había sufrido una fractura hace tres meses


El caso de Natalia Nagovitsyna, la montañista rusa de 48 años que fue declarada desaparecida el último jueves luego de permanecer atrapada a 7 mil metros de altura en el Pico Victoria, estremece tanto a sus compatriotas como a la comunidad de escaladores de todo el mundo. Luego de que durante dos semanas y media se intentara rescatarla por varios medios, y de que en el intento muriera otro alpinista, las preguntas por el caso ahora estriban sobre las razones de la desgracia y sobre cómo pudo haberse evitado.

En las últimas horas, trascendió que Nagovitsyna había sufrido meses antes una fractura en la misma pierna que finalmente se rompió y que tres guías experimentados le habían prohibido que escalara el Pico Victoria. Además, pocos días después de que el hijo de la montañista, Mikhail Nagovitsyn, reclamara la intervención del gobierno ruso para reactivar el operativo de rescate en Kirguistán, el Kremlin respondió que las autoridades de ese país hicieron todo lo que estuvo al alcance para salvarla.

«Tres guías le prohibieron ir y se negaron a acompañarla debido a su bajo nivel de formación. Encontró a alguien que la acompañara. El equipo estaba desorganizado», sostuvo en las últimas horas Aleksander Pyanitsyn, vicepresidente de la Federación Rusa de Montañismo, a la agencia Tass.

El directivo de la federación ya se había referido a mitad de semana al caso de Nagovitsyna, quien el 12 de agosto sufrió una fractura en una de sus piernas, a 7 mil metros de altura, mientras descendía el Pico Victoria, el segundo más alto de la frontera entre Kirguistán y China. Pyanitsyn había asegurado esta semana que su federación no había recibido ninguna solicitud de ayuda por parte de la familia de la montañista de 48 años.

Contradijo así al hijo de ésta, que en sus redes sociales instó a las autoridades rusas a interceder ante sus pares de Kirguistán y dar celeridad al operativo de rescate, que estaba suspendido por inclemencias climáticas. Mikhail Nagovitsyn se apoyaba en un video que dejó trascender la agencia Russia Today (RT) y que mostraba a la montañista el 19 de agosto aún con vida, ondeando una mano al divisar un dron de monitoreo. Pero el lugar resultó inaccesible y también las condiciones climáticas, y las autoridades de Kirguistán declararon desaparecida a Nagovitsyna, al no poder acceder a su cuerpo y constatar su muerte.

Este viernes, Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, aseguró respecto del caso: «Nuestro Ministerio de Situaciones de Emergencia, por supuesto, coordina sus acciones con nuestros amigos kirguisos. Sincronizan sus acciones. Saben que nuestros amigos kirguisos hicieron esfuerzos desesperados por salvar a la montañista».

Natalia Nagovitsyna, la alpinista rusa que fue declarada desaparecida tras quedar atrapada en el Tian Shan. Foto captura redes

Pero fue tal la repercusión del caso en Rusia, sobre todo, que pronto comenzaron a conocerse más pormenores. Nagovitsyna subió al Pico Victoria a inicios de agosto, junto con un grupo de colegas también escaladores. Uno de ellos, Luca Sinigaglia, murió en el intento de rescatarla, el 13 de agosto, en alta montaña. El resto constató, luego de que se conociera que a Nagovitsyna no se la buscaría más, que tres guías de la Federación Rusa de Montañismo le habían prohibido subir a la cordillera del Tian Shan.

Acusaron que Nagovitsyna había sufrido una fractura en un tobillo tres meses antes en otro monte el Teke-Tor, también en la cordillera del Tian Shan, en un parque nacional llamado Ala-Archa. Sin embargo, las alturas ahí son menores (el pico máximo es de 4.895 metros) y se considera como un «precalentamiento» para las cumbres mayores de esa cordillera, como los tres leopardos de la nieve: el Pico Victoria y, en segundo lugar, el Khan Tengri, en el que murió el marido de Nagovitsyna, Sergéi, a los 45 años, en 2021.

«Esta tragedia comenzó en el campamento alpino de Ala-Archa, cuando se rompió la pierna durante las vacaciones de mayo, declaró Aleksander Ishchenko, montañista bielorruso que coincidió con Nagovitsyna en la excursión en la que ella que se lesionó. La conoció, en rigor, mientras la rescataban.

«Su grupo salió a escalar, y yo estaba descansando en ese momento. En un momento dado, el líder del campamento despertó a todos y dijo que se necesitaba a cualquiera con un título de montañismo de tercer grado. Ella fue la única víctima ese día. Nuestro equipo de rescate se dividió en dos grupos: algunos fueron a arrastrarla a través del glaciar hasta el lugar de aterrizaje, mientras que otros se prepararon para transportarla al campamento», precisó sobre Ishchenko sobre ese día, en diálogo con Moskva Online.

Y acusa, con vistas a la desgracia que sobrevino a Nagovitsyna el 12 de agosto y que le costaría la vida: «Mi primera pregunta es: ¿cómo terminó allí dos meses después de una doble fractura? Actuó de forma irresponsable. Ir a la montaña con una pierna rota equivale a suicidarse y murieron personas intentando salvarla. Y el Pico Victoria es uno de los objetivos más peligrosos del alpinismo».

Gunther Siegmund (52), uno de los montañistas que acompañó a Nagovitsyna durante su escalada al Pico Victoria, rememoró este viernes en diálogo con Izvestia la cronología del infortunio de la alpinista rusa, cuyo cuerpo podría recién recuperarse en 2026, según las autoridades kirguisas. «La conocí en 2023, cuando fui a los picos Korzhenevskaya y Comunismo, en el Pamir, y allí me la presentó un estadounidense llamado Paul. Él me dijo que Natalia estaba buscando escalar el Victoria y lo planeamos para 2025».

«Éramos cinco: Natalia Nagovitsina, Roman Mokrinsky, Luca Sinigaglia y ese estadounidense, Paul. Sin embargo, camino al primer campamento, Paul decidió desviarse. Más adelante, el camino se volvió mucho más peligroso: había una cascada de hielo en la ladera, y frente a nosotros había una pared de hielo de 10 metros de altura sin cuerdas fijas. Luego quería ir a mi propio ritmo, ya que iba más rápido que los demás. El camino a la cima me llevó unas cinco horas; tomé algunas fotos y comencé a descender por la misma ruta», precisó Siegmund.

Y añadió: «De regreso me encontré con Natalia y Roman, quienes continuaron subiendo. El tiempo empeoró drásticamente. Luca y yo estábamos en el campamento más cercano a la cima. Pasó un día, pero Natalia y Roman no regresaron. A la mañana siguiente, Luca y yo decidimos bajar, ya que nos quedamos sin comunicación; y solo Natalia y Roman tenían una radio que funcionaba. Justo antes de irnos, nos encontramos con Roman, quien nos dijo que Natalia se había roto el tobillo durante el descenso y que teníamos que ayudarla».

«Llevamos todo lo que teníamos en la cueva: comida, ropa de abrigo, un saco de dormir, una esterilla, dos hornillos para derretir la nieve. Natalia se sentó en el frío a esperar ayuda. Le inmovilizamos el tobillo con un trozo de bastón de trekking y montamos una carpa. Por la noche, pudimos contactar con el campamento usando la radio de Natalia. En ese momento, no sabíamos la gravedad de su lesión en la pierna ni qué podíamos hacer. Al principio, lloró; estaba contenta de vernos y esperaba poder bajar. Se sentó en el suelo, con el frío, pero mantuvo la calma. Nos alegramos de que estuviera bien. La apoyamos y le dijimos que todo iría bien», se lamentó el montañista Siegmund.

Una vez que pasó esa noche, el cuadro general empeoró. «Luca perdió la compostura y nos gritó que nos fuéramos sin él. Tenía la mano congelada y le preocupaba que los médicos quisieran amputársela. Y entonces el estado de él empezó a deteriorarse rápidamente y media hora después murió en mis brazos. Cuando nos fuimos, Natalia estaba bien; le dejamos suficiente comida y gasolina. Podría haber sobrevivido cuatro o cinco días más, pero después de eso, la situación se volvió crítica», concluyó el alpinista, una de las últimas personas en ver con vida a Nagovitsyna.

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