El silencio sobre la lucha de los sectores más relegados de la Ciudad está naturalizado. Pero en esta oportunidad es abrumador. Desde el lunes de esta semana, cartoneros y cartoneras, montaron carpas y duermen en el Parque Lezama, frente al ministerio de Espacio Público que conduce Ignacio Baistrocchi, con el objetivo de frenar el ajuste que viene realizando Jorge Macri sobre el sector y rechazar la persecución a miles de recicladores.
Foto: Movimiento de Trabajadores Excluidos
En julio de este año Tiempo informó sobre la quita del traslado de cartoneros, desde la Provincia a la Ciudad de Buenos Aires, un servicio que se garantizaba desde hace 18 años. La medida afecta a más de 3.500 recuperadores urbanos pertenecientes a cuatro cooperativas, que contaban con el transporte diario para viajar y realizar su trabajo.
Sergio Sánchez, referente de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores, es uno de los tantos trabajadores que inició una huelga de hambre en el acampe de Parque Lezama: «Somos seis personas que estamos haciendo esto como forma de protesta por la persecución y los aprietes que todos los días sufren compañeras y compañeros organizados”, destaca el referente en diálogo con Tiempo.
En ese sentido, recordó que al ajuste del Jefe de Gobierno, se le suma la persecución constante de las fuerzas de seguridad del distrito. “La policía está muy, muy bruta, ya no se puede trabajar de esta forma. Siempre estamos en lucha como movimiento y por la inclusión social”, remata.
Este jueves, a la huelga de hambre se sumaron un grupo de estudiantes universitarios de diversas Facultades de la UBA
«Estamos acompañando a los recuperadores urbanos en su reclamo porque como estudiantes sentimos la responsabilidad de tender un puente entre la Universidad y los sectores más humildes de nuestra sociedad. En un contexto donde la crueldad y el abandono se han vuelto política de estado, seremos los jóvenes los encargados de volver a hacer de la política una invitación a construir una práctica solidaria y humana”, manifestó Agostina Olivera, estudiante de Trabajo Social y presidenta del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales.
Foto: Movimiento de Trabajadores Excluidos
Yesica Alfonso, integrante de la cooperativa Amanecer, recordó que el movimiento de cartoneros y recicladores vienen siendo perseguidos hace bastante tiempo con el tema del transporte.
“En abril nos fueron recortando el servicio, y hoy ya nos quitaron todos los servicios, también el servicio de niñez. Por eso hoy estamos acá haciendo el acampe y el aguante para que nos devuelvan nuestro transporte, porque es esencial para venir a trabajar”, agrega.
El ajuste del GCBA en el sector se dio en el marco de la apertura realizada por Nación respecto a las importaciones de basura y pasta de celulosa, materiales que se recuperan y reciclan en nuestro país. La apertura genera competencia desleal contra el trabajo cartonero y una reducción del 70% en el valor de los materiales recuperados.
“La insensibilidad es una característica a la que nos tiene acostumbrados la política de los Macri en la Ciudad. Lo vivimos con Mauricio y hoy la historia se repite con su primo. Lo que no podemos permitir es que la insensibilidad se nos haga costumbre a nosotros”, manifestó Isabel González Puente, estudiante de Ciencias de la Educación y presidenta del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras.
La referente estudiantil destacó la solidaridad del pueblo y dijo que, al igual que el movimiento estudiantil “hay miles de jóvenes que no se resignan a un presente en el que prime la lógica del sálvese quien pueda. Estar acá es una responsabilidad moral pero también es una declaración de principios de una generación dispuesta a accionar en el presente para transformar su futuro”, cerró.