«Cuando observes brotes de enrojecimiento y descamación en la piel de tu cuero cabelludo, cejas, zona nasal, detrás de las orejas, incluso en el centro del pecho, las axilas o las ingles, no te apresures a ungirte crema hidratante, puesto que sólo conseguirás agravar tu dermatitis seborreica», aconseja el Dr. Jesús Miguel Oviedo Escobar.
«Cabe recordar que esta dermatitis, enfermedad inflamatoria crónica muy frecuente, afecta, especialmente, a las zonas cutáneas con mayor producción de sebo, sustancia grasa secretada por las glándulas sebáceas», destaca el médico interno residente (MIR) del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.
Estas glándulas se distribuyen por todo el cuerpo excepto en la palma de las manos y en la planta de los pies. Su secrección sebácea, el sebo, por otro lado vital para la salud cutánea, se compone de triglicéridos y ácidos grasos libres, ésteres cerosos, escualeno, colesterol y ésteres de colesterol.
La función principal de esta grasa corporal es retener la humedad y evitar la deshidratación, pero a la vez dificulta la proliferación de bacterias y hongos, protege contra la contaminación y los efectos perniciosos del exceso de rayos ultravioleta, y ayuda a que la vitamina E haga su trabajo antioxidante en la superficie cutánea.
Cuando existe una deficiencia de sebo se produce piel seca, descamada y más propensa a las infecciones. Si hay exceso hablamos de piel grasa, con poros obstruidos, brillo y abundancia de acné, puntos negros y espinillas.
El picor y la descamación antiestética de la dermatitis seborreica
«Las personas suelen confundir la dermatitis seborreica con algo contagioso o con cierta falta de aseo e higiene, dos situaciones que nada tienen que ver con esta patología. Es una combinación de factores corporales y ambientales», matiza el Dr. Oviedo Escobar.
Un actor principal de esta enfermedad es el hongo Malassezia, que vive de forma natural en nuestra piel: le gusta y necesita la grasa humana y de otros animales para sobrevivir y multiplicarse. Normalmente, vive en equilibrio con el resto del microbioma, pero a veces la piel reacciona a su constante actividad.
Al descomponer los lípidos se producen ácidos grasos libres, compuestos que penetran en la piel y causan una respuesta inflamatoria del sistema inmunitario, caracterizada por las rojeces, el picor y las escamas amarillentas.
Algunos factores inciden en la proliferación de este hongo, como los cambios hormonales, el estrés o la predisposición genética a la piel grasa.
También, por la humedad y el calor, sudoración excesiva o no secarse bien la piel y el pelo, postoperatorios mal planificados (injerto capilar, blefaroplastia, rinoplastia, lifting facial, etc.), incluso por el exceso de limpieza.
«A pesar de que no es una condición grave de la salud, es fácil comprender que pueda afectar particularmente a la calidad de vida de l@s pacientes, ya que los signos y síntomas, más aún en la cara, son visualmente llamativos», expone el MIR en dermatología.
«De hecho, much@s pacientes presentan molestias persistentes, inseguridad o limitaciones en su vida social debido a la descamación y al enrojecimiento facial», subraya.

¿Cómo se controlan los brotes de la dermatitis seborreica?
«Aunque de forma inicial se pueden utilizar champús antifúngicos o champús anticaspa que se venden en las farmacias o en los supermercados, es fundamental pedir una consulta al especialista en dermatología, ya que el tratamiento dependerá de la gravedad del cuadro clínico provocado por la enfermedad», señala.
De forma general, el manejo de esta patología suele combinar antiinflamatorios, seborreguladores y antifúngicos.
Ante la inflamación, bajo prescripción y control médico, destacan los corticoides tópicos, ya sean de baja potencia (piel facial) o de potencia media o alta (cuero cabelludo). También, los inhibidores de la calcineurina y los activos cosméticos y naturales con acción antiinflamatoria.
Los productos seborreguladores se encuentran en forma de sérum, geles limpiadore, cremas o champús: para el rostro se cuenta con niacinamida, ácido salicílico, zinc PCA y ácido azelaico. Para el cuero cabelludo, alquitrán de hulla, extracto de Sabal y arcillas.
El objetivo antifúngico no consistirá en erradicar por completo el microorganismo causante, sino controlar su número: usar productos con ketoconozol, ciclopirox olamina, sulfuro de selenio y piritionato de zinc debilita la cubierta célular del hongo, con lo que se consegue disminuir la inflamación y la descamación.
«En los casos más graves, resistentes o recalcitrantes se actúa directamente sobre la producción sebácea recetando isotretinoína a dosis bajas y administrada pocos días a la semana«, asegura el Dr. Oviedo Escobar.
En relación a este medicamento, es clave informar de que está absolutamente contraindicado en mujeres embarazadas o que pretendan quedar encinta: genera malformaciones fetales graves.
«En cualquier caso, la dermatitis seborreica es más llevadera con una alimentación saludable, practicando ejercicio físico diario, eliminando los hábitos insanos como el tabaquismo, las bebidas alcohólicas o las bebidas azucaradas y descansando de forma adecuada durante la noche», concluye el médico dermatólogo.
