Buenos Aires, diciembre de 2025. Mientras en las ciudades el verano se
asocia con vacaciones, colonias y clubes, en muchas zonas rurales del
país se vive otra realidad. En los territorios vinculados a la cosecha de
tabaco, los meses de diciembre a febrero concentran un período de trabajo
intensivo para las familias productoras, que coincide con el receso escolar.
A diferencia de los contextos urbanos, donde existen múltiples dispositivos
de cuidado, en la ruralidad la oferta de espacios de contención para
niñas, niños y adolescentes es muy limitada. Con las escuelas cerradas y
las familias abocadas a la cosecha, aumentan las situaciones de
vulnerabilidad y el riesgo de trabajo infantil y adolescente.
Frente a este escenario, Asociación Conciencia, con el apoyo de Philip
Morris Argentina y en articulación con actores del sector privado y
organismos estatales, implementa una nueva edición del programa El
Porvenir, una estrategia integral que busca garantizar el cuidado, la
atención y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes en contextos de
ruralidad productiva.
Durante el verano 2025–2026, el programa desarrollará cuatro espacios de
cuidado y dispositivos integrales de acompañamiento en las provincias
de Salta, Jujuy y Misiones. En conjunto, las acciones previstas alcanzarán a
más de 740 niñas, niños y adolescentes de familias tabacaleras que
participarán directamente de los espacios de cuidado.
«En la ruralidad, el verano muchas veces implica trabajo intensivo para las
familias. Y con las escuelas cerradas, los chicos quedan sin cuidado. Por eso,
con un gran esfuerzo y articulación entre sector privado, público y sociedad
civil, abrimos centros de verano en fincas, chacras y escuelas para
garantizar el derecho al juego, al aprendizaje y al cuidado», explicó Juan
Manuel Fernández, director ejecutivo de Asociación Conciencia.
Los espacios funcionan entre enero y febrero, con jornadas extendidas,
equipos técnicos locales y propuestas educativas, recreativas y de
contención, adaptadas a cada territorio. En paralelo, el programa trabaja
con familias productoras, trabajadores y comunidades para fortalecer redes
locales de protección de derechos y promover prácticas productivas
responsables.
En la provincia de Salta, en el Valle de Lerma, este año se pone en marcha
una experiencia innovadora en alianza con una familia de productores
locales. En su establecimiento, Finca Belgrano, la propia familia productora
construyó un centro de cuidado destinado a las niñas y los niños de las y los
trabajadores que se desempeñan tanto en esa finca como en fincas
aledañas. Se trata de una experiencia novedosa de articulación entre
productores, sector privado y sociedad civil, orientada a garantizar entornos
seguros y el bienestar de las infancias durante la cosecha.
En Salta y Jujuy, a partir de un relevamiento realizado durante 2025 en más
de 80 fincas productoras, el programa implementará Dispositivos
Integrales de Acompañamiento diseñados de manera personalizada
según la situación de cada establecimiento. Estos dispositivos incluyen
instancias de formación para trabajadores, espacios de acompañamiento
para familias productoras y acciones de mejora en los entornos de trabajo,
con un enfoque integral de prevención del trabajo infantil.
En la provincia de Misiones, El Porvenir desarrollará tres espacios de
cuidado comunitarios en las localidades de El Soberbio, San Vicente y
Pozo Azul, destinados a garantizar el cuidado, la formación y el
acompañamiento de niñas, niños y adolescentes durante el período de
cosecha.
Un programa que transforma historias
El impacto de Porvenir no se mide solo en cantidad de centros abiertos o
participantes alcanzados. También se refleja en los recorridos personales
de quienes encuentran allí una oportunidad para reescribir su historia.
Agustín, de 19 años, vive en una finca rural de Monterrico, Jujuy. La
pandemia lo había alejado de la escuela y estuvo más de un año sin
estudiar. Durante ese tiempo, trabajaba en la cosecha para ayudar a su
familia. Fue a través del programa Porvenir que retomó el vínculo con la
escuela, comenzó a recibir apoyo escolar, y se reenganchó con el aula. Hoy
es abanderado, el mejor promedio de su curso y sueña con terminar el
secundario. «Lo más lindo de volver fue socializar, aprender cosas nuevas y
dejar el trabajo que me hacía doler la espalda. Mi mensaje es que no dejen
de estudiar, que se animen a seguir», expresó con orgullo.
Joaquín, de El Carmen, también en Jujuy, es un niño tímido que se volvió
protagonista de una experiencia inesperada. Participó de los talleres de
escritura creativa del programa y descubrió una pasión por contar historias.
Acompañado por los equipos de Porvenir, escribió e ilustró su primer libro
de cuentos infantiles, titulado Nada Perro, que presentó frente a sus
compañeros y familiares. El proceso no solo fortaleció su autoestima, sino
que también le dio una nueva forma de expresarse. «Contar historias me
hace feliz. Es mi manera de compartir lo que pienso», contó Joaquín durante
la presentación.
Prevención, educación y derechos
La estrategia de verano de Porvenir busca prevenir el trabajo infantil y
adolescente en contextos rurales productivos, garantizando el acceso a
derechos fundamentales como el cuidado, la educación, la alimentación y el
juego.
Los centros funcionan entre enero y febrero en jornadas extendidas, con
equipos técnicos locales y propuestas adaptadas a cada realidad. Además, se
llevan a cabo talleres para mujeres y capacitaciones sobre seguridad laboral,
derechos y cuidados preventivos
Más allá del verano
Desde su creación, el programa Porvenir trabaja con presencia territorial
sostenida en zonas rurales de Salta, Jujuy y Misiones. A lo largo del año, ofrece
acompañamiento pedagógico, talleres comunitarios, asistencia directa y
estrategias integrales para fortalecer el desarrollo de niños, niñas y
adolescentes.
«Porvenir no es solo un programa de verano. Es una herramienta de
transformación educativa y social que construye oportunidades reales en
los territorios más postergados del país», afirmó Fernández

