La reconstrucción tras una mutilación genital femenina


La mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos, que gracias a la cirugía puede revertirse al menos en parte y devolver a las mujeres aquello que les quitaron sin permiso. Una intervención con pocas complicaciones que mejora «muchísimo» su calidad de vida.

Con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, en EFE Salud hablamos con ginecólogos del Hospital Clínic de Barcelona y del Virgen Macarena, de Sevilla, sobre la cirugía de reconstrucción, una realidad que gran parte de las víctimas desconoce que existe o tienen miedo a recurrir a ella por culpa de su entorno.

Más de 200 millones de víctimas en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 230 millones de mujeres y niñas han sido víctimas de la mutilación genital femenina en los 30 países de África Oriente Medio y Asia en los que se realiza esta práctica, y suele ser en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años.

En España la práctica está prohibida, y las víctimas que recurren a los servicios de salud han sido mutiladas en sus países de origen, bien antes de migrar o durante un viaje puntual tras establecerse aquí.

Los motivos por los que se practica la mutilación genital femenina, explica la OMS, «difieren en función de la región y la época, y responden a una mezcla de factores socioculturales enraizados en las familias o las comunidades».

Niñas y mujeres de etnia samburu, una de las que más sufren la ablación en Kenia. EFE/Alba Villén

La mutilación puede causar hemorragias graves, problemas urinarios y, a largo plazo, quistes, dificultades menstruales, infecciones, complicaciones en el parto y un mayor riesgo de mortalidad neonatal.

Este año hace una década que el Hospital Clínic atendió a su primera mujer víctima de mutilación. Desde entonces, el servicio de ginecología ha realizado cirugía de reconstrucción a un total de 77 pacientes, según afirma a EFE Salud, Mariona Rius, ginecóloga de ese centro hospitalario.

Uno de los grandes problemas de la mutilación es que el procedimiento se hace sin ningún tipo de higiene y cada víctima ha pasado por una vivencia distinta.

Cuatro tipos de mutilación genital

La OMS ha agrupado en cuatro tipos la mutilación genital y los define de esta manera.

  • 1: la resección parcial o total del glande del clítoris -la parte externa-.
  • 2: resección parcial o total del glande del clítoris y los labios menores (los pliegues internos de la vulva), con o sin escisión de los labios mayores -los pliegues cutáneos externos de la vulva-.
  • 3: estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella, con el corte o la recolocación de los labios menores o mayores, a veces cosiéndolos.
  • Tipo 4: cualquier otro procedimiento lesivo de los genitales femeninos con fines no médicos, como la punción, la perforación, la incisión, el raspado o la cauterización de la zona genital.

¿En qué consiste la cirugía?

Rius explica que en su hospital en la primera visita hacen una valoración y se centran en las expectativas que tienen las pacientes de este tipo de cirugía y los problemas que está generando esa mutilación.

Se trata de que los genitales externos vuelvan a ser lo más normales posibles, pero siempre depende de cada caso. Sobre todo en el servicio atienden a mujeres que a las que han practicado la mutilación tipo 2.

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La ginecóloga del Hospital Clínic, de Barcelona Mariona Rius. Foto cedida

Hay mujeres que sí conservan parte del clítoris, o que tienen una cicatriz muy gruesa encima, por la forma en la que se ha realizado la mutilación, que genera una cicatrización exagerada.

«La cirugía quita esta cicatriz, esa fibrosis, desentierra esa parte de clítoris que pueda quedar. Hacemos colgajos de piel, liberamos tensión a la piel de alrededor, y creamos unos labios menores», explica la doctora.

Dura alrededor de 40 minutos, con anestesia general y conlleva «muy bajas» complicaciones. Suele ser ambulatoria. Posteriomente, se tienen que realizar curas, mantener una buena higiene en la herida, pero «están bien, el dolor es leve y lo toleran sin problemas».

Sentirse bien con su cuerpo

Pero hay otros casos, en los que la resección del clítoris con la mutilación es prácticamente completa y queda poco tejido para reconstruir, con lo que la cirugía puede tener poca eficacia si lo que pretende la mujer es recuperar la sensibilidad y el placer en las relaciones sexuales.

«En estos casos, si quieren una normalización anatómica porque sienten que les han quitado algo suyo, y quieren sentirse bien con su cuerpo, se podrá hacer. Pero si no tienen clítoris y quieren recuperar la función de placer a este nivel, la cirugía no va a aportar nada, por eso es importante saber qué problemas y expectativas tienen», incide la ginecóloga.

No obstante, en general, el hecho de poder decidir libremente «qué hacer con su cuerpo y recuperar eso que les quitaron sin su permiso, para ellas es muy importante. Tiene un impacto muy grande en su calidad de vida». Sus relaciones sexuales son más satisfactorias, al igual que la relación con su pareja.

Uno de los casos

En el Hospital Virgen Macarena han realizado una cirugía de reconstrucción de mutilación genital femenina, tal y como cuenta a EFE Salud el jefe de sección del Servicio de Ginecología y Obstetricia, Antonio Jiménez Caraballo.

Tenía 22 años y la paciente acudió al hospital porque tenía problemas para orinar. Sufría un cierre completo de los labios mayores y menores, y una amputación parcial del clítoris.

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El jefe de Ginecología del Hospital Virgen Macarena, Antonio Jiménez Caraballo. Foto cedida

«Nosotros habíamos escuchado por nuestros compañeros, sobre todo de Cataluña, este tipo de reconstrucciones, pues hicimos una búsqueda bibliográfica, revisamos y se planteó la intervención», señala Jiménez Caraballo.

En esta ocasión, el servicio de ginecología del hospital sevillano realizó una desinfubilación genital, es decir, un corte para abrir la abertura vaginal sellada y una liberación de la raíz del clítoris.

«Quedó muy bien», señala el doctor, que añade que la cirugía sirve para solucionar un problema, pero para solucionarlo de verdad hay que prevenirlo, «porque afecta a millones de mujeres y niñas en el mundo».

La mutilación no debería existir

La ginecóloga del Clínic apunta en la misma dirección y asegura que cuando participa en charlas o foros sobre la cirugía de reconstrucción siempre afirma que ella no debería estar ahí porque la mutilación genital femenina no debería de existir.

«Es ahí donde tenemos que poner toda nuestra fuerza y nuestra capacidad para evitar que esto siga», subraya Rius.

Otro problema, una vez que la mutilación se ha practicado, es que las víctimas desconocen que existe este tipo de cirugía y en ocasiones si lo conocen temen acudir porque están en una situación irregular en España o tienen miedo de su entorno.

«Resulta difícil que ellas mismas avisen de este tema, sobre todo vienen de la mano de las organizaciones», coinciden ambos especialistas.

Rius señala que cada año aproximadamente atienden en el Clínic a una media de 20 o 22 mujeres al año (no todas dedicen operarse), un número muy bajo en relación al número de víctimas de esta forma de violencia, de ahí la importancia de la divulgación e insistir más en atención primaria, así como en el propio entorno de las mujeres.

«Para ellas la mutilación es lo normal, porque lo que han vivido siempre y lo primero que hay que explicar que esto no es normal», insiste Rius.

Jiménez Caraballo indica que la cirugía de reconstrucción depende de cada comunidad autónoma, con lo que aboga por que haya uniformidad en a la asistencia en toda España.

«Deberíamos de organizar un sistema para que el país completo oferte una asistencia sanitaria más o menos uniforme. Eso sería una propuesta bastante sensata», opina el ginecólogo.

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