Homenajes a Enrico Calamai, diplomático italiano que rescató a cientos de perseguidos políticos de la dictadura


Su historia no es tan conocida como la del empresario alemán que inspiró la película La lista de Schindler, sin embargo, muchos la comparan. Enrico Calamai fue diplomático italiano durante dos dictaduras latinoamericanas, en Chile y en Argentina, y logró en ambas rescatar a cientos de perseguidos políticos por los regímenes de Pinochet y Videla.   

Calamai había llegado a la Argentina en 1970 como vicecónsul pero tras el golpe de Estado en Chile en 1973, fue enviado a Santiago. Roma no reconoció a la dictadura pinochetista, por lo que más de 200 personas que eran perseguidas se asilaron en la embajada italiana y logró sacarlos del país. 

Luego del 24 de marzo de 1976, regresó a la Argentina como cónsul. Con la experiencia ganada en el país trasandino, armó un circuito semiclandestino para lograr rescatar a perseguidos políticos también en nuestro país para evitar que fueran secuestrados, torturados o desaparecidos. 

De visita en Argentina para los 50 años del golpe cívico militar, el ex diplomático recibió días atrás el premio Sara Solarz de Osatinsky 2026, entregado por sobrevivientes de la ESMA por su compromiso incansable con los derechos humanos y este sábado 28 a las 17 será nuevamente reconocido en la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, ubicada en el predio de la ex Esma (Av. del Libertador 8151).

“La memoria de lo que ocurrió aquí en estos edificios que nos rodean tiene que llevarnos a comprender el horror, la atrocidad de lo que está ocurriendo en el mundo hoy y tiene que ayudarnos a establecer alguna forma de resistencia, como la que supieron encontrar y actuar las Madres”, señaló Calamai, quien dijo sentir un gran honor por el reconocimiento recibido por sobrevivientes.

“Lo que siento es que en esta reunión, esta tarde, reviven emociones pasadas muy fuertes. Viven ecos. Lo que pensamos que fue muerto sigue viviendo de alguna forma hoy y seguirá viviendo entre nosotros. Creo que la memoria es muy importante, especialmente en una época trágica como la que estamos volviendo a vivir. Una época en la que basta ver lo que está ocurriendo en Estados Unidos, estas bestias con la mascarilla que persiguen a los migrantes, y no puede no recordarnos a los que perseguían aquí por la calle a la gente, a los estudiantes, a los jóvenes”, analizó el ex cónsul. 

Emocionado, Calamai realizó ante ex detenidos desaparecidos, familiares y referentes de derechos humanos una confesión sobre un pensamiento muy personal que le llegó en ese momento: “Yo me morí al irme de Buenos Aires. Sobreviví pero muerto por lo que había visto. Conseguí organizarme, ir para adelante, pero me considero también un sobreviviente de algo tremendo”.



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