El concepto de “lo público” necesita inevitablemente de una apropiación por parte de las mayorías. Una acción necesaria alejada del estigma negativo. Más bien una apropiación solidaria y participativa que apunte a mejorar un sector en particular. Es probable que, desmotivar esa participación, es función de quienes creen que “lo público” les pertenece y puede utilizarse para negocios personales. En 2022, la ex ministra de Educación, Soledad Acuña, logró aprobar su propia Ley de Cooperadoras de CABA, un proyecto polémico que impuso varias restricciones a las familias que querían integrar las cooperadoras escolares. Uno de los artículos de esa norma, amenaza con expulsar a los integrantes que promuevan actividades con “fines político partidarios”.
Tres años después, el actual Jefe de Gobierno, Jorge Macri, redactó un nuevo protocolo que suma restricciones al accionar de las cooperadoras dentro de los establecimientos educativos de la Ciudad.
Restricciones a las cooperadoras
“Las escuelas y cooperadoras no deberán comprar ni instalar en los establecimientos, artefactos o equipos eléctricos”, esgrime el documento oficial del ministerio de Educación porteño. Hasta la fecha, las cooperadoras eran las encargadas de recaudar fondos para la adquisición de aires acondicionados y mejorar la calidad educativa de los chicos en medio de las altas temperaturas del verano o las frías condiciones climáticas del invierno.
“La semana pasada nos entregaron una modificación del protocolo nos impiden la compra de aires acondicionados y de cualquier equipo eléctrico para poder brindarle mayor comodidad y bienestar a los chicos y docentes en las escuelas de capital. La verdad que esto fue un gran cimbronazo para nosotros”, contó a Tiempo Diego Pérez, Presidente de la cooperadora de la Escuela N° 14 Provincia de Río Negro.
El edificio escolar ubicado en el barrio de Palermo, ocupa casi media manzana en la esquina de Arévalo y Niceto Vega. Hasta hace unos años, la escuela no contaba con ventilación. Las altas temperaturas en verano y los fríos intensos del invierno, eran uno de los problemas que más sufrían los estudiantes y el equipo docente. Las familias que integran la cooperadora se plantearon como objetivo ir equipando las aulas con aires acondicionados. En poco tiempo lograron compararlos y consiguieron el permiso para la instalación en algunas aulas.
“Hace dos años nos propusimos un objetivo junto a toda la comunidad: dotar de aires acondicionados a todas las aulas de la escuela. Hoy estamos solamente a cinco equipos para poder lograr que todas tengan equipos con frío-calor, con una instalación eléctrica reforzada. Hoy nos encontramos con éste impedimento que no podemos comprar más aires acondicionados, pero tampoco nos dejan comprar bebederos, ni otro equipo eléctrico”, destaca el referente de la cooperadora.
Entre otras restricciones que impuso el gobierno porteño a las cooperadoras se encuentra: la prohibición de “comprar o instalar elementos de difícil instalación y mantenimiento como “blackouts” o similar. En su lugar, se podrá solicitar a la inspección de mantenimiento evaluar la posibilidad de instalar films solares”. Tampoco permiten la adquisición e instalación de medias sombras, paños, telones o similar. “En su lugar, se podrá plantear necesidad y objetivo de ésta compra a la inspección de mantenimiento evaluar posibles alternativas”, ordena el protocolo.
“La verdad que esto es un gran obstáculo, porque nos ata de pies y manos. Por otro lado, una familia del jardín de infantes donó un equipo de aire acondicionado de 4.500 frigorías, que iría perfecto para la única sala que nos falta del jardín y resulta que nos encontramos que no lo podemos instalar porque no lo aprueba el arquitecto. Esto es muy preocupante, porque el ministerio no nos dan ni tizas, ni hojas, ni tóner, ni pintura para los pizarrones, ni fotocopias, ni nada, y ahora encima nos imponen estas restricciones”, agrega Pérez y termina: “Hace muchos años que estoy en la escuela y estoy un tanto cansado que siempre la variable de ajuste sean los chicos”.
El nuevo protocolo ordena que cualquier compra que quiera realizar una cooperadora, deberá contar “con la aprobación técnica en forma expresa del equipo de Mantenimiento Escolar”.
Desmantelamiento planificado
El documento restringe fuertemente el accionar de las familia desde las cooperadoras escolares. “Esto es otra traba más, obviamente con los tiempos del ministerio y la empresa de mantenimiento , que si uno ve cómo están la mayoría de las escuelas con respecto a la electricidad, no van aprobar nada”, dijo a Tiempo Ani Meizoso, delegada de cooperadoras comuna 12, e integrante de Cooperadores en Acción.
Para la referenta educativa este es otro paso más de desfinanciamiento y abandono en infraestructura escolar. “Si no invierten en reparar las instalaciones eléctricas, que ya hemos visto muchos casos de tableros prendidos fuego, cables en mal estado, techos rotos que cuando llueve cae agua sobre el cableado, entre otros problemas; es imposible que aprueben la instalación de artefactos eléctricos. Nos atan de pies y manos para seguir invirtiendo, aportando y mejorando en educación. La realidad es que quieren que la educación pública y las escuelas se caigan a pedazos. Esto es un desmantelamiento planificado.