
En forma sorpresiva, se suspendió hoy el inicio del juicio al horticultor Ricardo Prieto, quien hoy debía empezar a ser juzgado en Goya, acusado de provocarle la muerte a Nicolás Arévalo y generarle gravísimas lesiones a Celeste Estévez, a quienes afectó con los agroquímicos que se utilizaban en su finca.
El fiscal de Instrucción Correccional y de Menores N° 2, Guillermo Barry, confirmó la decisión de pasar a un cuarto intermedio hasta mañana debido a que la defensa de Prieto presentó un pedido de nulidad, y estimó que este mediodía el tribunal respondería al planteo, que ocasionó el enojo de familiares de la víctima y organizaciones de derechos humanos.
“Es un paso a cuarto intermedio para resolver un planteo de nulidad efectuado por la defensa. Creería que en el transcurso del día de hoy se va a conocer la respuesta del tribunal”, dijo Barry y aclaró que “las declaraciones testimoniales de hoy [pasan] para mañana”.
“Se trata de nulidad de una prueba. Está dentro de lo previsto”, dijo el fiscal y confirmó que mañana continuará el proceso tal lo previsto.
“Intereses de minorías privilegiadas”
La Dirección Municipal de Derechos Humanos expresó su preocupación por la suspensión del inicio del juicio a Prieto y afirmó que el planteo de nulidad fue “presentado a destiempo por la defensa del imputado” y que “no está a la altura de la gravedad y trascendencia nacional que el caso ha tomado”.
“Tras esta situación se ocultan los intereses de minorías privilegiadas que buscan incrementar sus ganancias utilizando agrotóxicos, prohibidos por la ley, a costa de la vida y la seguridad de la sociedad toda, y principalmente de la que se halla radicada en la amplia zona de producción hortícola que comprende las localidades de Goya, Lavalle, Santa Lucía y Bella Vista”, dice el texto.
El hecho se produjo en 2011 en la localidad de Lavalle, distante a unos 210 kilómetros de la capital provincial. El pequeño Nicolás, de 5 años, falleció y su prima, de 7, resultó con lesiones, ambos afectados por agroquímicos, según se determinó en la autopsia y estudios médicos.
La Red Infancia Robada, que tiene como principal referente a la hermana Martha Pelloni, acompaña a la familia desde entonces, y el abogado Julián Segovia, de la ONG, es representante de la querella.
La requisitoria fiscal de elevación a juicio, suscripta por el fiscal de Instrucción Correccional y de Menores N° 2, Guillermo Barry, señala que “aproximadamente el día 30 de marzo de 2011, los niños se encontraban jugando cuando inhalaron plaguicidas organoclorados alfaendosulfan, propagados en la fumigación de una zona aledaña”.
Según la acusación, “en la chacra de tomates y hortalizas, ubicada en Puerto Viejo Lavalle, se hicieron fumigar plantaciones sin la prevención de controlar en forma personal el proceso, que se realizó con las cortinas de los tendaleros levantadas”.
El fiscal calificó esa conducta de “negligente” y afirmó que “permitió que los tóxicos que contienen los plaguicidas se propagaran por la acción eólica en zonas aledañas”.
Pena máxima
El representante del Ministerio Público acreditó la acusación “con certificados médicos, historias clínicas, informes químicos y resultados de la autopsia”.
Segovia, integrante de la Red Infancia Robada y abogado de la querella, adelantó que pedirán “la pena máxima, que se puede pedir en un caso de homicidio culposo, una condena de cinco años”.
El Tribunal Oral Penal de Goya está presidido por Julio Ángel Duarte e integrado por Romelio Díaz Colodrero y José Luis Acosta.
Nicolás Arévalo “vivía junto a su familia a 15 metros de una plantación de tomates, en la que se realizaban fumigaciones habitualmente” y que el “1 de abril de 2011, él y su prima, Celeste, se enfermaron y fueron hospitalizados”, contó Segovia.
El pequeño Nicolás “no sólo se había contaminado con pesticidas por inhalación, sino que además, cuando iba con su hermana mayor a un almacén cercano, pisó el agua de un desagüe que atravesaba la vía pública y el agroquímico lo afectó por contacto directo dérmico y por eso resultó afectado más gravemente que su prima”, relató.
“El agua contaminada cruzaba la calle, donde había una precaria madera puesta a modo de puentecito, pero él se resbala y pisa el lodo del desagüe que provenía de la propiedad del productor Ricardo Prieto”, detalló.
Segovia contó que tras el hecho, cuando Nicolás se enfermó, la familia del pequeño peregrinó por distintos hospitales de Lavalle y Goya y que finalmente fue derivado al Hospital Pediátrico “Juan Pablo II”, de la capital correntina, donde arribó en estado grave y murió el 4 de abril.
Relató que los estudios determinaron que tenía fósforo en el organismo, igual que su prima, quien tuvo mejor suerte debido a que no tuvo contacto a través de la piel con el plaguicida y pudo sobrevivir tras ser derivada al hospital Garrahan, en la ciudad de Buenos Aires, donde estuvo internada.
A cinco años de la tragedia, Gladys Arévalo, madre del pequeño Nicolás, afirmó en diálogo con Télam que lo único que espera es que “se haga justicia”. “Nicolás era un nene muy bueno, iba a empezar el jardín y se la pasaba jugando todo el día con sus primitas”, contó la mujer, que tiene nueve hijos más, la mayoría de ellos ya mayores.
Con información de Lavalle Noticias, Power Noticias y Télam.


