El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, vuelve a quedar en el ojo de la tormenta tras revelarse los detalles de una costosa escapada familiar a Bariloche. Durante el fin de semana largo del 20 al 24 de junio de 2024, el entonces vocero presidencial se alojó en el lujoso hotel Llao Llao, acumulando gastos que superan los 6000 dólares solo por la habitación elegida. Esta cifra no contempla los cuatro pasajes de avión ni los consumos gastronómicos dentro del exclusivo establecimiento, lo que suma un nuevo foco de conflicto a su situación patrimonial.
Este antecedente de «lujo en la nieve» se conoce en paralelo a la confirmación judicial de su viaje a Aruba entre diciembre de 2024 y enero de 2025. El fiscal federal Gerardo Pollicita acreditó que Adorni voló en primera clase junto a su esposa y sus dos hijos, con un costo de 5800 dólares en tickets de LATAM. La investigación busca determinar si la familia se hospedó en un resort all inclusive donde las tarifas rondan los 1000 dólares diarios por persona, un estándar de gasto que el funcionario deberá explicar ante los tribunales.
Ante la acumulación de evidencias, la Justicia ordenó el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Adorni para rastrear el origen de los fondos. La causa por presunto enriquecimiento ilícito intenta verificar si existe una correlación lógica entre los ingresos declarados por el funcionario libertario y estos tours suntuosos. En medio del ajuste presupuestario que pregona la Casa Rosada, los viajes al Caribe y las suites patagónicas de su Jefe de Gabinete tensionan al máximo el discurso oficial contra los privilegios de la política.

