El secuestro de Nicolás Maduro, motorizado por la administración de Donald Trump, ha provocado una fractura inmediata en la escena pública argentina.
Foto: Aldana Somoza

Foto: Tiempo Argentino

Foto: Edgardo Gomez
Por un lado, el Obelisco porteño se convirtió en el epicentro de la celebración para cientos de venezolanos radicados en el país. Entre banderas y cánticos, la comunidad residente en el país festejó el fin de un ciclo, viendo en la injerencia estadounidense el único camino posible para desarticular al gobierno de Caracas.

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Foto: Edgardo Gomez
La otra cara de la moneda se vivió frente a la Embajada de Estados Unidos. Diversas organizaciones sociales y políticas se concentraron para repudiar un nuevo atropello al derecho internacional.
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Bajo el lema «Fuera Yanquis de Venezuela y América Latina», los manifestantes denunciaron una operación de control geopolítico que vulnera la autodeterminación de los pueblos.

Foto: Tiempo Argentino

