El incendio forestal de enormes proporciones desatado en la tarde del lunes en el pequeño pueblo rural de El Hoyo, al noroeste chubutense, ya carbonizó más de una quincena de viviendas, ocasionó la evacuación preventiva de otras 250 familias y amenaza con avanzar sobre una zona de chacras y complejos turísticos en los parajes llamados El Sauzal y El Desemboque.
El fuego nació en el camino de acceso al destino turístico conocido como “Puerto Patriada”, que es una zona de playas de extrema belleza en la margen norte del lago Epuyén, que al quedar encajonado entre montañas boscosas produce un efecto de espejo que indiferencia el cielo y la tierra. Es el paraje más hermoso de toda la Comarca Andina.
El incendio se produce en un contexto climático altamente desfavorable, con temperaturas de una semana por encima de los 35 grados, humedad que no alcanza al 20% y en el marco de una sequía prolongada que afecta a la Patagonia Norte desde hace dos años. Esas condiciones, mas los fuertes vientos con ráfagas por encima de los 50 kilómetros, propagaron las llamas a lo largo de centenares de hectáreas de bosques de pino implantado y abandonado.
Pero el combustible principal es la falta de prevención producto de la desaprensión irresponsable del gobernador Ignacio Torres y su antecesor, Mariano Arcioni, quienes jamás respondieron a los incesantes pedidos de las organizaciones de la comunidad y de las intendencias anteriores para deforestar o por lo menos ralear los bosques de pinos abandonados que crecen sin control por todo el noroeste chubutense y son el alimento perfecto para el fuego.
El camino hacia Puerto Patriada suele denominárselo como “una ratonera”. Es una única ruta de acceso de montaña zigzagueante, con pésimo mantenimiento y rodeada por masas compactas de pino que hacen un bosque impenetrable. Justamente allí comenzó el incendio que ya consumió viviendas, centenares de hectáreas de bosque nativo, miles de ejemplares de fauna silvestre y de animales domésticos y de chacras que quedaron atrapadas en las llamas.
La mayoría de las fuentes consultadas por Tiempo Argentino coinciden en el fuego comenzó cerca del camino, en inmediaciones de una cantera y cercanías de una comunidad mapuche cuyos miembros estaban ausentes. Producto de los fuertes vientos y sus cambios de rumbo, se propagó rápidamente en cuatro direcciones.
Un brazo bajó hacia el lago y arrinconó a centenares de turistas contra el agua, los que recién pudieron escapar del lugar muy entrada la madrugada gracias al trabajo de los brigadistas que lograron contener las llamas al costado del camino y permitir una ruta de fuga. Otro brazo bajó la montaña en sentido contrario y comenzó a desplazarse hacia el paraje Rincón de Lobos, uno de los barrios de El Hoyo habitado por artesanos, artistas y con chacras agroecológicas.

Un tercer brazo tomó fuerza hacia el norte por la cima de los cerros en dirección hacia una zona de chacras y complejos turísticos llamada El Sauzal que antecede a otro sector conocido como El Desemboque, donde el río Epuyén (proveniente del lago homónimo) desagua en un brazo sur del Lago Puelo. Esta misma tarde, una cuarta línea de fuego avanzaba hacia el sur sobre el faldeo del cerro Pirque que bordea el lago en su cara sureste.
En la zona de El Desemboque trabajaron este martes desde temprano los equipos de maquinaria vial de los municipios y provincia para abrir enormes cortafuegos que impidieran a las llamas cruzar el Río Epuyén, porque de suceder tendría el camino despejado para atravesar el cerro Currumahuida e ingresar al centro de la ciudad de Lago Puelo.

Hasta la tarde de este martes, sobre las líneas de fuego trabajaban 130 combatientes de las brigadas nacionales y del Parque Nacional Lago Puelo; de las brigadas provinciales de Chubut, Río Negro (Bariloche y El Bolsón) y Neuquén, además de bomberos voluntarios de Lago Puelo, El Hoyo, El Bolsón y Trevelín, que operaban sobre la protección de las viviendas. Junto con ellos, operan un helicóptero y cinco de los aviones hidrantes AT 800, dos de los cuales son anfibios y cargan directamente en el lago.
En ese contexto, la Municipalidad de El Hoyo debió anunciar este martes la suspensión de la Fiesta Nacional de la Fruta Fina (FNFF) que comenzaría el viernes. La FNFF es la primera de una tanta de festivales regionales, que continúan luego con los Artesanos, en Epuyén; La Trochita, en El Maitén; el Asado, en Cholila, y El Lúpulo, en El Bolsón.
El incendio y la suspensión de la Fiesta produce un daño incalculable sobre las economías familiares de la población de El Hoyo y la región, que ya venía muy golpeada por los incendios del verano pasado y por los quebrantos irremontables que el modelo económico del Gobierno nacional ocasionó entre los centenares de pequeños productores de Fruta Fina en toda la Comarca.
En el verano pasado, los incendios de Epuyén y El Bolsón vaciaron abruptamente la Comarca de turistas a mitad de temporada y no se registró recuperación en los meses posteriores. En aquel momento, el polémico intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, anunció la suspensión de la Fiesta Nacional de El Lúpulo con el argumento de que la ciudad se encontraba bajo agresión terrorista, y que la fiesta era el ámbito perfecto para un nuevo ataque. Días antes, había pedido a la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la militarización del control callejero en toda la localidad.

