Radiografía de la lucha contra la alopecia en hombres y en mujeres


¿Una edad dorada contra la alopecia? El dermatólogo Eduardo Lopez Bran usa otros términos: “una nueva explosión de opciones terapéuticas”. Sean cuales sean las palabras, la realidad es que el campo de la ciencia está avanzando sin cesar para acabar con la calvicie en hombres y en mujeres. 

Sobre el empuje de la ciencia habló el jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Eduardo López Bran, también director médico de la clínica IMEMA, durante una entrevista celebrada en la Agencia EFE. Pero no sólo habló de eso: abordó, además, los tipos de alopecia más frecuentes y sus tratamientos.

Precisamente López Bran avanzó a EFE Salud en julio del año pasado el resultado de una investigación que está liderando para, mediante células madre, terminar con la alopecia. La fase experimental en ratones concluyó con éxito, aunque ahora toca prudencia: la regulación de las fases experimentales en humanos es muy exigente. En el mejor de los casos, 2030 sería el año en el que la nueva terapìa llegue al repertorio clínico.

A lo largo de la entrevista de EFE Salud, López Bran repasó los tipos de alopecia más frecuentes y las opciones terapéuticas existentes.

Alopecia androgenética

“Es el tipo más frecuente de pérdida de pelo tanto en hombres como en mujeres”, recuerda el dermatólogo. Cifras que corroboran esto: afecta a aproximadamente al 30 % de los varones de 30 años, y a partir de ahí aumenta un 10 % con cada década; y afecta a un 25-30 % de las mujeres.

Dos factores como causas, en palabras del experto: “una predisposición genética a sufrirla” y “un factor hormonal representado por un tipo de hormonas, que son los andrógenos”. Pero influyen también elementos ambientales.

En mujeres, este tipo de alopecia suele comenzar con la pérdida de pelo a nivel de la línea anteroposterior, explica López Bran. Se basa en su experiencia médica para remarcar que en “las mujeres que sufren este problema” el “impacto” en cuanto a imagen y autoestima es alto.

Eduardo López Bran, a la izquierda, y el responsable de EFE Salud, Ángel Alonso Giménez, durante la entrevista. Foto de Esther Adame y Marta Grádit

Añade que “en muchos casos podemos encontrar mujeres en las que, además de una alopecia de origen hormonal, podemos tener otro tipo de causas que se solapan”.

Entre esas otras causas cita “depósitos de hierro bajos”, por lo que habría que “reponerlos de manera secuencial” con el fin de “evitar que dañen el folículo piloso, y consecuentemente, se produzca la pérdida”. 

Según las explicaciones del dermatólogo, la pérdida de pelo en mujeres puede deberse a trastornos de tipo endocrino o metabólico; a dietas hipocalóricas, maniobras intempestivas sobre el cuero cabelludo o alteraciones hormonales de otro tipo. 

Los tratamientos médicos actuales son capaces de «detener el proceso cuando ya está en marcha, de devolver una parte del pelo perdido y de fortalecerlo cuando ya ha iniciado esa etapa de debilitamiento”. “Hay tratamientos médicos eficaces tanto en hombres como en mujeres”, apostilla.

López Bran resalta la importancia de contar con “una historia clínica detallada” del paciente. “Un diagnóstico correcto”, sostiene, dará pie al “tratamiento adecuado para detener ese proceso de pérdida, o revertirlo cuando sea posible”.

Alopecias areatas 

Placas

“Teóricamente reversible de manera espontánea o con tratamiento médico ”, subraya el director de la clínica IMEMA.

Se caracteriza, apunta, por “la pérdida de pelo en un área circunscrita”. “Aparecen una o más pequeñas placas en alguna de las zonas en las que tenemos pelo, ya sea la cabeza, ya sea la barba, ya sea cualquier otra zona del cuerpo en la que tenemos pelo”, describe.

La alopecia areata en placas, puntualiza, puede “provocar un verdadero problema desde el inicio” y “se puede agravar si la pérdida continúa”. 

Total (cabeza) y universal (todo el cuerpo)

La total se produce “cuando afecta a todo el cuero cabelludo y el paciente o la paciente pierde el pelo en toda la cabeza”, en palabras del experto.

Proceden ambas, la total y la universal, de una alteración del sistema inmunológico, que se explica así: “el organismo piensa que el pelo es un agente externo, un invasor, e intenta defenderse frente a ese invasor”. Pero dicho sistema se defiende de “manera equivocada”.

“Desarrolla anticuerpos que tendrían que ir dirigidos a invasores externos, pero en este caso, por esa alteración autoinmune, identifica erróneamente el pelo como algo externo e intenta destruirlo”. 

López Bran durante la entrevista. Foto de Esther Adame y Marta Grádit

Además, afirma, “toda esta alteración autoinmune en los pacientes predispuestos genéticamente puede desencadenarse cuando está latente o agravarse cuando esté en marcha por factores de tipo emocional, factores de tipo ambiental”.

El estrés influye. O una alimentación inadecuada. En este caso, complementos de “tratamiento médico-farmacológico” ayudan, o bien mediante “complejo de vitaminas, oligoelementos, aminoácidos, minerales”.

Es decir, “los constituyentes fundamentales de la queratina”, clave para el pelo en el organismo.

Tratamientos

“Evidentemente, el enfoque terapéutico va a variar dependiendo de la extensión. Cuando se trata de una placa única en cualquiera de las zonas que tenemos pelo, o de varias placas en el cuero cabelludo o en la barba, o en cualquier otra localización, generalmente suelen tener un buen pronóstico y con una pequeña ayuda farmacológica, que puede ir desde la utilización de una crema de corticoides o de algún irritante primario, suelen repoblarse este tipo de placas”.

Si la extensión es mayor, “el pronóstico es más sombrío”. Pero, destaca, “los fármacos biológicos han cambiado el devenir y el progreso de este tipo de cuadros”.

López Bran habla, aquí, de “una auténtica revolución terapéutica”, ya que es posible “devolver el pelo a esos pacientes que lo han perdido en muchas ocasiones de manera brusca, tremenda desde el punto de vista del impacto de la imagen y del impacto en su vida emocional”. 

Efluvio telógeno

Este tipo de alopecia encuentra explicación en el estrés, concretamente en un cuadro de “estrés agudo”, en palabras de López Bran.

“Pero – matiza acto seguido – hay otras muchas causas que pueden afectar a los pelos que tenemos en el cuero cabelludo, que se encuentran en la llamada fase telógena del ciclo de folículo piloso”.

Una de esas causas puede originarse en el parto, en el caso de las mujeres, o en una intervención quirúrgica “importante”. Afecta a un 10 % de los pelos del cuero cabelludo.

Por regla general, apunta el experto, este tipo de alopecia tiene “buen pronóstico”; de hecho, la recuperación “suele ser espontánea”, aunque con tratamientos dermatológicos adecuados se puede acelerar la recuperación del pelo perdido.

Efluvio anagénico

Asociado a tratamientos oncológicos con quimioterapia. Esta alopecia actúa sobre “los pelos que están en la fase de crecimiento”, es decir, “el 89 % de los pelos que tenemos”. Se trata, en consecuencia, de “una pérdida de pelo prácticamente total en el cuero cabelludo de los pacientes o de las pacientes”.

Por lo tanto, vamos a estar ante una pérdida de pelo mucho más espectacular”, también porque acontece “de manera más rápida y más brusca”. 

¿Se puede prevenir? Responde el médico que a veces emplean los especialistas algún recurso, pero la garantía de éxito no existe. 

Foto de Esther Adame y Marta Grádit

Apunta López Bran que es una alopecia de impacto elevado porque al de la enfermedad, el cáncer, se le solapa una pérdida de pelo rotunda. Por ello, plantea esta reflexión:  “Estamos ante una situación en la que los dermatólogos tenemos que colaborar de manera intensa para conseguir que, paralelamente a la mejora de su problema oncológico, los pacientes también recuperen el pelo que han perdido”.

Además, la recuperación capilar después de tratamiento “puede ser de una calidad un poquito más pobre que el pelo que tenían previamente”. En esta coyuntura, los tratamientos sí pueden ser más efectivos.

Alopecia cicatricial

Llegados a este tipo de alopecia, el director del servicio de dermatología del Hospital Clínico San Carlos hace una diferenciación entre las que dañan temporalmente el folículo piloso y las que provocan la destrucción del folículo “de manera irreversible”. La cicatricial pertenece a este segundo grupo. 

Explica López Bran: “Se pierde el folículo por un traumatismo, por radioterapia, por una quemadura química o física. Hay muchas causas que pueden provocarlo (…) Ahí no vamos a tener ninguna posibilidad de repoblación ni espontánea ni con tratamiento médico, porque ya no hay base para que se vuelva a generar nuevo pelo”. 

Puede darse la salvedad de que un tratamiento quirúrgico evite la pérdida total, pero “siempre y cuando haya una zona donante suficiente”.

Alopecia frontal fibrosante

Esta clase de alopecia afecta en especial a mujeres de mediana edad, aunque empiezan a verse casos, apunta el médico, en mujeres más jóvenes.

Ataca “toda la línea fronto-temporal, provocando un retroceso de la línea de implantación del pelo a veces de 4 ó 5 centímetros, como si dibujáramos una diadema en toda la parte anterior de piel desnuda, de piel sin pelo y una piel que además tiene unas características un poquito diferentes a la piel normal”.

El impacto es alto también porque esta alopecia afecta, además, a las cejas. “La ceja enmarca la mirada; hemos perdido el marco que engloba nuestros ojos y además nuestra frente se ha despejado, se ha ensanchado mucho y esto tiene un enorme impacto”.

Frente a esta alopecia, el “reto terapéutico es importante”, y aunque hay tratamientos que pueden modificar la evolución, empieza a contemplarse la opción del tratamiento quirúrgico

Alopecia por tracción

Este tipo de alopecia se da por el uso de un determinado tipo de peinado: consiste en dejar el pelo muy tirante. “Y una tracción mantenida, aunque sea muy ligera, por un peinado a tensión, por la utilización de extensiones” es perjudicial.

Aunque tenga un muy pequeño peso ese mecanismo de tracción, es “un peso que se ejerce de manera continuada las 24 horas del día”, por lo que “poco a poco va dañando el folículo piloso y conllevando una pérdida de pelo”. 

Foto de Esther Adame y Marta Grádit

Advierte López Bran de que “si la tracción es mantenida en el tiempo, puede provocar una pérdida de pelo de manera irreversible debido a un daño irreversible del folículo piloso”.

Aconseja, por tanto, evitar este tipo de peinados, a veces viralizados en redes sociales. 

¿A qué edades se manifiestan las alopecias?

“Dependiendo del tipo de alopecia, la edad de inicio puede variar”, responde López Bran antes de puntualizar: “Todo depende de la carga genética y de los factores acompañantes”.

Concreta que la alopecia androgenética es poco frecuente que se inicie antes de los 18 años, aunque el médico reconoce que empieza a ver pacientes más jóvenes.

“Estamos hablando siempre de un grupo de alopecias que llamamos adquiridas, es decir, que aparecen con el paso de los años, pero también es cierto que tenemos algunos casos de alopecias congénitas”, presentes en el momento del nacimiento. “Son menos frecuentes”, matiza, pero una vez observada, el tratamiento varía.

¿Edad dorada en los tratamientos?

Citaba López Bran anteriormente los fármacos biológicos, pero los avances son de alcance mayor.

“Creo que en la alopecia en general estamos asistiendo a muchos avances farmacológicos. Después de unos años en los que de alguna manera estábamos utilizando fármacos con la mejor posibilidad terapéutica, estamos ante una nueva explosión de posibles tratamientos”, afirma.

A su juicio, “tenemos que celebrar que estamos ante una nueva explosión de opciones terapéuticas que pueden cambiar el devenir de los pacientes y las pacientes afectadas por estos problemas”.

La ganancia en bienestar parece evidente porque “la pérdida del pelo, sobre todo cuando acontece de una manera brusca, tiene un impacto emocional muy elevado”, dice López Bran.

El especialista lanza este propósito: “Que ayudemos a los pacientes a ganar esa batalla porque esa batalla se gana conjuntamente entre los profesionales y los pacientes, los profesionales con su mejor saber y poniendo la disposición de los pacientes el mejor tratamiento posible en el momento actual».

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