Rige una nueva alerta para los barcos que transiten por el Mar Rojo y el Golfo de Adén luego de que los rebeldes hutíes de Yemen entraron a la guerra



La escalada de tensiones en Medio Oriente ensombrece la seguridad de las rutas marítimas internacionales y las cadenas de suministro globales. La misión naval europea Aspides emitió una alerta de seguridad de alto nivel, advirtiendo a la comunidad marítima de un «nivel de amenaza significativamente mayor» en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, zonas clave para el comercio mundial.

«Parece haber llegado el momento en que los hutíes podrían implicarse activamente en el conflicto«, indica el boletín de actualización publicado por la misión de la UE en su cuenta oficial.

Según el análisis de Aspides, los recientes lanzamientos de misiles contra Israel podrían ser solo el primer paso de una estrategia más amplia.

«El segundo -añadió la nota- podría consistir en la reanudación de ataques contra buques mercantes que transiten dentro del alcance de las armas de los hutíes».

La recomendación para los armadores es categórica: todas las embarcaciones que naveguen por las zonas afectadas deben operar «con la máxima cautela».

En particular, se sugiere a los buques mercantes vinculados a Israel o a Estados Unidos evitar por completo el tránsito por el Mar Rojo y el Golfo de Adén «hasta que la amenaza se haya reducido». Para las demás embarcaciones, la invitación es a seguir solicitando asistencia cuando sea necesario, sin bajar la guardia.

El panorama que describe la misión europea es serio: «En esta fase consideramos que las capacidades militares de los hutíes siguen intactas y son notables«.

Ante este escenario, las directrices generales para la comunidad marítima se mantienen: evitar en todo momento entrar en aguas territoriales yemeníes y, cuando sea posible, navegar más cerca de la costa africana para reducir la exposición a amenazas potenciales.

La escalada ya ha producido consecuencias operativas sobre el terreno. Aspides informó que ha reforzado las medidas de protección para los buques asistidos, con un «mayor empleo de recursos militares». No obstante, dado que dichos recursos no han sido ampliados, esto implicará «mayores tiempos de espera para los barcos que solicitan protección cercana». Un cuello de botella que podría traducirse en nuevos retrasos para el comercio mundial.

Mientras la alarma por seguridad domina en Bruselas, surge otra emergencia, menos visible pero también estratégica, según el diario británico Financial Times (FT).

La publicación advierte sobre crecientes temores de una inminente crisis del helio, un gas esencial para la producción de microchips (incluidos los destinados a la inteligencia artificial) y para el funcionamiento de dispositivos médicos.

El problema, explicó el FT, es que el Golfo Pérsico es un importante exportador de helio, subproducto del gas natural. La semana pasada, una filial estadounidense de la francesa Air Liquide declaró fuerza mayor en sus contratos de suministro, advirtiendo a los clientes de que no podía garantizar los pedidos debido al conflicto en Medio Oriente.


«Estamos observando una reducción significativa en la cadena de suministro global de helio», declaró Matthieu Giard, de Air Liquide USA.


En este contexto de fuego cruzado, interviene la diplomacia europea.


El presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó la plena solidaridad de la UE con los países del Consejo de Cooperación del Golfo.


«La UE expresa su solidaridad ante los continuos ataques aéreos y con drones por parte de Irán, que tienen como objetivo a civiles e infraestructuras de la región: los ataques deben cesar de inmediato», declaró.

Tras una llamada con el presidente de Emiratos Arabes Unidos, Mohammed bin Zayed, Costa reiteró que la UE está al lado de los emiratíes, cuyo país es uno de los más afectados.


«La UE sigue instando a todas las partes a reducir la tensión y a dar una oportunidad a la diplomacia, en interés de la seguridad y la estabilidad en Medio Oriente», concluyó Costa.



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