Durante la apertura en el Instituto Pío XI, el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain remarcó la importancia de acompañar a las nuevas generaciones sin aislarse del avance informático. «Custodiar lo humano no implica tener miedo a las transformaciones de nuestro tiempo, sino aprender a habitarlas con sabiduría, discernimiento y esperanza», afirmó. En relación con el rol de las herramientas digitales y la inteligencia artificial (IA), el arzobispo planteó un dilema ético central para la docencia actual: «No se trata simplemente de preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué queremos hacer nosotros con ella».
Asimismo, subrayó la necesidad de preservar el vínculo pedagógico y la escucha activa de los jóvenes como protagonistas del presente. «Detrás de cada alumno hay una historia, una familia, sueños, heridas, capacidades y una dignidad que merece ser reconocida y acompañada», reflexionó.
«Una de las tareas más urgentes de nuestro tiempo es volver a poner a la persona en el centro. Custodiar lo humano es escoltar la esperanza».
Para destacar la misión educativa destacó que «educar nunca puede ser una tarea aislada. Necesitamos volver a tender puentes, recuperar confianzas y caminar juntos. No podemos hablar de custodiar lo humano sin escuchar a quienes son protagonistas del presente y constructores del futuro», concluyó.
