La ciudad de Corrientes enfrenta una situación de preocupación y alarma social debido al incremento de maniobras peligrosas protagonizadas por motociclistas que practican el denominado stunt en plena vía pública. Esta actividad, que ha ganado terreno y alcanzó niveles de descontrol crítico, indicaron tanto vecinos como autoridades que pese a los controles municipales y policiales no logran darle solución a este nueva generación que vino a suceder a los denominados «seguidores» de grupos de cumbia.
El fenómeno del stunt, también conocido en el ámbito informal como grau, se define técnicamente como una disciplina deportiva de exhibición que consiste en la realización de acrobacias, piruetas y trucos de alto riesgo, tales como caballitos o wheelies, invertidos y giros complejos que exigen un dominio excepcional del equilibrio y la fuerza. Las inconclusas obras de la ruta nacional 12, así como ciertos tramos de avenidas troncales, son escenario constante de estas temerarias demostraciones. Lo que ocurre actualmente en Corrientes dista mucho de ser una práctica deportiva; se ha transformado en un desafío constante a las normas de tránsito que pone en riesgo la vida de los propios conductores y de terceros.
Durante la jornada de ayer diversos registros fílmicos captados por transeúntes y cámaras de seguridad dieron cuenta de la peligrosidad de estas movidas, sobre todo durante los fines de semana. En uno de los videos más difundidos, se observa el momento exacto en que un motociclista pierde el control y protagoniza una violenta caída en la intersección de la avenida Maipú y la avenida Teniente Ibáñez, una de las zonas con mayor flujo vehicular de la ciudad. Este incidente fue el preámbulo de una serie de desbandes y caravanas que tuvieron su epicentro en la rotonda de la Virgen de Itatí, extendiéndose luego hacia otras avenidas y rutas de acceso.
La situación derivó en persecuciones policiales y un despliegue operativo para intentar contener a los grupos de motociclistas que, al igual que los denominados seguidores de bandas de cumbia, se movilizan de manera masiva rompiendo con toda normativa de convivencia urbana. Estas caravanas no solo interrumpen el tránsito, sino que generan un clima de hostilidad y miedo entre los automovilistas y peatones que se ven sorprendidos por maniobras de alta velocidad y acrobacias temerarias en lugares prohibidos.
Autoridades locales señalan que estos grupos se han visto involucrados en incidentes viales y situaciones límite de las más variadas en los últimos tiempos, lo que no ha podido ser controlado pese a los trabajos en conjunto que constantemente se despliegan en distintos puntos claves de la ciudad referidos a esta problemática, como la plaza del Mercosur.
El descontento de los vecinos de los barrios afectados es creciente, ya que el ruido ensordecedor de los escapes libres y la falta de respeto por los semáforos y sentidos de circulación se han vuelto una constante. Las autoridades policiales continúan trabajando para identificar a los cabecillas de estas movidas, utilizando el material audiovisual disponible para avanzar en las sanciones correspondientes.

