Saludada y destacada por la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y el prefecto nacional naval Guillermo Giménez Pérez, se convirtió en la primera correntina en egresar como oficial de la Prefectura argentina siendo abanderada. El mérito también impulsó el reconocimiento por parte del Concejo Deliberante de la ciudad de donde es oriunda la flamante oficial ayudante, que tuvo el primer promedio de la promoción ‘91 de la escuela de cadetes.
La joven, que disfruta por estos días de vacaciones, viajará a partir de mayo. A fines de noviembre próximo, de regreso al país, tiene como destino cumplir funciones en la Secretaría de Asuntos Internacionales de la Prefectura Naval, ubicada en la sede central de la institución, edificio Guardacosta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Su perseverancia, compromiso, responsabilidad y valores le permitieron una brillante carrera en la escuela General Matías de Irigoyen. Fiel a su vocación, terminada la escuela primaria no pudo ingresar al nivel secundario en el liceo naval militar Almirante Storni, en la ciudad de Posadas, provincia de Misiones, por no contar con la edad requerida. Esperó 12 meses, cursando en Alvear, para volver y ser admitida como cadete el próximo año
Durante su formación completó sus estudios sin recursar materias, mantuvo un promedio sobresaliente y cerró su segundo año como la mejor estudiante de la institución. Este desempeño le valió ser ascendida en marzo de 2025 al rango de cadete mayor, el grado más alto dentro de ese escalafón.
El año pasado, en su tercer y último año de formación, fue elegida abanderada, un honor con el cual la institución distingue a quienes encarnan los más altos valores de la fuerza: disciplina, liderazgo, compromiso y excelencia académica.

