Corría el año 1948 cuando Ante Pavelic ingresaba a la Argentina con apoyo de la red del Vaticano y a través de la Cruz Roja en una modalidad ya muy utilizada en aquellos años por los criminales de guerra que luego llamarían “la ruta de las ratas”. Bajo el alias de Pablo Aranjos y con toda la impunidad que le otorgaba haber sido un ex primer ministro y el denominado “fuhrer croata”, no tardó en instalarse en la Argentina quien fue el creador de los Ustachas (agrupación fascista de extrema derecha), títere de Hitler y el responsable de miles de asesinatos en el campo de concentración de Jasenovac. Poco después y ya utilizando su verdadero nombre, Pavelic se dedicó a realizar una serie de negocios inmobiliarios destinados a “lavar” el dinero que acumuló producto del saqueo al pueblo yugoslavo.
Por aquellos tiempos Mar del Plata crecía a un ritmo constante y el denominado “caudillo” impulso la construcción de varios edificios, todos ellos ubicados a pocas cuadras del Casino Central y de la que sería su residencia marplatense ubicada en la calle Lamadrid 2472. Pero Pavelic no era el único que había llegado a las costas bonaerenses para blanquear activos. Por entonces, un tal Fritz Mandl, inversionista austríaco y fabricante de armas, se compraba Pretty Nook, un imponente chalet situado en Leandro N. Alem esquina Gascón en donde solía exhibir en la puerta un lujoso Rolls Royce que utilizaba para ir a su balneario privado en Playa Grande. Mandl además adquirió suntuosas propiedades en Córdoba y Bariloche, compró arrozales en Entre Ríos, Misiones y hasta hizo negocios agropecuarios con Alfredo Fortabat. El despliegue financiero fue tan obvio que el mismo Departamento de Estado y la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos lo agregaron a una lista de particulares bloqueados por sus vinculaciones nazis.
Cuadros y diamantes
Además de las armas, Friedrich Alexander Mandl (Fritz) tenía un hobby, le gustaban los diamantes, no solo como joyas para lucir en las tiaras de las mujeres de la alta sociedad, sino como un recurso más para hacer negocios. La Comisión de Esclarecimiento de las Actividades Nazis en la Argentina (CEANA) reveló que empresas vinculadas al entramado financiero de Mandl participaron en el contrabando de diamantes de uso industrial. Los mismos que casualmente contrabandeaba Friedrich Kadgien, conocido como “el mago de las finanzas”, quien se desempeñó como asesor económico de Adolf Hitler y Hermann Göring, supervisando el saqueo de diamantes, oro y obras de arte de los países ocupados. Kadgien, quien trasladó a Sudamérica su botín estimado en varios millones, fue pieza clave en el lavado de capitales durante el Tercer Reich. Antes de ingresar a la Argentina pasó por Brasil donde junto a otro socio alemán compraron tierras con una superficie equivalente a la de Berlín.

Luego, a los 43 años, llegó a Buenos Aires y fundó una de sus empresas, Imhauka Argentina S A Comercial e Industrial, que aún hoy opera desde 1951. Murió en Mar del Plata en 1978 y en agosto del 2025 tras una investigación, un grupo de periodistas holandeses dio con un valioso cuadro con pedido de captura en el barrio Parque Luro. Se trata de Retrato de una dama, del italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743), que perteneció al coleccionista judío neerlandés Jacques Goudstikker, y que era buscado en Países Bajos desde 1945, cuando fue robado por el régimen nazi. Paradójicamente para este jerarca que blanqueaba parte de su riqueza comprando propiedades en zonas turísticas, uno de sus botines de guerra es encontrado 80 años después gracias a una publicación inmobiliaria cuando es puesta en venta una de las casas.

Nuevos nombres, viejos métodos
La obra pública y privada siempre fue una tentación para aquellos que necesitaron legitimar capitales procedentes de fondos ilícitos. Y si bien Mar del Plata no es un paraíso fiscal donde los bancos protejan a sus clientes bajo un “secreto bancario”, parece ser que durante décadas nadie se preguntó de dónde provienen tan generosas inversiones en una ciudad con más del 9,9% de desocupación. En 2012, el operativo denominado “Carbón Blanco” desarticuló una banda liderada por el abogado Carlos Salvatore dedicada al lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Esta organización traficaba cocaína a Europa camuflada en cargamentos de la empresa Carbón Vegetal Del Litoral SRL. Salvatore manejaba más de 60 empresas, muchas con sede en Mar del Plata, donde invertían en desarrollos inmobiliarios a través de N&S Construcciones, con quienes habían realizado nueve emprendimientos. Pero ya décadas antes, el nazi Fritz Mandl conocido como el «Rey de los Cartuchos», invertía en el negocio del carbón mineral a través de la empresa S.A. Hullera Cooke, la cual, se sospecha, utilizaba para el lavado de ingresos provenientes de la venta ilegal de armamento.
En la actualidad un número importante de empresarios, fidecomisos y empresas constructoras han accedido mediante “excepciones” a valiosas parcelas al sur de la ciudad y comenzaron a desarrollar (con la venia política local) barrios privados con balnearios propios. Las millonarias sumas de estos negocios, cuyos orígenes nunca son investigados, no contemplan el impacto ambiental ni mucho menos la normativa vigente en cuanto al espacio público. Algunas de estas obras se construyen incluso sobre reservas naturales protegidas por leyes provinciales.

El Polideportivo del clearing financiero
Ya desde sus inicios, el Estadio Mar del Plata fue contemplado como una caja recaudadora de la última dictadura. El plan del presidente del Ente Autárquico Mundial 1978, general Omar Actis, era remodelar las plazas antiguas e invertir un estimado de 100 millones de dólares. Pero el almirante Emilio Eduardo Massera tenía otros planes y el negocio del torneo junto con el EAM ‘78 – creado durante la gestión del ministro de Bienestar Social, José López Rega-, era una fuente inagotable de ingresos. En consecuencia, Actis fue acribillado a balazos un 19 de agosto de 1976 desde una camioneta Chevrolet color verde cuando salía de su casa en Wilde para dar una conferencia de prensa internacional. La versión oficial le atribuyó la autoría del atentado a Montoneros, pese a que esta agrupación siempre negó su responsabilidad en el hecho. Massera, por supuesto, ocupó su lugar y la Armada pudo hacer su “caja” con del manejo del estadio.
En 1994 un intento de privatización a favor de la empresa Telemarket canceló por primera vez los torneos de verano y el CEO del grupo, Hugo Jinkis, acabaría con prisión domiciliaria en 2015 por su participación en el FIFAgate. El mismo Jinkis que se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta después de que se descubriera por la denuncia de un gerente del Banco Nación que esa entidad quería entregarle un préstamo de $ 52.600 millones para financiar un desarrollo inmobiliario en Mar del Plata. Mariano Jinkis, hijo del empresario, quien admitió que junto a su padre pagaron por cinco años sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano, figura como socio mayoritario de la empresa Jardines de Chauvín SA. Una sociedad sin obras previas, constituida en junio de 2024, que no posee ingresos declarados y tiene balance en rojo. Aun así pretenden construir dos torres de más de 15 niveles con 238 unidades funcionales sobre un terreno de 5700 metros cuadrados. Otra vez y como sucedió con la concesión del Estadio Minella, los pliegos fueron aprobados en apenas una semana por la mayoría del Concejo Deliberante, que por supuesto no advirtió en ningún momento todas las irregularidades que presentaba la empresa oferente.
Mientras tanto, la ciudad que vive inmersa en el abandono y la inseguridad, amanece todos los días con afiches que promocionan espectáculos internacionales y recitales de primeras figuras en el Estadio Polideportivo. Después de conocida la noticia de que la empresa adjudicataria Minella Stadium S.A está siendo investigada desde Brasil por lavado, mega estafa bancaria, vinculaciones con el cartel Primer Comando de la Capital (PCC) y de la denuncia en la Justicia Federal por parte de la ONG Mirada Ciudadana para que se investigue la capacidad económica de la sociedad, sus antecedentes y posibles transacciones ilegales, las pregunta son: ¿A dónde va todo el dinero recaudado en los recitales? ¿Cómo se distribuye ese ingreso? ¿Quién se lo queda? La lógica libertaria del intendente Montenegro invita a los inversores, al igual que Milei en Francia, “a llenarse los bolsillos” y todo pareciera quedar convalidado desde un municipio que oficia por momentos como una escribanía y por otros como una financiera.

Sobre llovido, mojado
Los edificios desarrollados por el grupo de Carlos Salvatore en Mar del Plata no solo eran cimentados con ganancias provenientes del narcotráfico sino que además presentaban serias violaciones a las normativas de construcción. Por ejemplo, uno de ellos tenía construidos 30 metros más de los permitidos, otro excedía en un 43% su volumen y el tercero rebasaba en casi un 500% el factor de ocupación de suelo. Las irregularidades fueron tan escandalosas que en su momento la Defensoría del Pueblo decidió presentarse ante la Justicia para que haya una sanción ejemplificadora y que en el futuro no se cometan este tipo de infracciones al Código de Ordenamiento Territorial (COT) y las normas vigentes, algo que sigue ocurriendo con la aprobación de los ediles bajo la forma de “excepciones”. Fue justamente esta figura administrativa la que permitió, incluso después del escándalo de la operación Carbón Blanco, que el Concejo Deliberante autorizara a la firma Costa Piu Bella S.A la construcción, en uno de los predios investigados, de un voluminoso apart-hotel donde solo se permite la edificación dedos unidades de vivienda familiar por lote.
