Con intenciones de concretar la aprobación de la Reforma laboral, una de las obsesiones del presidente Javier Milei, el Gobierno nacional se muestra dispuesto a revisar algunos puntos del articulado, pero se resiste a modificar la reducción del impuesto a las Ganancias que reclaman los gobernadores. El tema estuvo presente durante el intercambio de mesa chica que protagonizaron el pasado jueves, al cual se convocó el mismo miércoles a última hora, aunque hasta entonces no hay definición.
«Los gobernadores están en contra de la baja de impuestos. Es un delirio, pero todavía no definimos», sostuvo un integrante del intercambio que tiene lugar en las oficinas del Ministerio del Interior de la planta baja. Asimismo, hay quienes deben negociar con los actores como el ministro del Interior, Diego Santilli, que debe recibir los reclamos y ofrecer -limitadas- soluciones para acumular respaldos que le permitan al oficialismo anotarse un nuevo triunfo legislativo. En la misma posición están la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes deben articular con los legisladores aliados que también hacen públicos algunos reparos al articulado diseñado por los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Transformación y Desregulación del Estado). La determinación de no ceder en la reducción de Ganancias para sociedades, lo que afectaría a la recaudación provincial, parece ser la posición mayoritaria de gran parte del reducido círculo designado por el libertario, aunque converge con la conciencia de tener que conformar a los gobernadores. En el mientras tanto, los interlocutores del Ejecutivo militan el proyecto no solo en el contacto con los mandatarios provinciales, senadores y diputados sino con actividades relativas a saldar las dudas de los actores involucrados. En la tarea, La Libertad Avanza (LLA) impulsó una serie de actividades como el conversatorio del pasado jueves para responder las dudas de los sectores que guardan algunos resquemores, como el empresariado. Internamente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocó a una nueva reunión de la mesa para el próximo miércoles tras el inicio de sesiones extraordinarias, que comenzará el lunes. La nueva instancia de debate tendrá lugar en la previa al tratamiento de la ley programada para el miércoles 11 de febrero.
El Instituto de Análisis Fiscal (Iaraf) estima que el costo fiscal inicial de estas modificaciones en Ganancias durante 2026 sería de 0,22 % del PBI. Los gobernadores estiman que el impacto en los giros automáticos rondaría entre $ 5.000 millones y $ 6.000 millones mensuales.
El Gobierno dice otra cosa: que los mandatarios «están haciendo las cuentas mal» y que esa recaudación se va a equilibrar cuando la ley laboral entre en vigencia y, así, acompasadas por un supuesto crecimiento de la economía en 2027, las arcas provinciales no se verán afectadas. «Seguimos hacia adelante. Nosotros estamos convencidos de que hay que bajar impuestos y que para 2027 van a ser recuperados con mayor formalidad y crecimiento», dijo un integrante de la mesa chica libertaria -más conciliador- a este medio, para explicar por qué se resisten a acceder al pedido de las provincias.
En la misma sintonía, un tercer actor del Gobierno replicó: «Nosotros queremos bajar impuestos y las provincias se resisten. Ese es el tema (que complica las conversaciones ahora). Para nosotros es importante porque baja el costo argentino».
Antes del encuentro de la mesa política en la Casa Rosada, Santilli vio en la Casa de Salta al gobernador de esa provincia, Gustavo Sáenz; al de Catamarca, Raúl Jalil; y al de Tucumán, Osvaldo Jaldo, todos con raíces peronistas pero colaboracionistas de Milei. El próximo aliado que planea visitar es al gobernador correntino Juan Pablo Valdés, de extracción radical.

