La belleza plástica del cuerpo humano


«En el quirófano, sólo disponemos de una oportunidad para realizar nuestro trabajo a la perfección. No caben segundos o más intentos en la remodelación de un cuerpo humano», asegura sin ambages el Dr. Vicente Paloma Mora, cirujano plástico de la Institución Gournay con más de cuarenta años de experiencia médica.

«Además, intervenimos en un tejido vivo, un tejido corporal que evoluciona con el paso del tiempo, con propiedades diferentes en cada persona, con laxitudes y elasticidades que varían incluso por el origen estructural de la ascendencia natal del paciente», añade.

Para el Dr. Vicente Paloma la perfección física y estética es un reto diario que aplica en cada cirugía, sea cual sea su nivel de complejidad.

«Cuando consideras que acabas de hacer una cirugía inmejorable y a posteriori te das cuenta de que no es así por un fallo, aunque sea muy sutil, la autocrítica me hace reflexionar y mejorar con el único objetivo de lograr la exactitud que deseará mi próximo paciente», subraya el cirujano navarrocatalán.

Como el pincel del pintor y el cincel del escultor, dos claves fundamentales en la historia de las bellas artes, el bisturí plástico que rediseña un cuerpo humano «debe sacar a flote la belleza que todas y todos llevamos en nuestro interior», matiza con sus palabras.

Le avalan miles y miles de cirugías plásticas y reparadoras. El Dr. Vicente Paloma Mora se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra, donde obtuvo el premio extraordinario de doctorado, llegando a ser profesor asociado.

El Dr. Paloma ha desarrollado todos sus conocimientos y experiencia en cirugía facial: lifting o estiramiento, blefaroplastia, rinoplastia, técnicas antiaging o antienvejecimiento, cirugía de mama, reconstrucción mamaria y cirugía reconstructiva corporal.

Pero también es un experto en microcirugía y procedimientos complejos de reconstrucción y en cirugía oncológica de cabeza y cuello.

El Dr. Vicente Paloma es miembro de diferentes sociedades científicas, entre ellas: American Association of Plastic and Reconstructive Surgery, Asociación Española de Microcirugía, Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) y European Burns Association.

Formado en centros de prestigio a nivel internacional, principalmente en EE.UU., el doctor Paloma no sólo es autor de numerosas publicaciones científicas y múltiples ponencias en congresos mundiales, sino que destaca por su vocación en la transferencia de conocimientos, objetivo principal de la Institución Gournay.

El periodista de EFEsalud, Gregorio del Rosario, entrevistó al Dr. Vicente Paloma en los jardines románticos del Hotel Mirlo de Barcelona, antigua mansión Torre Macaya, también conocida por Palacete Aldaya, de aire neoclásico y esencia modernista, donde transcurre parte de la trama de «La sombra del viento», novela del escritor Carlos Ruiz Zafón. Imágenes de Maria Galià Rodríguez.

Doctor Vicente Paloma, ¿qué es la belleza?

La belleza es un concepto que me cuesta definir con claridad, y cada vez más. Al principio, pensaba mucho en que esta noción estética iba ligada a las mediciones y proporciones de una parte en relación al todo y del todo con una parte.

Como soy matemático y científico, y admiro a Leonardo da Vinci, me ajustaba mucho a esas dimensiones… Pero con el paso del tiempo, la experiencia, he ido modernizando ese concepto a través de mis pensamientos y mis actos: ahora la belleza está vinculada con todo lo natural y lo personal, con su dinamismo.

Tanto es así que la belleza está en nuestro interior, sale desde dentro.

En realidad, cuando me preguntan por la belleza mi respuesta es casi un análisis de mi propia evolución profesional: la cirugía plástica es la especialidad médica capacitada para transformar una inquietud física en cierta paz mental, que siempre es abstracta en cada paciente.

Doctor Paloma, ¿cómo es la anatomía de la figura humana?

El tórax es lo más preponderante en el cuerpo del hombre, destacando su abdomen. En la mujer, en cambio, sobresalen sus rasgos faciales, el pecho y las proporciones o armonía de todo su perfil corporal.

Cuando nos centramos en la anatomía de la mujer, que es una gran parte de mis pacientes, aproximadamente el 85 % de las personas que recibo en mi consulta, tengo que destacar que esta anatomía se define también en función de su genética.

Una paciente de Sudamérica es muy diferente a otra de origen japonés, centroeuropea o española, incluso se observan estas disimilitudes en los rasgos físicos estructurales entre pacientes de un mismo país, como sucede en España entre las mujeres del norte y del sur.

Es decir, no debemos autolimitarnos con definiciones previas sobre el cuerpo humano, sea de un hombre o de una mujer. Nuestra mente debe ampliar el concepto de la anatomía clásica y abordar el caso de cada paciente en toda la extensión de su contexto.

¿Y esta imagen personal de cada hombre y cada mujer se puede modificar?

Nosotr@s tenemos armas suficientes para poder cambiar, y mucho, el aspecto físico del cuerpo humano. Pero lo importante es buscar un resultado que sea lógico, natural, bonito y que no parezca intervenido.

Debemos conseguir que los pacientes se vean y se sientan reconfortados con la cirugía que les hemos practicado. Este es el gran truco de la cirugía plástica y reparadora.

Doctor Paloma, ¿el concepto de armonía, esencial en las bellas artes, se puede trasladar a la cirugía plástica?

La armonía es el concepto básico de la cirugía plástica. A partir de ahí, cada médico o médica evoluciona de una forma diferenciada, como lo hacen l@s pacientes, puesto que sobre gustos y deseos no hay nada escrito.

Por lo tanto, cabe una respuesta contundente… Sí, la armonía artística es fundamental para la cirugía plástica. Y este concepto armónico, como sucede en las obras pictóricas o escultóricas, sale desde el interior del paciente.

Sólo cuando una paciente está convencida de su belleza es cuando sale a flote la armonía en toda su plenitud.

La entrevista de EFEsalud se desarrolló en el «Institute Vicente Paloma» del Centro Médico Teknon de la Ciudad Condal.

Doctor, si hablamos de cirugía de mama, es usted un experto en el diálogo con las mujeres, ¿cómo interpreta sus deseos?

Una de las cosas más difíciles que tenemos en nuestra especialidad es la gestión de las expectativas de las pacientes. Es lo más difícil, sin duda. Es el quid de la cuestión.

Cómo interpretar y entender qué es lo que la paciente se imagina que va a conseguir con una cirugía de mama , por ejemplo, es lo que a mí más me preocupa, mucho más que el desarrollo de la propia técnica quirúrgica que voy a emplear.

¿Y cuando una mujer entra en la consulta a solicitarle una cirugía de mama, ya sea por aumento, por ptosis o por malposición, cómo se inicia la relación médico-paciente?

En primer lugar le pregunto qué ve ella en su cuerpo que no le gusta o quiere mejorar; después, lo que ella está esperando conseguir de la cirugía; y a continuación, nos enfrentamos al espejo e intento describir lo que debemos hacer para obtener el resultado más parecido a sus expectativas.

A partir de estas tres ideas o enfoques es cuando la paciente y yo comenzamos a congeniar.

Y cuando esa mujer le mira a los ojos, ¿cómo responde a sus planteamientos?

La mayoría de las veces ya vienen a la consulta sabiendo un poquito qué es lo que les voy a ofrecer. Cuando se sorprenden demasiado ante mis explicaciones, entonces me detengo para explicar al máximo detalle posible la cirugía.

Algunas veces, la paciente dice… ¡Uy!, no es lo que yo esperaba. Demasiadas cicatrices. No es lo que yo estaba buscando… Entonces es el momento de frenar y quedar como amigos.

En cirugía plástica debemos ser muy muy realistas sobre los objetivos que vamos a conseguir. Es absolutamente necesario para las pacientes y para nosotr@s mism@s.

¿Y utiliza alguna técnica concreta o cada mujer requiere un tratamiento único?

Cada mujer requiere un tratamiento único. ¿Qué quiere decir esto?, que si todas las cirugías mamarias fuesen iguales serían aburridísimas.

No es verdad que cada día hagamos la misma operación, ya sea de mama o de cualquier otra zona corporal, ya que cada paciente es enteramente distinta la una de la otra: tipo de piel, caída de las mamas, proyecciones, areolas, formas, etc.

Luego, a la vez, nos manejamos con las expectativas de esa paciente y hemos de luchar para conseguir sus deseos. De tal modo que sólo tendremos una oportunidad para hacerlo perfecto, a pesar de que a posteriori se puedan solucionar algunos problemillas. La primera intervención es la buena.

Dr. Vicente Paloma, ¿cómo se aborda quirúrgicamente una cirugía de mama?

La cirugía de mamá se emplea debido a muchas patologías: porque no se han desarrollado, porque son asimétricas, patologías porque se observan deformidades, porque el pecho está vacío o porque se han caído.

Si queremos simplificar, la cirugía de mama se lleva a cabo por defectos de forma (colocar el pecho en su sitio, hecho muy condicionado por la posición de la areola respecto al surco submamario) o por defectos de volumen (prótesis que solucionan problemas de polo superior o inferior y las proyecciones).

Doctor, me imagino que cada cirugía es más o menos invasiva hacia el cuerpo de la mujer. ¿Qué diferencias podemos establecer?

Normalmente siempre buscamos la técnica menos invasiva posible. Eso es lo que estamos buscando siempre, pero lo que prima, lógicamente, es el resultado.

Si para obtener el resultado perseguido tenemos que hacer una cirugía más invasiva, pues será todo lo invasiva que tenga que ser.

Quedarnos más cortos y, por tanto, hacer una cirugía menos invasiva sólo obtiene resultados subóptimos. Queda claro, prima el mejor resultado posible.

Doctor Paloma, cuando esta cirugía debe ser agresiva, ¿es en esa tesitura donde usted saca a relucir toda su experiencia?

Pues mira, te voy a sorprender: muchas veces es más difícil una cirugía menos agresiva que una cirugía más agresiva, puesto que en la más agresiva tú sacas mucho y lo tensas todo. Entre comillas, es más fácil.

Obtener buenos resultados sin tener que hacer cicatrices más o menos visibles, incluso evitando las cicatrices, y que todo quede en su sitio es, a veces, mucho más difícil en la práctica quirúrgica.

¿Y en qué consiste la técnica MIA?

La técnica MIA, que no se puede utilizar en todos los casos, es una evolución no fácil que ha tenido la cirugía de aumento de mama y que probablemente es hacia donde vayan los tiros en el futuro más cercano.

Esta técnica mínimamente invasiva de aumento está indicada en mujeres que desean un aumento moderado, con incisiones muy reducidas, menor agresión tisular y reincorporación rápida a su vida cotidiana.

La técnica MIA, con una pequeña incisión en la axila, pasa muy desapercibida y se lleva a cabo con sedación mínima y anestesia local.

La recuperación es muy rápida, de tal manera que las mujeres se marchan a casa ese mismo día para continuar su vida con sus rutinas laborales, sociales y familiares.

¿Entiendo, doctor, que uno de sus objetivos es preservar los tejidos al máximo posible?

El objetivo es el resultado, al final. Si hemos de preservar, preservamos, si no tenemos que preservar tanto, no preservamos; pero el objetivo final es el resultado, conseguir lo que la paciente se está imaginando.

La cirugía de preservación tisular avanzada, que prioriza el respeto de estructuras fundamentales del pecho (sensibilidad, glándula, capacidad funcional) se emplea cuando se busca un mayor control de forma o volumen.

Aquí el foco no está sólo en el resultado estético inmediato, sino en la calidad del tejido y la estabilidad del resultado a largo plazo.

En la remodelación mamaria avanzada, que engloba técnicas de alta complejidad como la corrección de mamas tuberosas, asimetrías, deformidades congénitas o secuelas de cirugías previas, la cirugía se convierte en un auténtico trabajo de reconstrucción estética.

¿Por qué elige usted una técnica quirúrgica y descarta otra?

Se eligen en base a los resultados previstos y no giro en torno a una técnica concreta, sino a la capacidad de integrar y combinar todas las opciones quirúrgicas y tecnológicas disponibles, aplicándolas con criterio médico según cada caso.

Cada mama es distinta y requiere una solución diferente. El objetivo no es aumentar por aumentar, por ejemplo, sino armonizar volumen, forma, proporción, tacto y funcionalidad, respetando la anatomía y biología de cada mujer.

Y las técnicas, con el paso del tiempo, van evolucionando.

Una cosa es ver el resultado de un aumento o reducción de pecho convencional a los seis meses, pero lo interesante es ver qué sucede quince años después. Yo intento basar mis técnicas quirúrgicas en aquellas técnicas que perduran más en el tiempo, aunque sean un poco más agresivas.

Precisamente, cuando usted se encuentra pasados unos años con una de esas mujeres, o con algún hombre por otro tipo de cirugía, y habla con ellas o ellos, ¿qué es lo que le cuentan del resultado de su cirugía?

Son las conversaciones más interesantes porque te explican cómo la cirugía ha conseguido mejorar su autoestima o te explican si realmente les ha compensado o no les ha compensado.

Este es uno de los frutos de mi trabajo, lo cual me aporta muchísimo conocimiento, ya que esta retroalimentación o feedback implica la transmisión de conocimientos a mis próximos pacientes.

De hecho, muchas veces recapacito sobre mí mismo… Me veo cuando tenía 37 años y pensaba: ‘Soy el Rey del Mambo, o sea, un fenómeno operando’… Y veinte años después reflexiono y me digo: ¡Madre mía, cuánto me faltaba por aprender!

La experiencia, mal que nos pese, es un punto importante en cualquier profesión, más aún en la cirugía plástica y reparadora.

¿Y la innovación en sus técnicas o en los implantes mamarios condicionan la cirugía de mamá?

Yo soy un fan apasionado de la evolución tecnológica. Siempre estoy estudiando. Ahora, me fascina la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías o la robótica.

Y, pese a que se desarrollan innovaciones constante, todavía sufrimos muchas limitaciones. Y esas limitaciones se convierten en los retos del futuro, que hemos de ir solventando poquito a poco.

Además, la innovación no se puede utilizar como reclamo, sino como una herramienta al servicio de la seguridad y la naturalidad: no se vende una técnica, se ofrece un criterio médico avanzado, respaldado por décadas de experiencia y por una visión de la cirugía mamaria entendida como armonía, no como estandarización.

Dr. Vicente Paloma, el resultado final de una cirugía plástica se tiene que basar en la calidad de vida de las personas a nivel físico y psicológico, pero también existe un habitual juicio estético. Se dice, ha quedado bien, es bello o sublime, al igual que sucede con las obras de arte, ¿verdad?

Para mí es muy importante la autocrítica y en la autocrítica hay que ser muy objetivo. Los resultados se tienen que valorar tal cual son: pacientes que están muy contentos con resultados que para mí no son perfectos y pacientes que no están contentos con resultados que para mí son excelentemente buenos.

Es clave saber, por lo tanto, tener la humildad para valorar los resultados que obtenemos.

A la vez, debemos entender lo que la paciente está explicando de su experiencia, que formará parte de una experiencia global como cirujano y como médico, fundamental a la hora de transmitir a mis nuev@s pacientes y a l@s colegas que trabajan codo con codo a mi lado.

Movimientos artísticos: expresionismo, clasicismo, impresionismo e hiperrealismo.

Doctor Paloma, ¿qué relación guarda el clasicismo pictórico con la cirugía plástica?

Es fundamental si queremos ser cirujanos y cirujanas que basan su técnica en números y proporciones, puesto que no queda otra que medir y diseñar la cirugía de mama. Cogemos la regla y los números prevalecen sobre todo lo demás, de forma especial sobre nuestros gustos personales.

El clasicismo es, prácticamente, la base de la belleza, de lo que nosotros estamos intentando trabajar o estudiando plasmar en nuestr@s pacientes.

¿Y la luz del impresionismo?

Las luces y las sombras definen los cuerpos, con sus contrastes. Es un concepto difícil de trasladar a la cirugía, pero es una realidad a la vista de todos.

Eso se observa muy bien en la cirugía de la nariz. Las impresiones de las luces y de las sombras marcan una auténtica barbaridad porque es una zona de la cara que está muy expuesta y es donde se ven más los defectos, similar a lo que sucede en los párpados.

¿Qué valor aporta el expresionismo?

Como en todo, hay que saber estar en el momento en el que uno está: tan bello es ver algo súperrealista, como disfrutar de una belleza clásica o de algo que se salga de la normalidad.

La belleza en el arte es una evolución, y esa evolución la plasmamos también dentro de nuestra propia evolución como cirujanos plásticos.

¿Y cómo se lleva la cirugía plástica con el hiperrealismo?

Tremendamente mal. Como un cirujano plástico quiera trasladar hiperrealismo a sus pacientes, estamos apañados. ¿Por qué? Porque una persona no es una fotografía perfecta, no lo es.

Somos puro movimiento, luces y sombras, como ya hemos comentado. Puedes intentar hacer un pecho que sea perfecto, pero cuando la mujer habla, anda, hace ejercicio o se divierte bailando ese hiperrealismo la mostrará diferente a su armonía natural.

Entiendo, doctor, que se lleva muy bien con el arte pop si hablamos de las imágenes y vídeos de los móviles en las redes sociales, de la fotografía, de la televisión, del cine… ¿Hasta qué punto influye el mundo mediático en la cirugía plástica, especialmente en esta parte del siglo XXI?

Te voy a sorprender de nuevo: no me llevo demasiado bien con la digitalización actual de nuestras imágenes. ¿Por qué? Porque las redes sociales marcan demasiado hacia dónde van las tendencias de la cirugía plástica.

Me cuesta entender cómo las redes sociales, dirigidas por personas que tienen una experiencia muy limitada dentro de este campo, pueden marcar una tendencia que esté por encima de cirujanos y cirujanas que llevan operando 30 ó 40 años.

Aún así, esta es nuestra realidad diaria y tenemos que jugar nuestra partida en este campo mediático nos guste o no; es decir, hacer entender al conjunto de la población cómo son las cosas en realidad: ¿Por qué una nariz se tiene que abordar de una forma? o ¿Por qué no todas las narices o las mamas tienen que ser iguales?

Parte de los integrantes del grupo de cirujanos y cirujanas plásticas de la Institución Gournay: Ramón Calderón, Vicente Paloma, Isabel de Benito, Iván Mañero y Alberto Redondo. EFE/GRB.

Dr. Vicente Paloma, usted forma parte de la Institución Gournay, cuyo principal objetivo es transferir conocimientos y experiencia al resto de cirujanas y cirujanos plásticos. ¿Este modelo de escuela se inspira en el legado de artistas como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rembrandt o nuestro Diego Velázquez?

Es mucho decir; estás poniendo sobre la mesa unos nombres que… ¡Madre mía! Creo que no podemos compararnos con ellos, ni mucho menos.

No quiero ni imaginar hablar de Da Vinci porque para mí es una bestia, me encanta. Soy uno de sus innumerables seguidores y alucino con la inteligencia y habilidades de este hombre del pasado, del presente y del futuro.

Gournay nació con una idea importante y esa idea partía de la base de que llevo más de 39 años operando, con cientos de experiencias anuales, y en un momento dado me sabe mal no dejar esas enseñanzas a otros cirujanos.

Es un paso más dentro mi carrera profesional, donde la docencia ha sido y es primordial: desde la Clínica Navarra y el Hospital Clínic de Barcelona, pasando por el Sant Joan de Déu, realizando cirugías en malformaciones pediátricas, hasta la Teknon, donde se encuentra la Unidad MIR para el aprendizaje de la cirugía estética.

Lo que queremos conseguir con Gournay es crear un grupo de expertos con la capacidad de trasladar todas nuestras experiencias a los colegas, sobre todo los jóvenes. Me encantaría poder enseñar todo lo que me ha dado mi profesión a las siguientes generaciones, sin más.

Dr. Paloma, por último, ¿cómo cuida usted su belleza personal?

¡Como los carpinteros! -responde sorprendido-.

«Me hago pocas cosas en el cuerpo, pero las pocas que me dejo hacer las lleva a cabo el Dr. Martín Delgado, que es un miembro de medicina estética mi equipo en el Vicente Paloma Institute, con sede en el Centro Médico Teknon de Barcelona», comenta.

«Cuando me ve por el pasillo de las consultas, me pilla y me dice: ‘Hoy te hacemos esto’… Y yo le contesto: ‘Lo que tú digas’… Mi equipo me cuida!, expresa con satisfacción.

«Con todo, lo importante es mantener una calidad de vida física y psicológica a base de una buena alimentación, ejercicio físico y paz mental, relax, pensamiento y meditación. Así me cuido todos los días mi bienestar», subraya.

¿Y un mensaje para esas mujeres y hombres que quieren acudir a la cirugía plástica para mejorar su estética y su paz interior?

«Me gustaría que todas estas personas aprovecharan su primera visita con un cirujano o cirujana plástica para que les explicasen exactamente qué es lo que quieren conseguir para solucionar aquello que les inquieta o mejore su autoestima», concluye el Dr. Vicente Paloma Mora… Cirujano plástico experto en la belleza del cuerpo humano.

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