Qué hace un médico forense tras un accidente como el de Ademuz


El proceso de identificación de víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) se ha completado ya en 42 de los 43 fallecidos contabilizados. Es una muestra del exhaustivo procedimiento médico forense que se activa en España tras sucesos como el de la noche del domingo. ¿Qué es lo que hace un médico forense tras tragedias así?

La norma

Existe un protocolo nacional regulado por decreto, el 32/2009, para coordinar la intervención de los institutos de medicina legal y de los cuerpos de seguridad del Estado y garantizar una identificación rápida y precisa de las víctimas, así como para determinar las causas de sus muertes.

Señala el decreto que la finalidad es “regular la asistencia técnica a los jueces y tribunales para la identificación de los cadáveres y determinación de las causas y circunstancias de la muerte en este tipo de situaciones”.

Están concernidos los ministerios de Justicia, de Interior, las comunidades autónomas afectadas, la Policía Nacional, la Guardia Civil, policías autonómicas afectadas, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, institutos de medicina legal, entre otras entidades e instituciones.

Asimismo, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), está en funcionamiento el Centro de Integración de Datos (CID) para reunir y supervisar los diferentes informes de identificación de víctimas de las distintas instituciones, previamente a su remisión a la autoridad judicial competente, que para el siniestro de Ademuz es el juzgado de Montoro (Córdoba).

El objetivo de este órgano es intentar facilitar información cuanto antes a las familias.

El operativo

Además de los organismos de coordinación, la Guardia Civil ha puesto en marcha el centro de asistencia a las víctimas, localizado en la Comandancia de Córdoba, donde los familiares deben acudir para recabar cualquier información, aportar datos o consultar todo aquello que puedan necesitar.

Igualmente, ha habilitado cinco puntos de recogida de muestras de ADN para los familiares directos de las víctimas del accidente a fin de facilitar la identificación de los cadáveres. Las oficinas están ubicadas en acuartelamientos de Madrid, Sevilla, Huelva, Málaga y ⁠Córdoba, en donde se informa de los avances en la localización y estado de sus familiares.

La Guardia Civil recuerda que cualquier dato puede ser importante para la identificación de las víctimas, por lo que se recomienda a los familiares que aporten la siguiente documentación: DNI, pasaporte, NIE, etc.; fotografías recientes; e información sobre rasgos físicos característicos (como tatuajes, cicatrices, etc.).

Operativo de la Guardia Civil analizando restos de uno de los trenes accidentados cerca de Ademuz. EFE/Guardia Civil – SÓLO USO PARA EL SUCESO DEL QUE SE INFORMA

La Junta de Andalucía, por su parte, ha activado el plan de actuación territorial médico forense del Instituto de Medicina Legal, lo que implica que los 16 médicos forenses de Córdoba, cuatro psicólogos y dos trabajadores sociales están a disposición de la autoridad judicial y de los equipos de emergencia. 

En total, 27 forenses procedentes de distintas provincias andaluzas (Córdoba, Jaén, Granada, Sevilla y Málaga) trabajan con técnicos forenses y especialistas en criminalística de la Guardia Civil. 

También la Guardia Civil ha desplazado a la zona del siniestro a 32 miembros del servicio de Criminalística, expertos en identificación lofoscópica (huellas papilares) y genética.

El proceso de un médico forense

La anatomía forense es una disciplina científica que aplica el conocimiento anatómico al estudio de restos humanos con fines judiciales y de identificación. Su objetivo principal es descubrir, a través del cuerpo y especialmente de los huesos, la identidad de la persona y, en algunos casos, cómo murió. Esta especialidad combina la precisión de la anatomía con la investigación criminal.

En líneas generales, el proceso, tras un accidente como el de Adamuz, consiste en la realización de autopsias y análisis detallados para establecer causas de muerte y facilitar la identificación de víctimas. Se basa en la comparación de datos “antemortem” con datos “postmortem”.

Tras un accidente masivo como el ocurrido en la noche del domingo, el proceso puede volverse más complejo y puede prolongarse por el estado en que se encuentren los restos. 

Los pasos del proceso son los siguientes:

1- Recogida de datos y muestras en el lugar del siniestro, donde se levantan los cadáveres y se registran características morfológicas, vestimenta y objetos personales. 

Paralelamente, se habilitan oficinas “antemortem” para que los familiares aporten información esencial: documentos de identidad, fotografías, rasgos físicos, tatuajes, cicatrices o antecedentes médicos. También se recogen muestras biológicas de los allegados para su comparación genética.

2- Estudios y cotejo científico. Los laboratorios de criminalística analizan las huellas dactilares, perfiles de ADN, odontogramas, etc. En casos de cuerpos deteriorados o fragmentados, se recurre a pruebas de ADN como método más preciso. 

Los forenses practican autopsias y estudios (radiológicos, dactilares, dentales, toxicológicos, anatómicos) para el cotejo de la información y, así, determinar identidad y causa de muerte. 

accidente adamuz
Fachada del Hospital Reina Sofía en Córdoba. EFE/ Salas

Cada coincidencia genética o dactilar se comunica al Centro Integrado de Datos, que valida la identificación y autoriza la entrega de los restos a las familias.

Durante todo el proceso resulta fundamental la coordinación de los trabajos y de la información disponible para el trato con las familias de las víctimas, por lo que los médicos forenses desempeñan su cometido en comunicación con psicólogos y trabajadores sociales.

La función judicial y humanitaria

Pero, además, un médico forense actúa como perito adscrito a los órganos judiciales. Los informes que firman son esenciales para determinar si la muerte fue accidental, natural o violenta, y para aportar pruebas científicas que permitan esclarecer responsabilidades. 

En casos de accidentes, su trabajo tiene también una dimensión humanitaria: proporcionar a las familias la certeza sobre la identidad de sus seres queridos y permitir la entrega de los cuerpos.

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