Nada queda del Javier Milei, otrora león anti casta, arrasador. La aprobación de la Reforma Laboral que, aunque significativa, poco tiene que ver con el proyecto original que prometía avanzar contra empresas, bancos y el sindicalismo es una muestra gratis de ello. Obviando las pulsiones internas de mantenerse impávido frente a los reclamos de los aliados, el presidente cedió y entregó con moño el relato de la intransigencia a cambio de un primer triunfo parlamentario que podría costarle mucho más que una rebelión en la granja libertaria.
La jornada del miércoles inició temprano para todos los integrantes de la mesa política del gobierno. Un día antes, la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; el jefe de gabinete Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el armador nacional Eduardo “Lule” Menem; el secretario de asuntos estratégicos, Ignacio Devitt; y el asesor presidencial, Santiago Caputo, se reunieron por última vez para terminar de diseñar las concesiones que ese mismo día fueron anunciadas en el Congreso por la ex candidata a presidenta rodeada de figuras del radicalismo y el PRO.
Sólo unas horas antes de aquella improvisada presentación, en la Casa Rosada juraban que el texto no tendría modificaciones significativas. “Si no quieren, que no voten”, se escuchó decir más de una vez a un miembro de la mesa que no ocultaba su enojo con los gobernadores que presionaban por eliminar el articulado que incluía la modificación de la alícuota de Ganancias que comprometía los ingresos provinciales por coparticipación. Triunfó el federalismo.
El sindicalismo también se llevó lo suyo: las cuotas solidarias seguirán vigentes con topes del 2% y los aportes patronales a las obras sociales seguirán en 6 puntos. Las billeteras virtuales, en tanto, seguirán siendo eso y los sueldos se pagarán sólo a través de entidades bancarias en una cuenta que a partir de la aprobación de la ley queda habilitada a dejar de ser gratuita. La celebración de los bancos se escuchó en toda la city. ¿TMAP?
Ninguno de los cambios en el texto, sin embargo, tuvo tanto impacto como el primer gran triunfo del ala dialoguista del Ejecutivo por sobre los intransigentes. El proyecto original que el ministro de Desregulación, Federico Sturzzeneger escribió a imagen y semejanza con la colaboración del ex empleado de Paolo Rocca y actual secretario de Trabajo, Julio Cordero, quedó enterrado bajo siete llaves. Santilli, Menem y Bullrich, halcona devenida en paloma, hicieron uso y abuso de su formación justicialista. Gobernar es persuadir y eso hicieron. Sólo los cinco gobernadores ultra opositores se quedaron sin ser escuchados. El resto del país tuvo, al menos, un encuentro con el tridente dialoguista para acercar posiciones.
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) February 12, 2026
Con la cabeza ya colocada en 2027, la titular del bloque libertario está dispuesta a capitalizar cada uno de sus triunfos para iniciar su carrera electoral en la Ciudad, donde aspirará a competir por la jefatura de gobierno, en desmedro de los planes de Karina Milei, quien sigue prefiriendo a Adorni como su bendecido. Finalizado el discurso de más de cuarenta minutos, los compañeros de banca de Bullrich amagaron con victorearla. Fue Victoria Villarruel quien cortó en seco la celebración y puso orden en un recinto donde los humores eran todo menos calmados. “No se aplaude en esta cámara, senadores”, sentenció la vicepresidenta después de saludar con una afiladísima bienvenida a la hermanísima y el jefe de gabinete, quienes se apersonaron en uno de los palcos para seguir de cerca la votación. Se pierde el pelo, pero no las mañas.
Los mismos planes tiene Santilli, quien augura con ser el único bendecido para competir por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires el próximo año. El ministro del Interior sabe de memoria que de su desempeño en la gestión nacional dependerá su futuro como candidato, por lo que ya demostró estar dispuesto a articular todo lo que sea necesario para cumplir con los deseos del presidente. Incluso si eso incluye abrir una nueva guerra interna con sus compañeros de trabajo.
Las negociaciones, reconocen desde el oficialismo, no se terminaron hasta entradas largas horas de la noche. Por la mañana, mientras un sector de la mesa política del Ejecutivo ya se encontraba en el Congreso y Santiago Caputo ya se aislaba en su despacho, la Casa Rosada fue el escenario del encuentro que el gobernador Rolando Figueroa (Neuquén) tuvo con el armador nacional y mano derecha de la secretaria general, “Lule” Menem. Por más de una hora los barones federales acordaron las bases y condiciones del acompañamiento al proyecto que se manifestó con el voto positivo de la senadora Julieta Corroza, emisaria de jefe provincial en el Senado.

Las reuniones se replicaban en los despachos parlamentarios donde Santilli y Bullrich trabajaron con una concordancia necesaria para su supervivencia. El ministro del Interior recibió a más de un senador durante sus más de 14 horas dentro del palacio, actividad que la jefa del bloque libertario replicó en su propia oficina. Tal como ocurrió con el Presupuesto 2026, ambos dirigentes reportaban sus movimientos y el estado de las negociaciones con Karina Milei, jefa política de las aventuras parlamentarias de su hermano, encargada de bajar el martillo para aceptar o rechazar las exigencias de los opositores dialoguistas.
Ahora, el proyecto pasará a la Cámara de Diputados, donde el gobierno pretende dar un tratamiento express. Como contó este diario en su edición del domingo, la pésima coordinación de tiempos y el feriado XXL que se avecina obligó al gobierno a extender por un día las sesiones extraordinarias para lograr aprobar la ley laboral antes del inicio del período ordinario en el Congreso. En el oficialismo se muestran confiados y advierten que la misma no tendrá más cambios ya que todas las negociaciones se cerraron con la media sanción de ayer.

