
En un clima de máximo hermetismo, Cristina Kirchner se reunió con senadores y diputados del Frente de Todos en el salón Azul de la Cámara alta. Los legisladores y la vicepresidenta analizaron la situación política tras una semana álgida marcada por el pedido de 12 años de prisión en la causa Vialidad y los violentos incidentes entre militantes del Frente de Todos y la Policía de la Ciudad en Recoleta.
Del encuentro -en el que fueron prohibidos los celulares- participaron, entre otros, la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau; el jefe del bloque oficialista, Germán Martínez, y los diputados Rodolfo Tailhade, Victoria Tolosa Paz, Marcelo Casaretto, Lucas Godoy y Carolina Gaillard; también los senadores Oscar Parrilli, José Mayans y Juliana Di Tullio, referentes de máxima confianza de CFK.
Los legisladores manifestaron su apoyo a la vicepresidenta, que fue recibida con aplausos, y repudiaron los recientes episodios de violencia contra manifestantes y contra Máximo Kirchner (de los cuales responsabilizaron al gobierno porteño). En la misma línea, reivindicaron la posibilidad de que «el pueblo se pueda expresar libremente».
«Cristina más que nada agradeció el apoyo y mostró una entereza que nos reconforta», aseguró un diputado del norte. «Se habló de seguir para adelante con la defensa de Cristina. Fue una reunión para darnos fuerza», agregó otro legislador que salió del Congreso. Según detallaron, no se habló de ninguna movilización en concreto para los próximos días ni otros tipos de acciones partidarias.
La reunión en el Congreso no fue la única escenificación de apoyo político a CFK. Casi a la misma hora, el Consejo Nacional del Partido Justicialista fue convocado en la histórica sede porteña de la calle Matheu al 100. Hacia allí se dirigieron con apuro gran parte de los diputados al término de la actividad en el Congreso.
Ayer por la mañana, legisladores y referentes del peronismo porteño pidieron en conferencia de prensa la interpelación del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y la renuncia del ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, al que señalaron como responsable del fallido operativo policial montado en las inmediaciones del domicilio de la vicepresidenta en Recoleta. Los incidentes ocurridos el 27 de agosto en el barrio de Recoleta, en la esquina de Juncal y Uruguay, aumentaron la escalada discursiva entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, con un desfile de acusaciones cruzadas y cuestionamientos de tinte personal.
«Le decimos a Larreta y Macri que paren, que queremos paz y democracia», dijo Recalde en la conferencia. Además, adelantó que seguirán «las acciones parlamentarias, políticas y judiciales para que esto no suceda más». Además, se refirió a los containers de piedras que estaban apostados cerca de donde ocurrió el conflicto, aludiendo que desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no pudieron explicar por qué estaban allí.
Desde el oficialismo acusan a la Policía de la Ciudad y a su jefe Rodríguez Larreta, quien ordenó vallar el acceso al departamento vicepresidencial.s
Los diputados reivindicaron la posibilidad de que «el pueblo se pueda expresar libremente».
