McCarrick fue despojado de su estado clerical en 2019 por una decisión inédita del papa Francisco, después de que una investigación del Vaticano determinara que había abusado sexualmente de niños y adultos -muchos seminaristas- durante décadas.
«Hoy me enteré del fallecimiento de Theodore McCarrick, exarzobispo de Washington. En este momento, siento especial preocupación por aquellos a quienes perjudicó durante su ministerio sacerdotal. A pesar de su dolor constante, oremos con firmeza por ellos y por todas las víctimas de abuso sexual», declaró McElroy en un comunicado.
Según algunos medios locales, el fallecimiento se produjo el jueves en Misuri, donde residía el excardenal, nacido en Nueva York en 1930. En 2023, un juez de Massachussets desestimó los cargos de abuso contra McCarrick en ese estado alegando que no podía ser juzgado porque sufría demencia.
McCarrick, que fue arzobispo en Newark (Nueva Jersey) y Washington D.C. y en 2001 fue elevado al rango de cardenal por el papa Juan Pablo II, era uno de los clérigos más prominentes de la Iglesia Católica y estaba a cargo de recaudar fondos para el Vaticano, cautivando a famosos, donantes y presidentes de Estados Unidos.
En 2018, renunció a su ministerio cuando fue acusado de abusar de una serie de sacerdotes y jóvenes seminaristas durante décadas. El Vaticano anunció en 2019 que el papa Francisco había expulsado al arzobispo del sacerdocio después de que el juicio canónico lo encontrara culpable de abusar sexualmente de menores.
El 16 de febrero de 2019 Theodore McCarrick dejó de ser cura. El papa Francisco tomó la decisión de expulsarlo de la Iglesia al hacer ejecutiva la sentencia de un tribunal canónico que lo encontró culpable por abusos sexuales en violación “del Sexto Mandamiento (actos impuros) con menores y adultos, “con el agravante del abuso de poder.
El papa argentino, así, consideró “definitiva” la sentencia como “cosa juzgada, no sujeta a ningún ulterior recurso”. Fue cuatro después de que la Congregación para la Doctrina de la Fe rechazara la apelación de McCarrick, que entonces pasó de la sotana a vestirse de civil. La reducción a la condición de laico es la pena más grave para un eclesiástico, solo superable por la excomunión.
Tal como informó Clarín en su momento, la medida era esperada como un “acto debido” en las últimas semanas para ser anunciada antes del comienzo de la cumbre de Presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo, que se reunieron con el Papa argentino entre el 21 y el 24 de este mes para estudiar cambios radicales en la acción de los obispos en los casos de abusos sexuales clericales. El tema ha metido a la Iglesia en una de las crisis más difíciles de su milenaria historia.