el sangrado intestinal oculto, el embarazo y la lactancia, el ejercicio físico intenso, la enfermedad celíaca, la infección por Helicobacter pylori y dietas desequilibradas, deficientes en hierro y potenciadores de su absorción, como la vitamina C.

«Por tanto, tendremos que estudiar cada cuánto tiempo disminuyen esos niveles de hierro por debajo de los límites que consideramos que puedan impactar en la salud del folículo piloso y prescribir un tratamiento médico sustitutorio», subraya.

alopecia frontal fibrosante.
Evolución de la alopecia frontal fibrosante (AFF).

Respecto a la alopecia frontal fibrosante, el objetivo principal se centrará en aplicar terapias que detengan o limiten su desarrollo durante el mayor tiempo posible.

«Es una lucha constante para evitar la inflamación de los folículos pilosos y su consecuente cicatrización. Sólo podemos retrasar el daño folicular, en el mejor de los casos, y aliviar los síntomas», dice el Dr. López Bran.

Sin embargo, no todos los casos de alopecias fibrosantes progresan a la misma velocidad. Algunas se mantienen estables durante largo tiempo sin tratamiento después de un periodo inicial de actividad patológica.

Todas las terapias frente a la AFF son complementarias entre sí y deben prescribirse después de una valoración individualizada de cada paciente.

«Disponemos de coorticoides tópicos y mediante infiltraciones en el cuero cabelludo, finasteride oral, inmunomodulares que inhiben la calcineurina, hidroxicloroquina, antiandrógenos, minoxidil, isotretinoína oral, plasma rico en plaquetas (PRP) o láser de baja intensidad», relaciona el dermatólogo.

Dr. Eduardo López bran, como especialista en trasplante capilar, ¿recomienda este tratamiento definitivo a las mujeres que quieran dejar de sufrir alopecia, como la androgenética o la frontal fibrosante?

«Con una alopecia ya estabilizada, bajo el adecuado control médico y con la instauración de un tratamiento posterior, se podría valorar un trasplante capilar en casos muy concretos, dado que estas mujeres suelen tener una zona donante estupenda y su problema se limita a la diadema que va de una oreja a la otra», considera.

En muchos casos, el trasplante capilar podrá ser una opción siempre que se expliquen claramente las expectativas a lograr, puesto que ellas tienen ciertas limitaciones técnicas.

«Además de sufrir alopecias más difusas, la zona donante o dadora de las mujeres, en la nuca, es más limitada que la misma zona en los varones, siendo menor el número de unidades foliculares a extraer y trasplantar, por lo que la percepción visual de la mejora será más subjetiva», indica.

«Es fundamental personalizar cada caso, estudiarlo, valorar el ratio entre la zona donante y las zonas calvas a repoblar y explicar con claridad el resultado final del trasplante capilar. No cabe exagerar, sólo ayudar a las mujeres», reitera el galeno lucense.

Alopecia femenina.

Las cuatro claves de la alopecia femenina

La incidencia de la alopecia es más elevada en varones que en mujeres: 30 % y 50 % a los treinta y cincuenta años, respectivamente, por un 5-10 % de casos en mujeres a estas mismas edades… Aunque estos datos pueden incrementarse por factores de tipo ambiental.

Tanto hombres como mujeres pierden el pelo de acuerdo a su predisposición genética, siguiendo un patrón evolutivo diferente: en las mujeres acontece generalmente de manera difusa a nivel de la línea media anteroposterior, desde la zona de implantación capilar en la frente hacia la la coronilla, incrementándose la calvicie con el paso del tiempo.

Estas y otras zonas alopécicas femeninas pueden disimularse, sobre todo en las primeras etapas evolutivas, con un peinado casero o diferentes técnicas de peluquería.

En tercer lugar, las opciones de tratamiento: comunes a hombres y mujeres y otras opciones que son específicas de las mujeres y que pueden jugar un papel relevante a la hora de enfocar la evolución del problema de las diferentes alopecias, que a veces se solapan parcial o totalmente.

Por último, con el trasplante capilar se obtienen magníficos resultados tanto en hombres como en mujeres, pero las expectativas finales son claramente desiguales.

Mientras que en hombres se pueden trasplantar miles de unidades foliculares en una sola sesión, en las mujeres este número será sensiblemente menor, por lo que se tendrán que distribuir los folículos de una manera más inteligente por sus zonas calvas.

«En conclusión, tenemos que hablar mucho con ellas, de sus expectativas. Nuestras soluciones tienen que ser eficaces a la vez que realistas para devolver a las mujeres una imagen capilar que les devuelva su juventud, su confianza y la autoestima, que en algunos casos se habrá perdido», afirma el Dr. Eduardo López Bran.

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