Messi y el fuego intacto: liderazgo, selección y la cuenta regresiva hacia otro Mundial


Lionel Messi eligió un tono calmo y reflexivo para repasar su presente futbolístico y su historia con la selección argentina durante una extensa entrevista concedida a Luzu TV, grabada a fines de 2025 en Miami. 

EL BESO DE LIONEL MESSI A LA COPA AMÉRICA EN 2021, DESPUÉS DE VENCER A BRASIL EN LA FINAL.

Lejos de los flashes de la cancha, el capitán campeón del mundo volvió a poner el foco en el fútbol, en el recorrido que lo llevó de las frustraciones al éxito y en la manera en que hoy entiende su rol dentro de un equipo que todavía lo tiene como faro.

Desde Estados Unidos, donde transita una etapa más tranquila de su carrera, Messi dejó en claro que el retiro no ocupa el centro de sus pensamientos. Su vínculo con la selección sigue siendo emocional y competitivo. «No renunciar nunca» fue una de las ideas que atravesó su relato, al recordar aquel momento en que pensó dar un paso al costado y luego se arrepintió al ver al equipo desde afuera.

El rosarino volvió sobre los años en los que vestir la camiseta argentina parecía una carga. Las críticas, las comparaciones constantes y la falta de títulos golpearon fuerte, aunque explicó que quien más sufrió fue su familia. Hoy, con la Copa América y el Mundial de Qatar en la vitrina, esa etapa aparece resignificada como parte de un proceso que fortaleció su liderazgo.

Messi se definió como un líder que predica con el ejemplo. Dentro y fuera de la cancha, su forma de conducir se apoya en los hechos, en el entrenamiento cotidiano y en la preparación silenciosa. Con el paso del tiempo, admitió, también aprendió a hablar más y a adaptarse a nuevas generaciones, un rasgo clave en el recambio que vivió la Albiceleste tras 2018.

En ese contexto, destacó la importancia del grupo que se consolidó en los últimos años, con futbolistas jóvenes que llegaron con admiración y respeto, y que terminaron construyendo un vínculo más horizontal. La figura de Rodrigo De Paul apareció como un punto de quiebre para romper distancias y fortalecer el espíritu colectivo.

El Mundial en Qatar fue mencionado como una experiencia límite, no solo por la consagración, sino por el golpe inicial de Arabia Saudita. Messi recordó el mensaje que envió al grupo esa misma noche, consciente de que el liderazgo también se ejerce en la derrota. A partir de ahí el equipo encontró una fortaleza emocional que resultó decisiva.

Consultado sobre el futuro, el capitán evitó definiciones rimbombantes, pero no cerró la puerta a un nuevo Mundial. Su discurso no fue el de la promesa, sino el de la competencia: seguir intentando, escuchar el cuerpo y sostener la ambición. «Todo lo que venga es de arriba», dijo, aunque dejó claro que mientras esté en una cancha, su objetivo será ganar.

Por otro lado, también reflexionó sobre su transformación como futbolista. Nunca fue amigo de los lujos innecesarios ni de los «trucos» para la tribuna. Su juego, insistió, siempre fue funcional al equipo. Esa idea atraviesa toda su carrera y explica, en parte, la vigencia de un jugador que supo reinventarse sin perder identidad.

En Miami, lejos de la presión cotidiana que vivió en Barcelona, disfruta de un entorno más relajado, aunque sin desconectarse del fútbol. Sigue atento a la selección, al calendario internacional y a los desafíos que puedan aparecer. La pasión, aseguró, sigue siendo la misma que cuando era un chico en Rosario.

A más de dos décadas de su debut no habla desde la nostalgia, sino desde el presente. Campeón del mundo, referente indiscutido y líder respetado, sigue caminando el fútbol con la naturalidad de quien ya lo ganó todo, pero todavía no se cansa de competir.

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