El síndrome de Asperger es un tipo de trastorno del espectro autista (TEA) con unas señales características, entre las que se encuentran las dificultades en las relaciones con los demás. Eso no quiere decir que quienes lo tienen no quieran mantener contacto con otras personas, de hecho, se frustran cuando no lo consiguen.
Con motivo del Día Internacional del Síndrome de Asperger, EFE Salud ha hablado con el director técnico de la Confederación Asperger España, José Antonio Peral, sobre las señales de este trastorno, que en ningún caso supone una discapacidad intelectual ni ausencia del lenguaje, aunque sí puede conllevar «importantes dificultades cognitivas» como otras personas con TEA .
«Como la manera en que las que interpretan el lenguaje de los demás o el análisis de determinados elementos abstractos, también tienen muchos de ellos dificultades sensoriales respecto a que tienen un umbral de tolerancia muy pequeño, por ejemplo, a la luz o a los ruidos», afirma Peral.
«Intereses restringidos»
Son personas «muy metódicas, muy centradas en la norma», a las que cualquier elemento sorpresivo, que le saque de su rutina, puede generarles ansiedad.
Comenta Peral que una de las señales de las personas con síndrome de Asperger es el de «los intereses restringidos», de forma que toda su vida puede girar en torno a un tema en concreto, al que dan un valor muy importante.
«Por eso antiguamente se hablaba de que eran personas muy sabias en ese ámbito concreto que les interesa, pero básicamente hace referencia a que le dedican mucho tiempo y mucha información a ese tema particular. Se especializan en esos intereses restringidos», explica el director técnico de la Confederación Asperger España.
El problema es que es difícil «sacarles» de esos temas. Tampoco se dan cuenta de que si están hablando con una persona solo de ese asunto pueden estar aburriéndola.
«No pueden darse cuenta de que están aburriendo a otra persona. Les cuesta trabajo empatizar en el sentido de entender cuál es la intencionalidad de otro grupo de personas», abunda Peral.
Sin herramientas sociales
Sostiene que hay un mito en torno a las personas con asperger que es que son muy solitarias y no les gusta el contacto social, algo que, asegura, no es cierto.
«Ellos realmente sí que desean mantener contacto con otras personas y se frustran cuando no lo consiguen. ¿Cuál es la dificultad? Que no tienen herramientas, digamos sociales. Esa flexibilidad que implica el escuchar al otro, el valorar la situación en su conjunto, el adaptarse a los cambios», explica.
Y esa inflexibilidad podría estar «en gran medida» en la base de otras derivadas que pueden generar complicaciones a las personas con este síndrome.
¿Cuándo se pude diagnosticar?
En cuanto al diagnóstico, dado que el Asperger es una condición neurológica que afecta a las relaciones sociales, podría empezar a partir de los dos años de edad, «cuando el niño alcanza esa fase de socialización», pero no suele ocurrir así.
«En teoría, a partir de los 4 o 5 años se podría llegar al diagnóstico, porque es el momento en el que el niño evolutivamente tendría que incorporar esa función social. La realidad es que no es así, la realidad es que los diagnósticos son más tardíos, en torno a los ocho y nueve años y, en muchísimos casos, incluso en la edad adulta», afirma Peral.
Los diagnósticos tardíos acarrean una serie de consecuencias negativas, porque hasta que éstos llegan, las personas con asperger han experimentado una serie de situaciones «muy disruptivas», que les han ido apartando de la vida social «al no encontrar el sentido a sus dificultades».

«Piensan que son inadecuados o que están enfermos, de tal manera que a largo plazo, si no se interviene adecuadamente, en muchas de estas personas pueden aparecer signos de aislamiento y, sobre todo, trastornos como ansiedad o depresión«, subraya Peral.
Además, añade, es un colectivo que por sus características sufre «muchísimo acoso escolar y laboral» porque «si no conoces o no transmites el porqué funcionas como funcionas, puedes ser objeto de burla».
«Esto machaca mucho emocionalmente al colectivo», lamenta.
El abordaje
En cuanto al abordaje del síndrome, el director técnico de la Confederación Asperger España afirma que el elemento fundamental es el psicoeducativo, el acompañamiento a través de habilidades sociales, de explicarles cómo funcionan las relaciones sociales.
Hay que tener en cuenta el ciclo vital en el que se encentra, porque no es igual que esté en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta.
Es necesario determinar el tipo de apoyo con el que cuenta y que va a necesitar, a veces hay que incidir más en él, en su contexto educativo y en su familia, en elementos relacionados con la socialización y con la prevención del acoso.
«Nosotros siempre decimos que si la tribu es solidaria no es necesario medidas de apoyo porque todo funcionaría bien. Pero lamentablemente, como la tribu no es solidaria, son necesarios esos aspectos de apoyo para que ellos puedan minimizar sus dificultades e ir avanzando en sus expectativas y en su calidad de vida», concluye Peral.

